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entrevista al presidente del colegio de arquitectos de alicante 

Juan María Boix: "La tendencia de la gente ya no es comprar vivienda y pese a ello, la oferta del alquiler no crece"

24/09/2018 - 

ALICANTE. Hace poco más de un año que tomó las riendas del Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante. Juan María Boix (València, 1970) le ha tocado vivir la etapa de la adaptación de la profesión a los nuevos tiempos. "El arquitecto es ahora un perfil más camaleónico", dice. Y bregar porque las nuevas oportunidades de trabajo, como las que ofrece la Administración autonómico, se prime las ofertas por su calidad, y ni por la experiencia o el precio, como ha ocurrido en muchos concursos públicos que que el colegio ha tenido que recurrir tanto el de Alicante como el COACV. Boix atiende a Alicante Plaza y explica cómo está el sector de la arquitectura y de la vivienda.

-¿El boom que vive el sector de la construcción lo notan, de forma positiva, los arquitectos?

-Sí que hemos notado en los últimos dos años ha subido pero de forma razonable y positiva. Este último año, las expectativas de los tres primeros trimestres son mejores. Hay que tener un punto de responsabilidad: el sector de la promoción ha cambiado radicalmente desde hace 10 años. Antes había una importante trama de pequeñas empresas, promotoras, empresas familiares, pymes, que daban una cobertura importante en toda la provincia. Gran parte de ese tejido ha desaparecido y se ha concentrado en obras de mucho mayor tamaño, que vienen financiadas bien por bancos bien por entidades financieras inversoras, que no reparten el trabajo democráticamente. Además, no se reparte por todo el territorio, se concentra en determinadas partes, que son interesantes, sobre todo, en la costa, en zonas bien ubicadas. Esto ha generado que determinados números macros sean positivos, como que se visan 3.000 viviendas cada año, algo que es muy bueno. Lo que pasa es que esas viviendas antes las desarrollaban muchos más arquitectos; ahora se proyectan por un menor número de despachos y mucho mayores.

"Ese periodo más critico, que pilló a todos con el pie cambiado, ya ha pasado y ahora hay una diversificación de arquitectos en muchos puestos diferentes"

-¿Hay más concentración?

-Evidentemente. Al final se está produciendo en la economía: el capital se está concentrando. Hay una especialización del sector, en el que el arquitecto ha tenido que demostrar otras facetas en las que puede intervenir, como trabajar en restauración; en administración, llevando alguna empresa; participando en la gestión de la obra, en investigación y desarrollo de software,...venimos ocupando unos perfiles que antes no se solían hacer. De alguna manera, el perfil del arquitecto de hace 25 años, que era muy estable, ahora es muy disperso: ahora, la concentración tan diferente del trabajo en menos manos ha dejado un vacío que ha obligado a la gente recolocarse. Te encuentras con ejemplos de compañeros que son chefs de cocina o se han dedicado al mundo de la empresa. El entorno cambia, el ambiente no es el que era y tienes que adaptarse a esos nuevos medios. Ese periodo más critico, que pilló a todos con el pie cambiado, ya ha pasado y ahora hay una diversificación de arquitectos en muchos puestos diferentes. 

-¿La rehabilitación de edificios, de la que se habló mucho durante la crisis, ha salido una salida para los colegiados?

-Fundamentalmente, ha intervenido el sector privado, pero en el sentido particular. Sobre todo, viviendas particulares. Ante la situación de tener una casa antigua y la imposibilidad de comprar un piso nuevo, el particular ha optado por reformar su actual vivienda. O viviendas existentes en el centro de una ciudad, a lo mejor abandonadas y en las que ha bajado el precio, donde el particular ha intervenido antes que comprar una vivienda nueva. En ese mercado ha habido una verdadera apuesta por actualizar viviendas. También en el sector de la construcción y los servicios de la arquitectura: muchos compañeros han apostado por ese tema, con empresas especializadas que han ofrecido un servicio más personal o a medida. El arquitecto no sólo ha hecho el proyecto, sino que ha gestionado los permisos o las ayudas que ofrecía la administración. Se ha notado un incremento de visados en ese tipo de reforma más parciales, actuaciones de menor importe económico y que al final sí ha terminado salvando muchos despachos en los que se han refugiado muchos profesionales.

-Cómo se ha comportado la administración pública: ¿ha habido una apuesta por la vivienda pública?

-Es una de las apuestas que está pendiente de resolver por la administración. Si elaboras una legislación que defiende el desarrollo de la vivienda pública, con el precio de alquileres razonables, pero después no se incorpora presupuesto que pueda hacer viable esas propuestas, pues está falto de contenido. Todos sabemos que la vivienda VPO es inexistente porque no había financiación.

