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prevé facturar 9 millones de euros en 2017 con sus productos ecológicos

PlanetaHuerto, la startup que crece dos dígitos al año sin aceleradoras ni business angels

29/01/2017 - 

ALICANTE. PlanetaHuerto ocupa dos naves de 1.000 metros cuadrados cada una en la carretera Mutxamel-Alcoy, a escasos metros de distancia del cuartel general de Bonnysa. Dos jóvenes con el uniforme corporativo recorren los pasillos del enorme almacén buscando productos ecológicos para completar los pedidos que tienen que salir ese día de la nave. Junto a la puerta se amontonan los paquetes ya preparados con el logo de la empresa. En la oficina, diáfana, una veintena de empleados se afana ante sus ordenadores, mientras atienden las llamadas de los clientes. El más mayor no parece haber cumplido muchos más de 30 años. En una mesa alta en la zona de descanso, unas piezas de fruta fresca. Ecológica, por supuesto.

La empresa nació hace cinco años, a finales de 2011, en una oficina. En un principio, como actividad secundaria de sus fundadores, que tenían sus propios empleos por cuenta ajena. Cuando los pedidos de los clientes comenzaron a crecer, a mediados de 2013, decidieron trasladarse a una nave industrial y dedicarse profesionalmente a la empresa. Desde entonces experimentan un crecimiento de dos dígitos al año (los cuatro primeros doblaron su facturación anualmente, y para este esperan crecer otro 50%), financiado sin ningún inversor externo. "Es un concepto vital, somos una empresa de productos sostenibles que quiere ser sostenible financieramente", explica Pablo Sánchez, uno de los dos hermanos de Sant Joan d'Alacant que creó la startup.

"Mi hermano (Alfonso Sánchez) era consultor de medio ambiente, y yo me dedicaba al marketing digital", rememora. "Nos interesaba mucho transformar el concepto de huerto urbano en un 'huerto en casa', y vimos que en internet no había nadie que lo estuviera haciendo bien, pero en cambio existía un gran volumen de búsquedas sobre el tema". Y se lanzaron a crear su empresa. Comenzaron con 200 referencias de productos relacionados básicamente con el cultivo de huertos ecológicos en casa, pero hoy ya comercializan más de 25.000, y han ampliado su negocio a la alimentación o la cosmética, con el denominador común de la sostenibilidad. La firma facturó 6 millones el año pasado, cuenta ya con 35 empleados y está presente en Portugal, Italia, Francia, Reino Unido y Alemania.

"Comenzamos con semillas, sustratos, alguna herramienta de jardinería...", cuenta el joven. "Ahora mismo trabajamos con 200 proveedores". Entre ellos, Bosch o Black & Decker, que son con los que más facturan. "Atendemos 500 pedidos diarios de media, y cada día salen de aquí unos 2.000 productos". Los pedidos, al ser para particulares, no suelen ser muy grandes, pero sí son abundantes. "Nos interesa la recurrencia, que el que compre repita", destaca Pablo. Y para ello se esfuerzan en competir tanto en precio como en servicio y en atención al cliente.

PlanetaHuerto es una startup, eso es evidente, pero es una startup al uso. Ha crecido de forma exponencial sin pasar por una aceleradora ni contar con el respaldo de un solo business angel. "Vinieron a buscarnos", admite Pablo, "pero no nos interesó, la filosofía de nuestra empresa es ser sostenible con el medio ambiente y sostenible financieramente". ¿Cuándo deja una startup de serlo? "Bueno, nosotros estamos bastante afianzados, pero aún tenemos muchos rasgos de startup, como nuestra escasa experiencia en el sector donde hemos empezado a operar o lo poco estable que es aún nuestro negocio, en todos los sentidos: crecemos muchísimo de un año a otro, vamos abriendo nuevas vías y ampliando plantilla según surgen las necesidades".

Pablo y Alfonso comenzaron con la jardinería ecológica, pero en realidad el volumen de negocio está ahora en la cosmética ecológica y en la alimentación, que es la categoría más importante. "El 90% de los que compran alimentación, compran solo alimentación, es un bloque de negocio en sí mismo". Por eso trasladaron toda la categoría a su segunda nave. "Tenemos un sistema de gestión para los pedidos que hemos desarrollado nosotros mismos en función de las necesidades que van saliendo", explica Pablo. En su equipo, de hecho, hay cinco ingenieros que se ocupan del tema, además de las funcionalidades de la página web, que es su principal canal de venta y 'agente comercial'.

¿Cómo acaba uno trabajando en PlanetaHuerto? "El 60% de nuestra plantilla comenzó en prácticas", calcula el joven empresario. "Buscamos más actitud que currículum, aunque obviamente en el departamento de desarrollo trabajan ingenieros, en el de producto tienen estudios de económicas, y en el de atención internacional trabajamos con nativos para que atiendan en su idioma. Los estudios son un plus, pero no un requisito". A día de hoy, la startup da trabajo a 35 personas, la mayoría de la zona de Alicante. 

Acompañamos a Pablo a la segunda nave, a espaldas de la primera. De nuevo, dos jóvenes recorren los pasillos recogiendo los productos que componen los pedidos que les han llegado desde la oficina. Hay alimentación, productos de limpieza, cosméticos, productos para bebé... Todos ecológicos. Muchos, con el sello Eco-Cert que lo garantiza. "Este sector está creciendo mucho, también vendemos productos sin gluten, con la ventaja para el consumidor celíaco de que agrupamos muchísimos productos en un solo catálogo y que se lo llevamos a casa". 

Para el segundo semestre, Pablo y Alfonso quieren ampliar el negocio al sector de la fruta ecológica. Unos planes que exigirán un sobreesfuerzo logístico, porque "es un producto fresco que tiene que salir de aquí en 24 horas, así que no puedes pedir un palé". Por ahora, lo que más se vende son las bebidas vegetales. Aunque también tienen mucho éxito los productos de puericultura ecológica. Pañales ecológicos, champús sin productos químicos, juguetes de madera de bosques sostenibles, tetinas, mordedores...

No es el único plan que tienen en mente. Antes de que termine el año los creadores de PlanetaHuerto quieren lanzar su propia marca blanca. "Empezaremos con un catálogo pequeño e iremos ampliando, crearemos una gama para jardín y otra para alimentación", explica Pablo. La ventaja es que "los productos ecológicos no están procesados, son materias primas envasadas". 

También pretenden abrir mercado en Austria y Bélgica, de forma que al final del año el 25% de su facturación provenga del exterior. "Es por donde más estamos creciendo, porque a nivel logístico somos más baratos, aunque las diferencias culturales y de clima provocan que a veces lo que funciona en España no lo haga fuera", relata Pablo. "Utilizamos el marketing digital para darnos a conocer, en Europa el mercado está más maduro y hay mucha más competencia, porque también hay más interés por este tipo de productos; por ejemplo, en Alemania son habituales los supermercados ecológicos".

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