GB Consultores: “La gestión de los riesgos empresariales debe ser más eficiente”

16/06/2021 - 

VALÈNCIA (VP). La covid-19 ha puesto al descubierto muchas deficiencias en las empresas. Los “intangibles” nos han sorprendido sin mesura y las organizaciones han sufrido como en ninguna otra crisis. Por ello, es cada vez más importante que la empresa disponga de un buen mapa de riesgos que detecta no solo factores económicos y financieros, sino también que cubra los riesgos jurídicos, fiscales, sociales y políticos, … para adaptarnos mejor a la crisis actual y a las futuras anticipándonos a sus efectos y aplicando contramedidas de forma inmediata.

Las empresas están en un momento en el que deben planificar y proyectar su estrategia para recuperarse y volver al equilibrio previo a marzo del 2020. Para dar sentido a estos objetivos, GB Consultores celebró un encuentro, en colaboración con el IVEFA (Instituto Valenciano para el Estudio de la Empresa Familiar), bajo el título “Plan de Trabajo tras la COVID-19 en la empresa familiar y la familia empresaria” en el que se estableció una serie de pautas a seguir a corto y medio plazo sobre aspectos financieros, fiscales y legales.  

Desde el punto de vista financiero se indicó que las empresas han visto debilitado o, al menos modificado, su equilibrio financiero. Una situación que ha puesto de manifiesto “la necesidad de poner en marcha herramientas preventivas, como son los mapas de riesgos, donde al margen de los riesgos inherentes a la actividad, deberán medir el abanico completo de riesgos económicos y financieros, legales, tributarios, comerciales, de gestión, …; es decir todos los que puedan afectar a las empresas” aseguró Gonzalo J. Boronat, director general de GB Consultores.

Es más que importante disponer de una serie de indicadores que anticipen el riesgo y una serie de contramedidas de aplicación inmediata en el momento que se superen los “intervalos de confianza”, poniendo en práctica un sistema de detección precoz de cualquier riesgo que pueda impactar negativamente en la estabilidad de la compañía. Teniendo presente que el entorno es cambiante, el análisis y gestión de dichos riesgos ha de realizarse de una forma sistemática, sistémica y completa. Para 2021, donde se está volviendo a una cierta normalidad, “no hemos de bajar la guardia incluso aplicando los test de estrés a las empresas para saber el impacto en la situación más desfavorable”, apostilló Boronat.

Actualmente se espera de los directivos y consejos de administración que gestionen los riesgos de las sociedades de forma mucho más eficientes, ya que les conferirá una importante ventaja competitiva de cara al resto de players del mercado y les permitirá ganar atractivo en el caso hipotético de un proceso de M&A. “Las empresas deberían trabajar para que, a través de su gestión, potencien su valor operando bajo el criterio del trinomio de crecimiento, sostenibilidad y rentabilidad”, indicó Roxana Leotescu, responsable del Área Financiero-Corporate de GB Consultores.

Esta circunstancia sería posible siempre y cuando se tenga un estricto control a nivel operativo y financiero, vigilando el nivel de liquidez y deuda, gestionando de forma adecuada sus necesidades de fondo de maniobra, contando con el inmovilizado necesario y teniendo definido el plan de inversiones y su financiación asociada del modo más ajustado posible. También hay que “permitir que los resultados de la actividad muestren evolución en las ventas y en la conversión de los resultados a través del control de sus márgenes y gastos”, puntualizó Leotescu.

De la misma forma que los responsables de la empresa familiar deben dedicar un tiempo, exclusivamente, a proyectar el futuro y determinar la estrategia a seguir por la empresa, es esencial que dentro de ese enfoque se incluya una reflexión de índole tributaria. La finalidad es conocer si la estructura actual es la idónea para los escenarios futuros que por muy remotos que parezcan (por ejemplo, venta de empresa) se podrían producir. Para Jaime Zaplana, responsable del Área Fiscal de GB Consultores, “esta reflexión sería recomendable acompañarla de una revisión en profundidad de los conceptos tributarios principales que afectan a la empresa y familia empresaria para conocer aquellas irregularidades que se pudieran estar cometiendo en el día a día y que no han sido detectadas, a veces, por el mero hecho de no haberse cuestionado su práctica al ser las que históricamente se han llevado a cabo”.  No se trata sólo de detectar prácticas contrarias a la norma, sino también de optimizar las que se realizan conforme a la misma, pero con capacidad normativa para reducir el coste fiscal o diferir su pago.

El encuentro finalizó ofreciendo una visión legal de la estrategia corporativa. “Las medidas más importantes a adoptar desde la empresa para prevenir riesgos jurídicos son el cumplimiento de las obligaciones mercantiles y contables” destacó Esther Carbonell, responsable del Área Legal de GB Consultores. Unas medidas que se deben acompañar con cláusulas de protección frente a situaciones de crisis en la contratación con clientes y proveedores; revisión de las pólizas de seguro para comprobar que las coberturas son suficientes para mitigar los posibles impactos; dotarse de herramientas que minimicen los conflictos entre socios: pactos de socios y protocolos familiares, y mitigación de riesgos penales a través de modelos de gestión de prevención de delitos; así como el cumplimiento normativo en la  implantación de planes de igualdad. No obstante, es especialmente importante tener muy presente la planificación y ordenación de la sucesión empresarial por lo que pueda ocurrir en un futuro inmediato.

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