Alcoy - El Comtat

Librería Llorens, 150 años levantando la persiana en Alcoy: un referente cultural que goza de buena salud

Pili Llorens y José Ernesto Nadal, los dos últimos propietarios, aseguran que con el paso de los años el sector ha mejorado en beneficio de los clientes y destacan que la gente joven sigue acudiendo a las librerías, lo que garantiza el futuro

  • Pili Lloréns y José Ernesto Nadal, anterior y actual propietarios.
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ALCOY. En pleno corazón de Alcoy, tocando la Plaça d’Espanya, se encuentra la Librería Llorens, testigo de la historia de la ciudad desde hace 150 años. No es fácil que un negocio cumpla siglo y medio, y mucho menos que lo haga en el mismo local, siendo un referente cultural, llegando a contar más de 8.000 volúmenes en fechas navideñas y con la afirmación de su actual propietario, José Ernesto Nadal, quien no duda en asegurar que "el libro goza de muy buena salud".

Lejos queda ese 1876 en que José Llorens Pericás fundara esta librería, en el número 1 de la actual calle Sant Llorenç, un inmueble con dos plantas que le permitía tener el negocio en la planta baja y vivir en la primera. Con el paso de los años el negocio pasó a quien había sido aprendiz en la misma, Federico Lloréns Torres, quien no guardaba ninguna relación familiar con el fundador. Rondaban los años 30 del siglo pasado y Federico, quien había trabajado en el sector de la imprenta y conocía el negocio, aprovechó para compaginar en un mismo inmueble librería, un pequeño taller donde realizaba trabajos de impresión, y vivienda, casado y con tres hijos, Federico, Luis y Pili.

Desde ese momento y hasta 2011 la Librería Llorens ha estado en manos de la misma familia, hasta que con la jubilación de Pili Lloréns, hija del segundo propietario, la historia volvía a repetirse y pasaba a manos de José Ernesto Nadal, quien con 16 años había entrado como repartidor y fue sumando responsabilidades, por lo que Pili tuvo muy claro que "era la persona idónea para seguir al frente. Mi ilusión es que Librería Llorens siga muchos más años abierta". Caprichos del destino o como se le quiera llamar, fue fundada por un Llorens, pasó a otros Lloréns que no eran familia y está en la calle Sant Llorenç, con las variedades ortográficas de cada uno.

  • A la izquierda, la librería en 1929. A la derecha, Federico y Pili Lloréns. -

Pili tomó las riendas en los años sesenta y fue el 'alma mater' de la librería junto a su esposo, Juan Vilaplana. "Cuando me tuve que encargar del negocio me di cuenta de que necesitaba a otra persona junto a mí, para llevarlo adelante". La planta baja pasó a acoger la sección de papelería, con Juan como cara visible, y la superior la librería con Pili, "me cogía seis o siete libros recién llegados y los repasaba. Cuando un cliente te pide que le aconsejes, tienes que poder hacerlo. De lo contrario no tiene sentido". Y es que Pili siempre ha vivido con pasión su trabajo aunque, realmente, su vocación estaba muy alejada, pues le hubiese gustado ser enfermera, "hice el curso de enfermería con Cruz Roja, era algo que me apasionaba y me ofrecieron trabajo. Pero la vida tenía otros planes para mí". Primero estuvo en la librería ayudando a su padre y después al frente de la misma, algo de lo que nunca se ha arrepentido.

Como tampoco se ha arrepentido José Ernesto de tomar las riendas en 2011 "a pesar de que era un momento horrible, ya que estábamos en plena crisis general. Pero tenía dos opciones, o irme al paro cuando se jubilara Pili o dar el paso y quedarme con la librería". A pesar del esfuerzo, tanto económico como personal, asegura que "ha merecido la pena y a pesar de las dificultades, estoy convencido de que si no lo hubiese hecho, me hubiese arrepentido". No es un negocio fácil, desde luego "no te haces millonario", y a lo largo de los años han tenido que lidiar con crisis, con unos márgenes muy ajustados y con épocas pasadas en que las administraciones pagaban a muy largo plazo, por lo que asumir los costes de su bolsillo, durante muchos meses, resultaba especialmente complicado.

Los 34 años de experiencia de José Ernesto, más todos los que acumula Pili, les permiten hablar con conocimiento de causa de cómo ha evolucionado el sector y ambos aseguran al unísono, que ha cambiado "a mejor", apuntado el actual propietario que "tiene futuro". Las ventas desde plataformas y todo lo que ha comportado el mundo digital ha implicado también cambios en las librerías, "de hecho, antes podía pasar una semana hasta que una distribuidora te enviaba un libro que le habías pedido. Ahora al día siguiente lo tienes, con lo que das un buen servicio a los clientes y te permite competir con las plataformas", como también pueden adquirir los libros en su web, que lleva el nombre de la librería.

  • Imagen actual de la librería, en la calle Sant Llorenç. -

Por esta librería, "que es pequeña, pero que está en un lugar privilegiado", pasa gente de toda clase y edades. "Gente joven también, aunque se pueda pensar lo contrario. Y eso es fruto del trabajo bien hecho de colegios e institutos, con profesores que han sabido contagiar la pasión por la lectura", unido a las ventajas del bono cultural para jóvenes de 18 años, ya que una parte se debe destinar a la adquisición de libros. De las novelas más conocidas a la poesía que va ganando lectores, pasando por los libros 'young adult' para los jóvenes y las ediciones de temática alcoyana, especialmente en Navidad, se encuentran entre las preferencias de los lectores.

Con el paso de los años, la firma Librería Llorens llegó a tener hasta tres establecimientos y junto al original, que es el que ha llegado hasta hoy en día, abrieron otro nada más doblar la esquina, en Sant Nicolau, y que por la rehabilitación integral del edificio dejaron para trasladarse a Sant Josep. De esta manera, el histórico quedaba para papelería y librería técnica, y el otro espacio acogía la librería, "hasta que por circunstancias decidimos volver a unirlo todo en la de Sant Llorenç", explica Pili. Además, contaron con otra librería en La Alameda, quedando al frente de la misma Luis Lloréns hasta su jubilación. También con el paso de los años han ido contando con diferentes empleados, que todos han ido dejando su huella.

La Librería Llorens es "más que un comercio", algo que ha avalado a lo largo de buena parte de su historia, ya que sus paredes han acogido exposiciones, lecturas, firmas de libros, he incluso alguna charla clandestina, en años de dictadura y con libros censurados. Hoy en día sigue siendo un punto cultural, se siguen celebrando lecturas, presentaciones y firmas y, si la ocasión merece un mayor espacio echan mano de entidades con las que colaboran para celebrar eventos culturales, como también acuden a ferias y a certámenes donde la literatura juega su papel, visibilizándola y acercándose más si cabe a los lectores. Porque, como apunta José Ernesto, "somos un espacio cultural", en el que sus 150 años de vida llegan acompañados de futuro.

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