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acto multitudinario con la militancia 

Pedro Sánchez llena en Elche y reúne a todos los críticos de Puig

7/05/2017 - 

ELCHE. Dos semanas después del paso de Susana Díaz por el Polideportivo Municipal de Carrús de Elche, este sábado llegaba el turno del precandidato Pedro Sánchez, aunque con una bienvenida diferente. Después de haberse quedado a unos pocos miles de avales de Díaz, y a pesar de la negativa del tercero en discordia, Patxi López, de apoyar su candidatura, la del sábado fue una gran jornada para su candidatura. Casi abarrotó el pabellón. Entre 800 y un millar de personas fueron las que arroparon al que un día fuera el candidato del aparato del partido. 

Hoy, díscolo, ha sido tildado de "radical" e incluso ya posee en su haber algún editorial de El País en su contra. Como el de este sábado. Se fletaron algunos autobuses que lograron congregar a militantes de las tres provincias de la Comunitat Valenciana (se pudieron ver pancartas de la Marina Alta, de Elda, del Alto Palancia, de Benidorm y la Marina Baixa, y de Mislata), e incluso se avistaron un par de banderas republicanas entre los asistentes, cumpliendo ese mantra que se repite entre las filas de la izquierda española cada vez que quieren pescar en las filas socialistas: "Las bases del PSOE sí son de izquierda". También había alguna ajada bandera del puño y la rosa, desempolvada y rescatada de mejores tiempos para el partido como los de antaño. Gran expectación, pues, en torno a Sánchez, que entró en el pabellón rodeado de multitud y con gritos de ánimo.

Entre los asistentes, la presidenta del PSPV-PSOE, María Teresa Sempere, ex concejales locales como Emilio MartínezEmilio DoménechVicenta PérezJosé Miguel Masanet o Francis Rubiola exdiputada autonómica Modesta Salazar o el secretario territorial intercomarcal de UGTIsmael Senent (que también estuvo en el de Susana Díaz). Incluso algún simpatizante Podemos que habría aparecido por allí por el morbo del momento y pensando en futuros pactos. Eso sí, a quien no se pudo ver, ni en las primeras filas ni entre el público, fue a alguien del actual equipo de gobierno local, como se podía prever. 

Empezó Sánchez su intervención insuflando energía a los suyos al reivindicar un partido de y para la militancia, "en el que los socialistas de base se sientan importantes". No tardaron en llegar las menciones a la candidatura susanista, al indicar que algunos habían querido ganar las primarias antes de jugar y aseveró que el partido vive un momento decisivo: "Se abren las puertas de un nuevo PSOE, el PSOE de la militancia frente al PSOE de cuatro o cinco" dirigentes. Aunque como hizo su principal rival, apeló a la unidad del partido antes y después del proceso de primarias que culminará el próximo 21 de mayo. 

Y quiso enfatizar en la importancia de recuperar la memoria histórica, la laicidad del Estado, el derecho al aborto, la lucha por la ley de Dependencia, el ecologismo y, sobre todo, la juventud: "Es la cuestión de España; de España y su futuro". Y prosiguió en este sentido aludiendo a los recortes en educación, en becas y a una reforma laboral "que precariza las relaciones laborales", apostilló.

Respecto a la actualidad política, le pidió a Mariano Rajoy que compareciera ante el congreso y que fuera el "Richard Nixon español, que asuma responsabilidades y dimita como presidente del Gobierno", en referencia a los casos de corrupción como el más reciente con Ignacio González

En cuanto a Podemos y la famosa moción de censura, se cuestionó sobre qué diferencia había ahora con la situación de corrupción del año pasado para no aceptar el pacto con él y Ciudadanos. Además, indicó que para la moción "hay que dialogar y negociar, no se puede meter el dedo en el ojo a potenciales aliados". En esta línea, prosiguió indicando que "Pablo Iglesias no sigue lo que dicen sus militantes". Y justo a ellos les mandó un recado: "Nuestro adversario es la desigualdad, es la precariedad; es el PP, no Podemos". En este sentido, y mostrando la confianza que muestra en su candidatura, señaló que "la derecha está preocupada por la ola de ilusión del a militancia del PSOE" y se preguntó por qué existía también esa inquietud en otras candidaturas socialistas.

En esa línea de intervenciones y con mucha autocrítica por la abstención del partido mediante la cual el Partido Popular (PP) llegó al Gobierno, se pronunciaron no sólo Pedro Sánchez. También lo hicieron quienes le precedieron: el secretario comarcal y exalcalde de Elche Alejandro Soler (quien abrió el mitin con gran entusiasmo); la alcaldesa de Santa Pola, Yolanda Seva; el secretario provincial de Valencia, José Luis Ábalos, o su homólogo en Alicante, David Cerdán, entre otros. Este último aseveró que esa abstención ha creado una militancia avergonzada y que venían rojos, "pero no de vergüenza, sino de fuerza y de ganas". La suya fue una de las intervenciones con más garra. 

Más directa, en cambio, fue la de Ábalos, que habló sin tapujos al plantear que al PP "con el argumento de la corrupción, ¿no les podemos aprobar un presupuesto pero sí les podemos dar gobierno?". Y añadió, mientras arrancaba los aplausos de los asistentes: "Os lo voy a decir, porque el objetivo no era sino derrocar al secretario general del Partido Socialista, entregar el gobierno al PP y colocar a la aspirante Susana Díaz a pesar del sentimiento de nuestros militantes". Por último, aseveró que le preocupa que la primera reacción de los susanistas tras conseguir los avales fuera plantear que son falsos: "Me preocupa que no seamos capaces de entender la realidad", sentenció.

En resumen, el sábado en el Polivalente de Carrús, con militantes de todas las edades, se pudieron ver intervenciones de mucha autocrítica, pasión, ninguna mención explícita a los dirigentes históricos y bastante ilusión por la poca distancia que media entre las dos candidaturas. 

En el camino, costuras que saltan con las contradicciones que los socialistas han sufrido en los últimos tiempos y mucha confianza entre los sanchistas, convencidos de su victoria. Un duelo que se presenta apasionante, con un partido que se enfrenta a una decisión que marcará su rumbo en los próximos años y que también tendrá su impacto en la socialdemocracia europea, hoy de capa caída. Como cierre del mitin, sonó La Internacional con los puños arriba. Ya queda menos para el 21 de mayo.

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