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bancos y socios minoritarios han ido saliendo del capital

Ortiz y Villar Mir se quedan solos en Alicante Avanza tras la anulación de la ATE de Ikea

19/02/2017 - 

ALICANTE. Alicante Avanza se ha convertido en un oxímoron. La sociedad creada por Enrique Ortiz para dirigir la implantación de la multinacional sueca Ikea en Alicante a través de una Actuación Territorial Estratégica (ATE) se ha visto reducido a un 'cascarón' sin proyecto que simplemente mantiene una bolsa de suelo en el sector Rabasa. Y puede que pronto, si los jueces acaban embargando los terrenos para satisfacer las deudas que el constructor mantiene con la entidad (por la hipoteca que le concedió en su día la CAM para comprarlos), ni eso. Claro que el banco no quiere un suelo que ahora no vale nada, e intenta recuperar el crédito a través de activos de otras empresas del constructor.

En su momento, ser socio de Alicante Avanza parecía un buen negocio. Cuando se llamaba aún 'Viviendas Sociales del Mediterráneo S.L.' e iba a construir 14.000 viviendas en la zona de Rabasa. Eran los años del boom de la construcción, el Ayuntamiento presidido por el popular Luis Díaz Alperi había bendecido (con el voto favorable de los concejales del PSOE) la macro-actuación al margen del PGOU, y la empresa tenía el suelo necesario, muy próximo a las lagunas protegidas. Pero el Plan Rabasa encalló en los tribunales (en la vía administrativa, no en la penal), a pesar de que la Conselleria de Territorio había otorgado su plácet, y 'Viviendas Sociales del Mediterráneo' tuvo que ingeniárselas para intentar rentabilizar miles de metros cuadrados de suelo rústico.

Apareció Ikea. Inicialmente, la tienda de muebles que lleva una década intentando aterrizar en Alicante iba a ocupar una parcela (también de Ortiz) en en PAU-1. Pero, dado que las 14.000 viviendas ya no se iban a construir, el empresario les ofreció otro emplazamiento, mucho mejor comunicado: el suelo de Rabasa. 'Viviendas Sociales del Mediterráneo' se convertía en 'Alicante Avanza' y presentaba una Actuación Territorial Estratégica que incluía un macrocentro comercial y un espacio para el parque científico de la Universidad de Alicante, al otro lado de la autovía, de forma que la operación beneficiase al suelo de Ortiz. 

El interés de los inversores se mantenía, porque la expectativa de que la operación se materializase seguía viva. Hasta este otoño, cuando la Conselleria de Territorio que ahora dirige la socialista María José Salvador enterraba definitivamente el expediente, después de que Alicante Avanza desistiese de aplicar al proyecto las correcciones exigidas por Medio Ambiente. Por el camino, todos aquellos que alguna vez fueron socios de Ortiz en la mercantil propietaria del suelo de Rabasa han ido abandonando el barco.

En realidad, Alicante Avanza es desde hace tiempo propiedad exclusiva de Urbanika, una promotora que mantiene participaciones en el capital de una docena de mercantiles, varias de ellas como accionista único (Valle Levante SL, Santa Pola Green SL, Vistahermosa Ciudad SL, Cerámica La Florida SL, Valle Condomina SL y la propia Alicante Avanza SL), en otras al 50% (Lomas del Pino SL e Inmovist SL), y en otras promotoras de fuera de España posee una participación minoritaria (Riviera Maya Investment, Baja California Investment, Fortuna Investmen y Varamitra Real Estate). Lo que ya no tiene Urbanika son socios en la empresa que iba a desarrollar el Plan Rabasa.

Y eso que, en su momento, el capital de la promotora era de lo más variopinto. Junto a Urbanika, en Alicante Avanza-Viviendas Sociales del Mediterráneo figuraban como accionistas la constructora CHM Obras e Infraestructuras S.L., de la familia Martínez Berna, que llegó a tener un 5% de acciones, o dos promotoras del Grupo GV: Promociones González SA y Desarrollos Urbanos de Arganda SL. Ambas, vinculadas al constructor Aurelio González Villarejo (socio de Enrique Ortiz en tantos otros negocios hace años), acumulaban un 10%. 

Junto a los constructores, varios bancos y cajas fueron también partícipes del proyecto, directamente o a través de sus filiales de participadas. No todos al mismo tiempo. Por ejemplo, la Tenedora de Inversiones y Participaciones S.L. de la extinta Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), que tenía otro 5% del capital de la mercantil. La misma Bancaja, luego Bankia Habitat. O la Valenciana de Inversiones Participadas S.L., hoy extinta, que era el equivalente a la TIP de la caja alicantina en el Banco de Valencia, y que Caixabank se quitó de encima. Todos ellos se sentaron en algún momento en la junta general de accionistas de Alicante Avanza junto a Urbanika y Ortiz Desarrollos Urbanísticos SLU. 

Hoy, sin embargo, Urbanika está sola en el 'cascarón' sin proyecto. Y dentro de Urbanika, que en su día se llamó Deproinmed y tenía una cartera de proyectos en la provincia que atraía a empresarios e inversores esperando la recuperación del sector (Bancaja entró en 2009 con más del 30%), a Ortiz apenas le queda la familia y su socio 'externo' de referencia en tantos otros proyectos, Villar Mir. Así, el accionariado y el consejo de administración de Urbanika se reparte entre Gestizor S.L., propiedad de Ortiz, Ocio los Morteros S.L., Alnab S.A. (del grupo OHL, o lo que es lo mismo, Villar Mir), y Actual Inversiones 2014 S.L., de Miguel Carratalá, cuñado de Ortiz. Al final, después de una década de atraer a socios e inversores, Ortiz y Villar Mir se han quedado solos con Alicante Avanza.

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