ALCOY. El Ayuntamiento de Alcoy va a llevar a cabo una reurbanización de la calle Joan Fuster, en el barrio de Santa Rosa, con dos objetivos claros: por una parte mejorar la movilidad peatonal, garantizando recorridos accesibles y seguros, y por otra reordenar las zonas de estacionamiento, optimizando el uso del espacio público. De esta manera, no solo ordenará el estacionamiento, sino que además permitirá ganar una veintena de plazas, quedando en 95 aparcamientos.
De momento, está en marcha la licitación y los interesados pueden presentar sus ofertas hasta el 5 de mayo a las 12 horas. El contrato parte de un presupuesto de licitación de 93.826,87 euros, con el IVA incluido, financiándose de una partida de acondicionamiento de zonas de aparcamiento, y cuenta con un plazo de ejecución de tres meses desde la firma del acta de replanteo.
La actuación proyectada se desarrolla en un ámbito urbano muy consolidado, cerca del parque y del colegio el Romeral, donde destaca fundamentalmente la existencia de aceras en un único margen de la calle, pavimentos a veces inexistentes, incluso con rebajes que no quedan enrasados con la calzada y donde el recorrido del peatón es sinuoso y carece de posibilidad de movimientos en algunas direcciones, como se recoge en el proyecto.

- Estado actual, en una imagen recogida en el proyecto.
En cuanto a los vehículos, estacionan en parcelas públicas sin regulación, accediendo y saliendo de las mismas poniendo en riesgo la seguridad vial de la calle. Asimismo, en las proximidades de la actuación se localiza un centro escolar, lo que agrava la situación durante los horarios de entrada y salida de alumnado. La presencia de vehículos mal estacionados en estas franjas horarias aumenta notablemente el riesgo para los menores y para los peatones en general, al entorpecer el tránsito peatonal y las maniobras de acceso de vehículos autorizados, según se destaca en el proyecto.
Esta situación actual con los aparcamientos no solo genera un impacto visual negativo en el entorno urbano, sino que además supone un riesgo para la seguridad vial, al dificultar la visibilidad de los peatones y la correcta circulación de otros vehículos. El proyecto remarca que a esta problemática se suma el hecho de que la calle Joan Fuster y su entorno inmediato se encuentran en una zona con un número reducido de plazas de aparcamiento ordenado, lo que incrementa la presión sobre el viario y favorece los estacionamientos irregulares.