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LA LIBRERÍA

Este verano no puedes no leer 'Estrómboli', de Jon Bilbao

Con la publicación de este volumen, la editorial Impedimenta sigue demostrando que posee un olfato privilegiado para detectar libros de relatos de un nivel altísimo, dignos representantes de un género en auge

24/07/2017 - 

VALENCIA. Ya no hay necesidad de decirlo más: el relato atraviesa un momento dulce en el panorama editorial español. Y pese a que no hay necesidad de recalcarlo, porque ya es vox populi a la vista de las publicaciones que llenan las estanterías este año y el pasado, los amantes del género no podemos evitar alegrarnos y celebrarlo hablando de ello. El relato posee un vigor envidiable. En el relato se están haciendo cosas fantásticas. No son pocos los sellos que están dándole el mismo trato a las historias breves que a las novelas: en esta misma sección hemos hablado de un buen número de casos. Sin ir más lejos, hace no mucho alabábamos otro título de la editorial que se ha hecho cargo de la obra que hoy nos concierne: entonces era Estabulario, de Sergi Puertas, hoy es Estrómboli, de Jon Bilbao: ambos han visto la luz en el catálogo de Impedimenta. De nuevo -aunque este título se publicase con anterioridad- tenemos que quitarnos el sombrero ante el resultado de una colección de cuentos, ante un libro que demuestra el buen estado de forma de la narrativa breve nacional.

Posee el relato la virtud de mantener viva la tradición de las historias que se cuentan en un lapso de tiempo muy limitado; aquí no hay espacio para episodios grises con vocación de relleno. En el relato, hay que cautivar al lector rápidamente, llevarlo en volandas, mantenerlo en vilo, impedir que pueda distraerse en un párrafo poco lúcido. Decía un escritor mexicano que a los libros de relatos se los juzga con una severidad mayor que a las novelas: de estas últimas se valora el balance final, se es indulgente con los pasajes más aburridos si al final la resolución es acertada. Sin embargo, en un libro de relatos, una mala historia puede provocar que le lector abandone la lectura. Si el primer y el segundo relato no son demasiado buenos, da lo mismo que los siguientes sean brillantes: probablemente ahí se cerrará el libro, y si no es así, siempre se recordará que esas primeras narraciones no estaban a la altura. La responsabilidad a la hora de ofrecer un trabajo así al público es para ser tenida en cuenta: no basta con una historia llamativa, hay que abrir y cerrar tramas muy distintas, crear un gran número de personajes, hallar varios escenarios memorables, conseguir provocar en el lector emociones diversas cuyo sabor pueda recordar una vez concluida la lectura.

Por eso hay que valorar y tener en consideración a quien logra escribir un libro de relatos tan completo como este Estrómboli de Jon Bilbao. Porque desde las primeras líneas, desde un inicio tan potente como “Llevábamos dos semanas en Reno cuando sorprendí al motorista con la nariz metida en las bragas de mi novia” hasta el cierre del octavo relato que da título al volumen, el nivel se mantiene todo el tiempo arriba. La primera historia hurga en las dificultades de los sacrificios que se realizan por la pareja: en ella el protagonista se traslada a otro país para acompañar a su novia, a quien se le ha brindado la oportunidad de desarrollar su carrera académica lejos de casa, allí donde su investigación exige que vaya. En este contexto se pondrán de manifiesto las inseguridades que caracterizan cualquier relación sentimental, desembocando estos problemas en un episodio de difícil digestión que no es fácil anticipar. Bilbao sabe jugar con lo que parece y con lo que finalmente es, confundiéndonos con descripciones ambiguas -pero no tramposas- de los hechos que se nos relatan.

De ahí se nos lleva a un terreno completamente distinto, a una excursión familiar motivada por una tradición de amigos: dos hombres buscan oro en un río como llevan haciendo desde hace años. La presencia del hijo de uno de ellos hará que nada salga como debería. De nuevo se trunca lo que aparentemente tendría que ocurrir para dar paso a una realidad bien distinta, una en la que hasta los lazos más fuertes se ponen a prueba, e incluso se rompen. En el tercer relato, la narración se viste de negro y asistimos a la transformación de un individuo corriente a quien seduce la tentación de caminar en la cuerda floja y decide introducir de forma premeditada el peligro en su vida: Bilbao cambia de registro y nos arrastra a los bajos fondos de la ciudad de San Francisco, en los que campa a sus anchas un siniestro personaje jamaicano con un parecido más que razonable con ciertos espíritus del vudú. Volviendo a un paisaje más familiar para la mayoría, la cuarta historia de Estrómboli nos sitúa en una boda aparentemente anodina presentada de forma coral, un encuentro como tantos otros en el que sin embargo se cuela el misterio gracias a un edificio poco común, con un secreto todavía más anormal. Aquí lo extraño se viste con distintas pieles, generándonos inquietud tanto una construcción de origen incierto, como un oscuro vecino al que conoceremos a través de distintas miradas.

Siguiendo con los paisajes cotidianos, el quinto relato del volumen nos lleva esta vez a una central nuclear en obras en un pueblo de pocos habitantes: una premisa que podría parecer poco atractiva de no ser por la habilidad de Bilbao para generar suspense con elementos poco dados a ello. El autor de Estrómboli sabe exprimir la normalidad hasta sacar de ella un jugo sorprendente de giros inesperados y misterios que no lo son y aun así funcionan. En caso de no entender a qué nos referimos, que nadie se preocupe: no hay más que leer cualquiera de los relatos para hacerse una idea. La antepenúltima narración rasca en el después de un sonado éxito televisivo, una dimensión de la fama a la que en pocas ocasiones prestamos atención -sí se hizo, por ejemplo, en el célebre episodio del cerdo de la serie Black Mirror-, y que aquí se aborda desde una perspectiva tan original como desagradable. En la séptima historia que construye Bilbao viajamos hasta las antípodas para bañarnos en el océano terrible del resentimiento a bordo de una barca en una competición de pesca local con fines benéficos. El octavo y último cuento, Estrómboli, nos despide con el relato de un triángulo sentimental cuyos integrantes coinciden a los pies de un volcán: la incertidumbre de si se producirá una erupción de consecuencias catastróficas marcará todas y cada una de las páginas de este broche a un libro al que merece la pena reservar un espacio en nuestra biblioteca personal.

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