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centros que cambian de manos y nuevas aperturas

El mapa de los gimnasios de Alicante: la salud cotiza al alza pero no es suficiente

16/01/2017 - 

ALICANTE. Los gimnasios 'low cost' proliferan en los últimos años. Centros con salas de musculación, spinning, pistas de padel o piscinas climatizadas que aceptan socios (en el sentido de usuario, no de propietario) por cuotas anuales que, en el caso de las ofertas iniciales, pueden quedarse en menos de 50 euros al mes. Y algunos se 'conforman' con la mitad.

El modelo se ha asentado en el último lustro, pese a que empieza a ofrecer los primeros síntomas de agotamiento. Hay quienes han quebrado con este modelo de negocio, pero siempre aparece alguien dispuesto a seguir intentándolo. "El sector de la salud cotiza al alza, y hay muchos empresarios dispuestos a intentar rentabilizarlo", resume gráficamente David, gerente del centro deportivo Stadio, en el Cabo de las Huertas de Alicante.

Para trazar una radiografía del sector, Alicante Plaza ha intentado hablar con los responsables de las principales franquicias asentadas en la capital alicantina. Pero son pocos los que están dispuestos a contar cómo les va. Muchos están esperando que aparezca un mirlo blanco que los libere de su gimnasio vía inversión. Otros han intentado reflotar centros que fracasaron (pese a ir sobrados de usuarios) y se muestran reacios a confesar su situación actual.

Uno de los pocos que habla abiertamente es el responsable de Stadio, un centro deportivo sin demasiadas pretensiones en el Cabo de las Huertas que ha tenido que reinventarse para sobrevivir a la irrupción del Arena, un gimnasio con el mismo concepto pero muchísimos más recursos, y a solo unos centenares de metros de distancia. Claro que Stadio explota una concesión municipal. "Tenemos precios públicos para muchos de nuestros servicios, pero en algunos casos somos aún más baratos que los municipales", explica David. Por ejemplo en la piscina. "Por eso todas las piscinas públicas cierran y nosotros seguimos abiertos, aunque mantener una piscina climatizada es muy costoso". 

La salud y el fitness cotizan al alza, pero el interés de los usuarios no es suficiente. Por mucho que ingresen en cuotas algunos de estos macro-clubes deportivos, los gastos de mantenimiento se comen los beneficios. Es lo que le ha pasado a Gym Go, en concurso de acreedores, o a una marca tan reconocida como Virgin: en enero de 2015, cansada de sostener su gimnasio en el centro comercial de Vistahermosa, decidió echar el cierre. Se lo compró Dream Fit, que intentó conservar a la mayoría de los socios. Pero lo primero que hicieron los nuevos gestores fue cerrar la piscina. 

Dream Fit se quedó los 3.500 socios del gimnasio Virgin. Stadio tiene en su base de datos unos 2.500 socios. Y otro centro similar, el Sport Club, presume de sus 2.500 usuarios. Son cifras más que respetables, pero que parecen no bastar para hacer el negocio rentable. Y pese a ello, las grandes marcas siguen invirtiendo. ¿Por qué? "El sector de la salud está en auge por la concienciación de la gente", opina David, "ahora se mira mucho la alimentación y la actividad física; creo que sí tiene futuro". Claro que depende del modelo de negocio.

El Stadio cuenta con la ventaja de ser una concesión municipal, aunque el Arena lo obligó a reinventarse hacia un concepto "más familiar". Pero otros centros deportivos con la misma filosofía lo están pasando bastante peor. "Estoy esperando que venga alguien a comprármelo", dice un propietario que prefiere permanecer en el anonimato. "Con los impuestos que tenemos que pagar, es imposible ganar algo en este negocio", lamenta. Al margen de los tributos, uno de los principales lastres de estos macro-centros es la piscina climatizada. Los ingresos no dan para cubrir unos gastos que los gestores del sector tildan gráficamente como "brutales".

Pese a todo, hay varias marcas reconocibles que mantienen la actividad. Los Ozone, con gimnasios en Alicante y San Vicente. El Holiday Gym, que es uno de los pocos negocios que resiste en el desierto centro comercial Panoramis, a la espera de que un inversor lo compre para revitalizarlo. El ya citado Sport Club, enfocado al ocio familiar con bonos de 55 euros mensuales para utilizar todas sus instalaciones...

Sin ir más lejos, Dream Fit no dudó en quedarse con el gimnasio Virgin cuando la multinacional echó el cierre. No solo se quedó con muchos de sus empleados, sino también con la mayoría de sus usuarios. Lo mismo sucedió en el Club de Campo, en Mutxamel. La empresa que lo explotaba, Campo Padel, solicitó el concurso de acreedores cuando la deuda financiera alcanzo los 500.000 euros. Y apareció un interesado: desde julio hay una nueva empresa detrás, con un contrato a 35 años y bonos de entre 35 (single) y 49 euros (familiar). 

"El éxito depende mucho de factores externos", argumenta David. "Como que sea fácil llegar en coche". La mayoría de estos centros se han instalado en la zona de playas de la capital, y la mayoría se asocia a un centro comercial. "He visto a empresarios mucho más inteligentes que yo fracasar", señala el gestor de Stadio.

El sector sigue vivo, pero con muchas incertidumbres. ¿Sigue siendo buena idea abrir un gimnasio con cuotas de 20 euros al mes, aún sin apenas monitores? La experiencia en Alicante demuestra que solo aquellos que cuentan con un buen 'riñón' financiero pueden sostenerlos. El modelo, tras el caso Gym Go, en concurso tras cinco años en los que apenas ha logrado cerrar un solo ejercicio con un beneficio paupérrimo, sigue estando en cuestión.

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