EN PRIMERA PERSONA / OPINIÓN

Atacar la democracia a martillazos

20/10/2020 - 

“El fascismo reemplaza el debate razonado por el miedo y la rabia”. Esta cita, de la obra ‘Facha’ de Jason Stanley, define con bastante certeza la realidad de la política española con la irrupción de la extrema derecha. Una afirmación que podemos ver reflejada en la actitud ultra de los últimos días: su intento de amedrentar al Gobierno ante la aprobación del Anteproyecto de Ley de Memoria Democrática, y la rabia mostrada al tratar borrar a martillazos el recuerdo de Largo Caballero en Madrid.

Destilan intolerancia y rabia ante cualquier avance democrático, y el Anteproyecto de Ley de Memoria Democrática lo es. No les gusta que la democracia avance, por eso siembran el odio. Por eso no debaten, amenazan. Amenazan al Gobierno por impulsar una ley que mejorará nuestra democracia y que nos permitirá seguir caminando hacia la reparación y reconocimiento de las víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura. 

La ultraderecha amenaza para tratar de imponer su ideología. Aún no han entendido que la dictadura acabó, que somos una sociedad democrática donde las discrepancias se debaten de forma razonada y las ideas se confrontan desde el respeto. Una democracia donde se llega a acuerdos desde la diferencia y en la que la amenaza no es aceptable. No han entendido tampoco que el PSOE lleva más de 140 años luchando por la libertad y la igualdad, y que ni las pintadas ni sus ‘avisos’ van a frenar nuestra convicción por reparar la memoria de las víctimas del franquismo.

Es momento de que la ultraderecha entienda de una vez que nuestra democracia no frenará su avance, que la vuelta al pasado que anhelan no se producirá y que vivir en democracia supone dejar atrás el autoritarismo que impregna su forma de estar en política.

Indignidad. Indignidad es quizás la palabra que más me ha venido a la mente ante lo ocurrido los últimos días. La indignidad de Vox cuando trata de manchar con  “desacreditados clichés pseudohistóricos de la propaganda franquista” (afirmación de un informe rubricado por centenares de historiadores) la memoria de quienes como Franscisco Largo Caballero e Indalecio Prieto son parte de la historia del movimiento obrero y del socialismo, de aquellos que lucharon por la libertad de nuestro país. La indignidad de una ultraderecha que pretende ocultar la verdad de un pasado que se resiste a condenar, que pretende invisibilizar a las víctimas y criminalizar a quienes lucharon por la libertad. La indignidad de unos y la cobardía de otros: de un Partido Popular que obedece y ejecuta sin incomodidad. 

El PP que hace unos días retiraba a martillazos el recuerdo de Largo Caballero de las calles de Madrid es el mismo Partido Popular que retiró hace unos meses del cementerio de la Almudena los nombres de las víctimas del franquismo. Todos recordamos cuando el PP del Ayuntamiento de València impedía a las familias de las víctimas del franquismo exhumar a sus seres queridos, también cuando rechazaron en Les Corts la Ley de Memoria Democrática y por la Convivencia de la Comunitat. Hoy ese mismo PP ejecuta las órdenes de quienes rechazan retirar honores al dictador Franco. 

Y ante esta involución es necesario avanzar en la recuperación de la Memoria Democrática de nuestro país, avanzar en la reparación de las víctimas, reconocer la tarea de las entidades memorialísticas y el papel de la mujer en la lucha por la democracia. Es más necesario que nunca luchar por la memoria y la dignidad de las víctimas, de quienes dieron su vida para defender la democracia. Es nuestro deber como sociedad cerrar heridas, y las heridas solo se cerrarán cuando seamos capaces de conocer y asumir nuestra historia; y de reparar el daño causado a tantísimas familias. 

No hay futuro sin memoria. Y en mi memoria queda para siempre el día que dimos sepultura a Teófilo Alcorisa en Burjassot, el día en el que ayudamos a una familia a cerrar una herida de que nunca debió producirse. Tampoco olvidaré nunca la dignidad de Pilar Alcorisa, la dignidad y humanidad de la lucha de su familia. Por ellos, y por tantísimas familias que todavía no han podido dar sepultura a sus seres queridos seguiremos caminando para lograr la reparación y justicia que merecen. 

Ni uno, ni centenares de avisos de la extrema derecha frenarán nuestro compromiso como socialistas para lograr una calidad democrática a la altura de la memoria de quienes dieron su vida por la democracia y la libertad.