al calor del auge de la inversión en valor

La 'mislatera' Miquel y Costas va como un tiro en bolsa

16/01/2017 - 

VALENCIA. Hablar de Miquel y Costas (MCM) es hacerlo de una de las cotizadas españolas preferidas por los que invierten siguiendo las pautas de la filosofía value (valor), es decir, aquella que lo hace a largo plazo sobre empresas que ofrecen buenos ratios, un potencial de generación de riqueza a largo plazo y normalmente son compañías familiares que saben bien lo que llevan entre manos. Como es el caso de esta firma dedicada a la fabricación de papel para bolsas de té, papel de seda para envolver prendas y papel para liar tabaco.

Basta echar un vistazo a los principales accionistas de esta cotizada catalana, que cuenta con una fábrica de papel en el municipio valenciano de Mislata -la antigua fábrica Payá- en la que está invirtiendo 7,5 millones de euros, para hacerse una idea del interés sobre MCM: Banco Santander, Bestinver Gestión, EDM Gestión, Aviva, Gesconsult, Metavalor, Magallanes, Fidelity International... Nombres de mucho peso inversor que tienen claro el recorrido alcista que le queda a la compañía presidida por Jorge Mercader desde mayo de 1992.

Actualmente su capitalización bursátil alcanza los 522 millones de euros, ofreciendo una rentabilidad por dividendo cercana al 3% -suele abonar varios dividendos al año- y, lo que es mejor, no solo no se ha visto afectada por la crisis sino que acumula ya siete años consecutivos subiendo en bolsa y el pasado revalorizándose un 23%

Para hacerse una idea de la subida basta echar un vistazo al gráfico adjunto y ver cómo en agosto de 2008 cotizaba por debajo de los 4 euros frente a los 25,31 euros a los que cerró este pasado viernes. Un precio que todavía se antoja barato a la vista del posicionamiento de no pocos fondos de inversión pero siempre bajo la filosofía 'value'.

Sus orígenes se remontan a 1725

Precisamente Mercader aprovechó los últimos días del pasado año para incrementar su participación hasta prácticamente el 13% tras hacerse con unos 280.000 títulos más. Por detrás, en lo que a porcentaje accionarial se refiere, aparece la familia fundadora Miquel con el 10,5% del capital. Una empresa cuyos orígenes se remontan a 1725, cuando la familia Miquel comenzó a fabricar papel a mano.

Un siglo después (1879) Lorenzo y Antonio Miquel fundaron la sociedad Miquel y Costas, además de poner en marcha la primera agencia en América Latina. En 1901 el accionariado se amplió pasando a denominarse la empresa Miquel y Costas & Miquel y de ahí su código nemotécnico en bolsa de MCM.


En la década de los años 20 y 30 del pasado siglo, la compañía emprendió un periodo de consolidación internacional, que se frenó con la Guerra Civil española. Sin embargo, una vez terminada MCM recuperó y consolidó nuevos mercados en el exterior; mientras creó nuevas líneas de productos como el papel de impresión y el papel soporte para usos industriales.

En 1975 incorporó a la papelera Payá Miralles, cuya fábrica mislatera es una de sus joyas, y tres años después comenzó a cotizar en el mercado de corros. Fue en 1996 cuando subió un peldaño en bolsa al debutar en el principal mercado de valores español, el Mercado Continuo; mientras fue constituyendo nuevas filiales fuera de España.

Beneficios al alza

A lo largo de los nueve primeros meses del pasado año, la papelera obtuvo un beneficio neto de 25 millones de euros (+12,3%) y una facturación de 167,1 millones (+1%). La cotizada catalana explicó en la presentación de sus últimas cuentas que el principal factor de este incremento fue "la mejora de las ventas en la línea de productos industriales", así como el descenso del precio de las pastas y de los productos energéticos, especialmente del gas.

De cara a todo 2016, los responsables de MCM mantuvieron entonces -primeros de noviembre pasado- las previsiones de beneficio para el final del ejercicio "dentro de lo previsto" y espera cerrar el año con la misma tónica de los trimestres precedentes, aunque teniendo en cuenta la volatilidad que provocan en los mercados los excesos de capacidad, la variabilidad de los tipos de cambio de la divisa y el incremento de precio que pueden sufrir los suministros eléctricos. 

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