"La tendencia de la gente ya no es comprar y pese a ello, la oferta del alquiler no ha crecido: las viviendas siguen siendo las que eran"

-¿Quizás estemos absorbiendo el exceso de pisos que nos dejó la crisis económica?

-No. Yo creo que lo que ha pasado es que las arcas públicas no tenían dinero para hacer VPO. Sí que ahora hay un plan de la vivienda nacional, que apuesta sobre todo por el alquiler: las ayudas se les da a los promotores que desarrollan viviendas que se destinen al alquiler. Y además, se supone que hay una programa del Estado para dar una ayuda en función de los metros o el perfil del inquilino. La Generalitat Valenciana ha tenido una línea de ayudas más escasa: las ha dado por vivienda, hasta un límite máximo, si se daban una serie de condiciones especiales...Que la manera de controlar los incrementos de los precios de los alquileres de los últimos años es que haya vivienda pública. ¿Por qué? El crecimiento de las viviendas se ha limitado mucho; como no hay un parque nuevo, la gente opta por el alquiler: tampoco hay una cultura tan clara como hace 20 años de que con el precio de un alquiler me compro una vivienda. La joven ya no tiene en su ADN la necesidad de comprarse una vivienda. La tendencia de la gente ya no es comprar y pese a ello, la oferta del alquiler no ha crecido: las viviendas siguen siendo las que eran. Y el precio del alquiler sube porque no hay una mayor oferta.

-Pues algo debería cambiar...

-A nivel empresarial también está cambiando la cultura: conozco empresarios o inversiones que pretenden hacer edificios completos destinados al alquiler. Cosa que ya ocurre en ciudades europeas, como Berlin o Paris. La gente alquila por el elevado precio de adquisición de una vivienda de tamaño reducido, por ejemplo, ubicada en el centro. Y sin ningún tipo de complejo. Pienso que aquí acabará ocurriendo lo mismo. Vamos hacia un modelo de concentración de la propiedad en grandes holdings, con mucho más oferta. Sí que sería bueno que hubiera una oferta razonable para evitar la subida del alquiler, como ocurre en Londres, con un patrimonio público de alquiler que permita que determinados sectores sociales puedan acceder porque le resulta difícil por sus ingresos. Generaría un mercado más estabilizado.

"La medida más efectiva para controlar el precio del alquiler es si dentro del mercado hay un pequeños porcentaje de propiedad pública"

-La Generalitat quiere crear un índice de precios de alquiler de referencia. ¿Se puede controlar el precio del alquiler de la vivienda? ¿Lo ve factible?

-Lo veo muy complicado. Cuando entras en el marcado libre de vivienda, entras con todas las condiciones, entras para lo bueno y para lo malo. Si no hay una vivienda limitada para el alquiler, pues no lo veo razonable, siempre habrá picaresca. Eso es ponerle puertas al campo. Si que debe haber determinados criterios para acceder a ayudas y que, además, tengas una serie de limitaciones, pero hay que ajustar eso. Pero la medida más efectiva es si dentro del mercado del alquiler hay un pequeños porcentaje de propiedad pública: eso sería el colchón último para regular el mercado. Pero no se ve en realidad y la prueba es la oportunidad que han tenido las administraciones locales para adquirir vivienda pública a precios económicos, de bancos, no lo ha hecho.

-La tramitación de las viviendas turísticas ha afectado a los colegiados...

-En el papel del arquitecto como perfil muy camaleónico, no sólo ha diseñado esas viviendas, sino que ha gestionado muchas cosas. Al final registrar una vivienda es un componente de muchas autorizaciones y el arquitecto muchas veces es quien lo gestiona. Es una carga más de su trabajo.

-Antes ha hablado de la concentración de la propiedad. ¿Hay temor de que esos edificios acaben como un hotel de viviendas?

-El tema es la disputa entre el precio y la calidad. Si todo lo valoras al precio, tendrás un turista que quiere estar un tiempo en un sitio y buscará algo que se adapta a su bolsillo, y después tendrás otro que quiera ir al hotel, sin ningún tipo de preocupación y pagando 10 veces más que el anterior. Al final lo que se trata de atraer al cliente o al sector que le interesa a tu idea de tu ciudad. Hay que valor si queremos 1.000 turistas que paguen 25 euros por habitación o si pretendemos mejorar la imagen de la ciudad. Todos los perfiles son compatibles, pero si apuesta por una mayor calidad de servicios y dotaciones, atraemos a un nicho que pagará esa calidad. Hay que pelear por la calidad, la administración tiene defender la calidad. Pero si no haces nada en pro de calidad y sólo pones precios baratos, vas a traer al cliente que sólo va a precio. Insisto, si quieres diferenciarte del entorno tienes que saber diferenciarte de otras ciudades.


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