Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Política de Cookies Aceptar

teatro en desescalada

Rebeca Valls: "Si las terrazas están llenas, los teatros también han de estarlo"

3/06/2020 - 

VALÈNCIA. Rebeca Valls (València, 1981) ya se siente premiada con la nominación al Max a mejor actriz por su diva atormentada en Dinamarca. El montaje del Institut Valencià de Cultura es el primero en el que da cuerpo a las palabras de su padre, Rodolf Sirera, y su tío, el fallecido Josep Lluís Sirera. A ese vínculo emocional le suma uno profesional, actuar bajo las órdenes del que considera “el mejor director de actores de España”, Carles Alfaro. La por ahora último eslabón de una saga de profesionales valencianos vinculados a las artes escénicas destaca esta obra como un hito en su carrera por la variedad de temas en los que ha profundizado, el amor, el poder, la religión, la guerra, la muerte y la prostitución. “Es un viaje inabarcable que permite al espectador identificarse, aprender, sanar y volar”, aplaude desde su casa cuando la región acaba de entrar en fase 2 y el teatro empieza a desperezarse maltrecho tras el confinamiento. 

- ¿Qué emoticonos te representan estos días y por qué?
- El de la sonrisa con la gota en la frente, porque doy teta día y noche, así que estoy muy feliz, pero agotada. También hay dos emoticonos de corazones que plasman lo que estamos viviendo como sociedad: el verde, porque nos une con el movimiento sanitario y los vecinos, y el roto, porque España está muy dividida. Por último, hay uno que falta: el del teatro cerrado. Estaría bien que existiera, porque es una pérdida importante para nuestro oficio. 

- ¿Cómo lidias con la incertidumbre?
- No me dejo llevar por ella, porque mi positividad le da pie a que pueda conmigo. Soy un persona a la que siempre le acompaña la confianza y la esperanza. Por un lado, he tenido suerte en la vida, y eso me hace ser muy positiva, pero también creo que el mismo público pedirá a gritos la vuelta del teatro. Existe una incertidumbre sobre cuándo abrirán las salas y en qué momentos tendremos trabajo, pero pienso que todo volverá a la normalidad, y no a esta nueva, sino a una que ni siquiera va a ser la anterior, porque espero que a partir de ahora respetemos el planeta, nos replanteemos las redes sociales y la globalización, y respetemos la esencia. Y de esa esencia forma parte el teatro, porque ya existía en el principio de los tiempos, y es una necesidad para el alma.

Foto: JORDI PLA.

- ¿Qué te sugiere el término nueva normalidad?
- No me gusta. Y espero que no sea la definitiva, porque la frialdad no va conmigo. En mi oficio sería muy extraño crear todo un proceso de ensayos sin poder abrazarte al compañero cuando entras en crisis o entablar una línea de pensamiento de un personaje sin entrar en una intimidad con el otro. Y en la vida también me provoca extrañeza. Soy de contacto. Quizás en los países nórdicos les resulte menos problemático, porque ya están acostumbrados a no tener mucho roce, pero nuestra sangre no es así. Ni tampoco nuestra cultura. Me da pena. 

- ¿Y las palabras resistiré, aplauso, curva, Zoom, papel higiénico y pangolín?
- La palabra resistiré y la canción me llevan a los sanitarios, que se han dejado la vida por todos y están resistiendo como el emoticono que te he dicho antes, para acompañar a los enfermos con la sonrisa y la esperanza. El aplauso me lleva a todos los niños y a los arco iris en las ventanas, porque en nuestro vecindario nos hemos unido mucho porque los críos bailaban, ponían música y ya que no han tenido la sensatez de dejarles salir media hora al día aunque fuera en soledad con sus padres, se transmitían optimismo unos a otros. La curva me lleva a algo muy negativo, hemos salido de ahí, pero hemos perdido a mucha gente. Solo he utilizado Zoom para las clases de música de mi hija. El papel higiénico me hace pensar en la insensatez de la gente. Y pobres pangolines. En realidad, es todo culpa nuestra, ni del pangolín ni del murciélago, ni siquiera de los mercados ambulantes. La realidad es que estamos destruyendo el planeta y las enfermedades de los animales nos alcanzan porque no tenemos respeto por absolutamente nada. 

- ¿Quién te ha dado la replica estos días?
- Me la he grabado como voz en off. De hecho, antes de este confinamiento, ya me servía para estudiarme el texto. Grabo las partes de los otros y dejo un espacio para sumar la mía. Estos meses he recibido dos pruebas para dos pelis. Podía haber hecho una videollamada, pero he preferido no molestar a nadie. Es muy horrible, porque soy yo hablándome a mí misma. No tiene el mismo gustirrinín que si te da la réplica alguien que te está escuchando. Resulta mecánico, muy frío.

