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análisis vp

Fabricando un adelanto electoral: la posible hoja de ruta de Puig para justificar el anticipo

22/11/2018 - 

VALÈNCIA. El presidente de la Generalitat y líder del PSPV, Ximo Puig, abrió este miércoles la puerta a un adelanto electoral con la premisa de que pudiera producirse un 'superdomingo' en el ámbito nacional. Es decir, la confluencia de las elecciones europeas, generales, autonómicas y locales el próximo 26 de mayo. Un total de cinco urnas que no convencen al jefe del Consell, quien considera demasiadas preguntas sobre distintas cuestiones para los ciudadanos en una sola jornada.

Así pues, ante una eventual situación de estas características, Puig admitió ayer en los micrófonos de la Cadena Ser que cabría "estudiar" otro escenario para los comicios valencianos. Esto es, adelantar las elecciones autonómicas.

Una cuestión que, tal y como ha ido informando Valencia Plaza, viene sobrevolando en los últimos meses tanto en la cúpula del PSPV como en Presidencia de la Generalitat. Las encuestas son favorables a los socialistas para una convocatoria pero hasta ahora no se daban las circunstancias adecuadas para el anticipo. O lo que es lo mismo, no existía una razón de peso para dar ese paso cuando en los últimos meses el discurso va dirigido a primar la estabilidad del Consell del Botànic -formado por PSPV y Compromís-, que nació con muchas dudas pero que va camino de aprobar los cuartos y últimos presupuestos de la legislatura.

Ahora bien, el panorama estatal fabrica ahora un argumento de peso para Puig si quiere dar el salto del anticipo. Un paso que, desde su entorno, son muchos que vienen defendiendo por diversas razones. En general, todos apoyan que la Comunitat Valenciana tenga aun calendario propio -elecciones separadas del resto-, además algunos consideran simplemente que el momento favorece a los socialistas y otros suman a estos argumentos beneficios estratégicos de índole personal. En cualquier caso, la corriente en el PSPV en pos de un adelanto ha crecido en las últimas semanas.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al jefe del Consell, Ximo Puig. Foto: EFE

¿Cómo hacerlo? Una de las tesis que circula en las últimas horas en el seno de la formación socialista se compone de tres pasos que incluyen ciertas condiciones necesarias. Primero, las elecciones andaluzas. Una victoria -cuanto más clara mejor- de Susana Díaz consolidaría el viento de cola para los socialistas tanto en el escenario nacional como, en cierta medida, en el ámbito autonómico.

A partir de ahí, esta es la segunda fase, se redoblarían los esfuerzos de Pedro Sánchez por hacer un llamamiento a un acuerdo para los Presupuestos de 2019. En ese punto, dirigentes del PSPV apuntan a que debe comenzar a crecer la disyuntiva de que si no existen avances en la aprobación de las cuentas el presidente del Gobierno y su equipo, con la ayuda de estiletes como el valenciano José Luis Ábalos, ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, deberán dejar abierta con la mayor claridad la posibilidad de un adelanto electoral con la opción factible de un 'superdomingo'. 

Mientras, Puig deberá acometer la aprobación de los presupuestos valencianos que se encuentran acordados con Podemos y que saldrán adelante antes de Navidad. En este tiempo, el jefe del Consell se mantendrá en su discurso de explorar la opción de un anticipo si progresa la posibilidad de la citada coincidencia de todas las elecciones el próximo 26 de mayo. Una opción que, tal y como aseguró este martes el síndic de Compromís, Fran Ferri, tampoco agrada a la coalición valencianista.

Llegados a ese punto, si se produce un recrudecimiento del escenario estatal y crecen las posibilidades del citado 'superdomingo', Puig puede consultar su adelanto electoral en Ferraz para, si existen opciones reales de la citada coincidencia de los comicios, transmitirlo a Compromís y consensuar el anuncio de anticipo entre finales de diciembre y principios de enero, lo que conduciría las elecciones autonómicas a la última semana de febrero o a la primera quincena de marzo. En fechas posteriores, aunque sería posible, la coincidencia de las Fallas lo hacen harto improbable.

El presidente y líder de PSPV, Ximo Puig, junto a Mónica Oltra (Compromís). Foto: EFE

¿Qué gana Pedro Sánchez? El presidente del Gobierno puede obtener dos ventajas del movimiento de Puig. El primero, dotar de verosimilitud a su intención de adelantar las elecciones para el 26 de mayo: si el jefe del Consell avanza sus comicios para no coincidir con el 'superdomingo' evidenciará que la intención del líder socialista es la de convocar para esa fecha. En segundo lugar, si el PSPV consigue una victoria en la Comunitat le ofrecería a Sánchez un nuevo impulso -al que habría que sumar, si hay victoria, el de Andalucía- de cara a un último intento de negociación presupuestaria. 

Es decir, un hipotético triunfo socialista en Valencia, dejaría al presidente del Gobierno con una dinámica positiva que podría influir en que sus posibles socios para apoyar las cuentas repensaran si es más ventajosa la negociación presupuestaria o enfrentarse en las urnas a un PSOE en 'racha'. De hecho, una convocatoria si no hay nuevos PGE que, según publicó El Mundo, sería inevitable para algunos expertos, que consideran la obligatoriedad de presentar en el Congreso las cuentas en abril.

Con estos mimbres, y siempre que Sánchez no decidiera dar un paso adelante para avanzar las generales si ve imposible la negociación presupuestaria y se produce un buen resultado para el PSOE en Andalucía, Puig tendría argumentos suficientes para, apelando a la estabilidad -cuatro presupuestos aprobados-, visibililidad -poner en valor el debate valenciano- y oportunidad -separarse definitivamente del calendario nacional-, dar el paso adelanto para un anticipo electoral. Así, tendría las condiciones necesarias para el salto y solo le quedaría analizar con su equipo si el citado adelanto podría beneficiarle en las urnas.

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