ALCOY. El Sandbox Urbano de Alcoy sigue avanzando y, tras tres años de funcionamiento, cuenta con 21 entidades adheridas y una docena de proyectos testados o en marcha, impulsados por startups, universidades, centros de investigación y empresas nacionales e internacionales, con iniciativas procedentes incluso de Países Bajos o Suiza.
Los proyectos abarcan ámbitos como la movilidad inteligente, la sostenibilidad, la digitalización de servicios o la gestión de datos, reforzando el posicionamiento de la ciudad como laboratorio urbano vinculado al ecosistema innovador del Parque Tecnológico Urbano de Rodes.
El alcalde de Alcoy, Toni Francés, ha presentado este miércoles en Málaga durante su participación en Transfiere-15th European Meeting on Science, Technology and Innovation, la experiencia pionera del Sandbox Urbano de la ciudad. Francés ha intervenido en la mesa 'Sandboxes regulatorios: una herramienta al servicio de la innovación nacional, regional y local', moderada por Ignacio García Fenoll, subdirector general de Políticas de Innovación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, junto a Elisa Rivera Mendoza, directora general de Planificación, Coordinación y Transferencia de Conocimiento del mismo ministerio, y Héctor Babarín, director general del Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria.
En su intervención, el alcalde ha explicado la evolución del Sandbox Urbano de Alcoy, que cumple ahora tres años de funcionamiento real. Se trata de un instrumento que convierte todo el término municipal en un entorno de experimentación para empresas, universidades y centros de investigación que quieran testar soluciones innovadoras en condiciones reales.
A diferencia de otros sandboxes sectoriales o vinculados a infraestructuras concretas, el modelo alcoyano es abierto y con ello cualquier iniciativa innovadora, sea del ámbito que sea, puede desarrollarse utilizando el casco urbano, los espacios naturales o las infraestructuras físicas y tecnológicas de la ciudad.
Una de las claves del modelo, según ha explicado Francés, ha sido la simplificación administrativa. El Ayuntamiento optó por no aprobar una ordenanza específica y trabajar mediante convenios marco con las entidades innovadoras, lo que permite reducir trámites y acelerar la puesta en marcha de proyectos. Las entidades se adhieren al convenio general con su documentación básica y, cuando presentan un proyecto concreto, rellenan una ficha técnica sencilla con los objetivos, el nivel de madurez tecnológica y las necesidades de la iniciativa. El Ayuntamiento autoriza la experimentación en un plazo máximo de quince días, un procedimiento que se está cumpliendo de forma sistemática.
Francés ha subrayado también el impacto del Sandbox Urbano en el ecosistema local de innovación, destacando que ha contribuido a atraer empresas tecnológicas, reforzar la colaboración con los campus universitarios de la ciudad y consolidar el posicionamiento de Alcoy como polo innovador vinculado a sectores como el textil, la digitalización o la sostenibilidad. “El sandbox es una infraestructura más dentro de una estrategia global que busca atraer talento, facilitar la transferencia de conocimiento y generar nuevas oportunidades económicas para la ciudad”, ha afirmado.
Según Francés, la experiencia presentada en Transfiere muestra cómo una ciudad mediana puede liderar la innovación aplicada mediante instrumentos ágiles, abiertos y colaborativos. Según ha añadido, el Sandbox Urbano se ha convertido en una herramienta estratégica para impulsar la transferencia tecnológica, atraer inversión y consolidar un modelo de desarrollo basado en la experimentación, la colaboración público-privada y el aprovechamiento de las oportunidades que ofrecen los proyectos europeos y la economía digital.