IBI. El tejido empresarial de la Foia de Castalla afronta una nueva etapa, que llega marcada por la consolidación de su actividad y por un objetivo claro, como es el mejorar la productividad para seguir siendo competitivos. Así lo pone de manifiesto el último Informe Económico presentado por la Asociación de Empresarios Foia de Castalla (Ibiae), que refleja un freno en las ventas que se interpreta como una estabilización, tras varios ejercicios de fuerte crecimiento, al tiempo que evidencia la capacidad de las empresas para mantener unos niveles de rentabilidad sólidos.
El director de la Asociación Empresarial Foia de Castalla (Ibiae), Héctor Torrente, en la presentación del informe sobre la actividad empresarial de la comarca incidía en este desafío al señalar que el incremento de la productividad será determinante para mantener la competitividad de las empresas de la Foia. "Si no somos productivos, no somos competitivos", afirmó, subrayando que la capacidad para generar mayor valor con los recursos disponibles será uno de los factores clave para garantizar el crecimiento futuro del tejido industrial.
La facturación del conjunto del tejido empresarial se redujo un 2% en el último año analizado, quedando en 2.305 millones, un total de 61 menos que un año antes, una evolución que el informe interpreta dentro del proceso de normalización económica posterior a los años de elevada inflación y crecimiento nominal. Paralelamente, el valor agregado continúa aumentando un 3,5% y queda en 761 millones, lo que confirma que las empresas siguen generando riqueza, aunque a un ritmo más moderado que en ejercicios anteriores.
En este contexto, "la productividad se convierte en uno de los principales desafíos para las empresas de la comarca", según remarcan desde Ibiae. El informe sitúa las ventas por empleado en 199.700 euros, una ligera corrección respecto al máximo alcanzado en 2022 que fue de 212.700 euros, "reflejo de un escenario en el que el crecimiento del empleo y la estabilización de la facturación obligan a seguir mejorando la eficiencia de los procesos productivos".
A pesar de ello, la rentabilidad empresarial mantiene una evolución positiva. El margen Ebitda, indicador que mide la capacidad de las empresas para generar beneficios con su actividad ordinaria, alcanza el 12,8%, el mejor dato de la serie analizada. "Este comportamiento demuestra que el tejido empresarial ha logrado sostener sus márgenes en un entorno marcado por el incremento de los costes laborales y la moderación del crecimiento económico".
El informe concluye que la economía de la comarca entra en una fase de crecimiento más moderado tras el fuerte impulso registrado en los últimos años. En este nuevo escenario, las empresas afrontan el reto de seguir invirtiendo, ganar eficiencia y aumentar la productividad como vía para consolidar su posición competitiva y mantener la fortaleza mostrada durante los últimos ejercicios.