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Milton y Thalia Zedek en Alicante: dinamitando el Ocho y Medio

16/02/2017 - 

ALICANTE. Este miércoles se preveía que iba a ser una de esas grandes noches en el Ocho y Medio: una buena dosis de indie rock, primero por parte de los alicantinos Milton y después con el plato fuerte de la noche, los norteamericanos E, el grupo formado por Thalia Zedek, Jason Sidney y Gavin McCarthy. La cita prometía mucho y poco importó que fuera un martes o que incluso hubiera Champions —aunque si había alguien del Barcelona, desde luego eligió bien—. A pesar de que sea una sala pequeña, el hecho de que estuviera casi llena un día cualquiera entre semana habla bastante bien de lo que allí había que ver: otro de esos conciertos de los que hay que estar eternamente agradecido a Un Fulgor de Moda Anónima por apostar por la calidad. 

El quinteto alicantino, encargado de empezar la noche, se subió sobre el escenario para mostrar ese poso noventero —que fue la tónica del evento—, guitarras noise y una herencia clara del sonido de Sonic Youth. Eso sí, apostando por cantar en español, que no suele ser lo habitual cuando se trata de propuestas tan ortodoxas en lo que al estilo se refiere. A pesar de que tuvieron algún problema con el sonido al principio, su actuación fue de menos a más y acabaron con una gran intensidad, con el clásico cambio de ritmo para explotar y con su vocalista desgañitándose. Fue un final imponente y causaron buena impresión a la vocalista de E, entre el público, que preguntó por ellos antes de que fuera su turno de tocar.

Y tras el descanso para el cigarro y la cerveza, mucha expectación al tener enfrente a Thalia Zedek, a quien la mayoría recuerda por Come, uno de esos grupos olvidados del indie rock de los 90s que tenía canciones como puños y algún disco imprescindible. Junto a ella, otros veteranos de Boston como Jason Sidney (Neptune) y Gavin McCarthy (Karate, Glorytellers, The Beat Circus). Esa conjunción de estilos hizo que el año pasado debutaran con un disco de homónimo nombre en la prestigiosa casa Thrill Jockey. Un álbum corto, de diez temas, que explota todo su potencial en directo. Y que lo multiplica.

De hecho, sólo tardaron una canción en demostrar el nivel que había sobre el escenario: un sonido estruendoso y crudo que en cambio no conseguía doblegar las voces de sus artífices. Uno de los pecados en los que suelen caer algunos de estos grupos en directo, pero la nitidez de su sonido permitía distinguir claramente la quebrada voz de Zedek o la profundidad de la de Sidney. E incluso la de McCarthy, porque a pesar de que ella sea la más conocida de los tres, no es el principal timonel; todos cantan y aportan su estilo personal. Mientras que Zedek te desarmaba con su voz y su guitarra en canciones como ‘Regatta’, su compañero Sidney podía tocar su guitarra transparente —con toda la pinta de ser única, encargada o hecha por sí mismo dada su tendencia a lo experimental— con púa, arpegiando con las yemas de los dedos o arrastrando su muñeca contra los trastes. 

Son los pequeños trucos de quienes llevan décadas en el mundo independiente, esas estridencias y disonancias en temas como ‘Delicate Fingers’ no son casualidad. Y por supuesto mención especial también a los duetos de los dos complementándose en las canciones y a la batería de McCarthy, dejándote en un estado de trance en algunos pasajes. No sólo presentaron los temas de su disco debut, también tocaron nuevos temas que seguían en esa misma línea de riffs elocuentes, a veces incluso melódicos, y otros que también seguían con esa tensión propia del disco y de músicos que convivieron con grupos como Slint o Unwound. 

Durante la hora que tocaron, generalmente cada final de tema desencadenaba una gran ovación, quizá con bastante sorpresa para quien hubiera tenido su primera experiencia con un grupo de este calado, porque como conjunto son nuevos, pero al fin y al cabo era como estar con unos clásicos del rock americano de los 90s. Para cerrar tocaron su mejor tema, la fantástica ‘Great Light’, un tema a bocajarro, de los de quedarse sordo por la potencia que nos proyectaban a todos. Y también una de esas canciones que sólo le salen a los grandes grupos. Porque no les conocerán más allá de los círculos de siempre, pero composiciones como esa demuestran su altura. Y claro, con el sonoro aplauso y los silbidos que se llevaron, como para no volver. Así que después del bis tocaron dos temas y la furiosa ‘Water’, ahora sí, fue la encargada de finiquitar el que ha sido de momento el mejor concierto de la zona en lo que llevamos de año. Un verdadero lujo contar con historia viva del rock independiente, ver aún cómo carbura Zedek con sus nuevos compañeros y una clase magistral de medios tiempos, de cambios de ritmo, de estridencias y de cómo conjugar todo ese músculo sin ahogar las voces. Se salieron. Tanto como Un Fulgor de Moda Antónima por organizar esto y salirse de los márgenes. Bravísimo por apostar por la calidad y por romper las dinámicas musicales a las que tienden las instituciones públicas. 

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