X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información

el sur del sur  / OPINIÓN

Multilateralidad (y unidad) empresarial

24/03/2019 - 

"Antes de reivindicar, el objetivo de la CEV es cohesionar a la provincia". Esto lo dijo el presidente de la CEV-Alicante, Perfecto Palacio, un 23 de septiembre de 2018 en Alicante Plaza. Esta semana, casi siete meses después, esa cohesión empresarial ya es real. La alicantina Uepal ya es una integrante más de la confederación empresarial autonómica y la CEV se ha convertido en el elemento de cohesión empresarial que nunca antes había existido en la Comunitat Valenciana. Antes había tres piezas que confluían un organismo denominado Cierval, a razón de un porcentaje cada uno; ahora hay uno que tiene tres piezas, la CEV.

En esa fusión empresarial -no olvidemos, que si habláramos en términos bancarios, sería una fusión por absorción- hay dos elementos clave: las personas. Esto empezó siendo un duelo entre Salvador Navarro (CEV) y Francisco Gómez (Coepa) y ha acabado siendo una alianza entre Juanjo Sellés (Uepal) y Perfecto Palacio (CEV-Alicante). Bien es verdad que cada uno ha tenido que convencer a los suyos, pero al final hay unión empresarial, que es lo que pretendía la mayoría. Sellés ha logrado que Uepal mantenga su estructura dentro de CEV y CEV logra que todo aquel que quiera tener representatitividad institucional, ante CEOE y ante los sindicatos esté dentro. Eso sí, siempre con una única voz. Y además, siguiendo los cánones con los que la CEV retomó las cenizas de Cierval: se trata de un proyecto para construir y mirar al futuro, y no para tener añoranza del pasado. 

Pero además, el modelo CEV, cuya fortaleza ya quedó demostrada en el acto del 40 aniversario celebrado en Alicante, viene a poner de relieve, a su vez, la culminación de que las nuevas formas (empresariales) ha llegado para quedarse. Si la transparencia y la buena gobernanza es una exigencia de las sociedades democráticas modernas -como por cierto, no sólo imperan en Europa, sino que también reclaman las generaciones más jóvenes-, también debe ser una norma de obligado cumplimiento para la organizaciones empresariales, máxime si reciben financiación pública.  

Y que las decisiones de cualquier organización empresarial, al igual que la de los partidos políticos, deben ser multilaterales, trabajadas y consensuadas. Atrás quedaron las comidas y cónclaves en reservados de restaurantes; las decisiones y contrataciones caprichosas; proyectos megalómanos y el tratamiento desigual al gobierno de turno, en función de su signo político. Poca gente hizo autocrítica de eso.

Las organizaciones empresariales deben entender que son un instrumento para la sociedad, para la sociedad en general, y no para unos intereses estrictamente particulares. Algo que han predicado en muchas ocasiones, pero que olvidaron fácilmente, sobre todo, en el pasado. 

Así que, llegados a este punto, y con la integración de Uepal en CEV en marcha, Perfecto Palacio ya tiene manos libres para reivindicar: tan importante en reclamar lo que es justo para la provincia en función siempre de su peso y fuerza económica, como para ayudar abrir los ojos a los políticos de turno que no suelen ver más allá de la Albufera o Arganda, y que necesitan una motivación para comprobar que se mueve más allá del cap i casal, o de la Moncloa, que es mucho, y muy potente, por el sur y por el norte. Las cifras de la Agencia Tributaria no suelen engañar. Ahora, Alicante ya tiene una única voz para contribuir y reivindicar mejoras a la España y la Comunitat circular. 

A diferencia de pasado, hay un fenómeno nuevo, que hace de las fronteras más flexibles: la digitalización. Ese es el gran desafío al que se enfrentan las empresas y que requieren de un nuevo reposicionamiento: ya no importa la localización de los nuevos negocios, sino donde están sus mercados y poder operar desde Alicante con talento y generaciones preparadas para ello. 

Eso es lo que les debe preocupar a los empresarios, además de la generación de riqueza y del constante intento de que ésta revierta en la sociedad. Hemos ha pasado del "y tú más" -y el titular facilón contra Valencia o Madrid - "al nosotros mejor, y como proyecto global, integrador e inclusivo". Y a esto deben y pueden contribuir los empresarios, claro está, junto con las instituciones y con el concurso de los agentes sociales. Espero y confío en que la unidad empresarial consista en eso, y no en defender una retahíla de pequeños reinos de taifas. Para eso debe servir la CEV. Y es la mejor contribución que desde dentro puede hacer Uepal. Suerte en la nueva singladura.

P.D. Miren si la CEV se ha convertido en un instrumento de vital importancia para los empresarios que el grupo de transportes y servicios Subús se ha afiliado esta semana a la patronal de la Comunitat Valenciana. Y lo ha hecho, después de conseguir que la CEOE le gestionara su presencia en una delegación empresarial a Marruecos liderada por el Rey Felipe VI, el pasado mes de febrero. A esa expedición fueron Antonio Arias y Adolfo Utor (Baleària).

Noticias relacionadas

next