- ¿Qué proyectos ha dejado en suspenso la pandemia?
- El 27 de abril estrenaba en el Talía El Método Grönholm de Olympia Producciones, como actriz y directora. Estaba programada dos meses y medio. Pero ahora está todo en el aire. No sé si a Enrique Fayos le va a resultar rentable abrir el teatro al 30% de ocupación. Así que estamos esperando. Con respecto al resto de proyectos, programados a partir de octubre, tanto El método como las reposiciones de Dinamarca y Valenciana, del IVC, todo sigue en pie, porque de momento no me han dicho nada. 

Foto: JORDI PLA.

- ¿Cuántos metas has tachado de tu cuenta de pendientes?
- Dedicarle tiempo a mi hija. Exclusivamente. Como mucho, cuando se dormía, he aprovechado para leer, ver alguna serie o película que me interesara. Pero estaban en segundo lugar en mi orden prioridades. 

- ¿Qué obras de teatro grabado has curioseado? 
- Muchas del Centro de Documentación Teatral, también del CDN, de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Y de autores y compañías concretas, varias de Alfredo Sanzol de El Pont Flotant, de Víctor Sánchez Rodríguez y de Kamikaze.

- ¿Crees que el teatro online continuará después de la desescalada?
- Espero que no. Está bien para la investigación. De hecho, yo ya veía obras del Centro de Documentación Teatral antes de la pandemia. Pero para el público general, no es lo mismo. Se pierden la piel, la voz, el olor de un teatro, todo lo que se siente cuando la obra es en vivo.

- ¿Qué te ha supuesto que tus obras hayan tenido una segunda vida por esta vía?
- Tanto el teatro grabado, como las pelis, los libros y las series nos han dado la libertad desde el encierro en nuestras casas. Y me parece una maravilla que la gente haya podido ver obras mías, pero ya está. Sirve para un momento dado. 

- ¿Qué es lo que más te ilusiona hacer cuando la actividad teatral se reactive?
- Ir al teatro los primeros para devolver la confianza al resto de gente. Si las terrazas están llenas, los teatros también han de estarlo. No creo que los productores al 30% puedan abrir, pero podemos hacer fuerza para llenar los que vuelvan a la actividad para que los demás se animen. Sobre todo, los espectadores.

- ¿Ya has visto la fotografía viral de la Berliner Ensemble?
- Sí, y me provoca mucha, mucha tristeza. No creo que el teatro se pueda vivir así, ni que pueda subsistir. 

- ¿Qué teatro nos espera al salir de esta? 
- Veo el teatro lleno y como en mi bola de cristal no habrá virus, no hay mascarillas.

- ¿Hay alternativa a septiembre para los Max en caso de rebrote?
- No creo que haya rebrote y el 7 sí se harán. Pero caso de que no, entiendo que se aplazarán un año. 

Foto: JORDI PLA.

- ¿Hay calendario en otoño para tanta programación?
- Estoy viendo muchos festivales de verano que se han confirmado, como el de Mérida. Es cierto que son al aire libre, pero tengo la esperanza de que los teatros abran el 1 de julio. No todos, porque algunos, desgraciadamente, incluso van a cerrar, pero espero que el resto. Falta saber qué pasará con toda esa programación que no se ha podido hacer. Y eso supone desprogramar lo que hay para esas fechas, con lo cual es una comedura de tarro.

- ¿Cómo se ensaya distancia social mediante?
- Hace nada quedé con los actores de El método, Ferran Gadea, Diego Braguinsky y Jordi Ballester, en el bajo de mi chico para recortar cinco minutos del texto. Llegar y no abrazarles fue muy extraño y darles el codo, todavía más. Era un agobio hablar con la mascarilla, así que decidimos ponernos cada uno en una punta de la mesa, a dos metros de distancia, para leer el texto.

- ¿Qué dificultades te va a suponer conectar con la emoción de una audiencia enmascarada? 
- Si no rompes la cuarta pared, no los ves. Y los focos también te lo impiden, pero en una comedia sí se les tiene que oír. Espero que la mascarilla no tape la risa. Y para acercarnos a la audiencia, dependiendo de la normalidad con la que empecemos las funciones y de cómo esté la sensibilidad de los espectadores con respecto al virus y el uso de la mascarilla, habrá que modificar las obras de teatro contemporáneo y adaptarlas al momento. Por ejemplo, en nuestra obra, me estoy planteando si los personajes han de entrar con mascarilla en el espacio en el que los encierran para ser entrevistados. O darse el codo en lugar de la mano. Incluso que digan que se han hecho la PCR y son negativo para poder quitarse las mascarillas y continuar la función sin ellas. Al fin y al cabo, el teatro habla de lo que nos está pasando. Es un medio para sanar desde el escenario lo que vivimos.

Noticias relacionadas

next
x