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la escritora presenta la novela con que ganó el 'letras del mediterráneo'

'Dieciocho meses y un día', Paz Castelló explora las secuelas de la violencia machista

7/02/2018 - 

“Estoy contenida precisamente por ganar un premio”, confiesa Paz Castelló. La escritora presenta este sábado en la Casa del Libro de Alicante Dieciocho meses y un día, su tercer libro y con el que ha ganado el galardón Letras del Mediterráneo. “Esto es una labor de largo recorrido y llevo nueve años, de los que los primeros seis han sido un camino en el desierto”, cuenta.

Su travesía le ha llevado a la tierra prometida, la de la publicación editorial, “después de haber tocado muchas puertas y que, incluso se hayan cerrado más de las que tocaba”. Está en Umbriel, donde ha lanzado esta historia sobre una pintora que sufre estrés postraumático después de ser testigo del asesinato de su mejor amiga. Con esta novela ha querido dar cobertura a las “víctimas olvidadas”, porque “el efecto metralla va mucho más allá de la mujer asesinada”.

El premio a la novela fue una “sorpresa muy grande” y lo considera un “reconocimiento a todo este tiempo que no ha sido favorable muchas veces”. Gracias a él consigue un poco más de visibilidad entre todas las novelas que el mercado editorial recibe. “Pero siempre con los pies en el suelo”, insiste la autora.

Las víctimas silenciosas

Las llamadas víctimas silenciosas le aportaron el enfoque con que abordar la historia de maltratos. "Son el entorno de las mujeres asesinadas, que está claro que son las víctimas fundamentales", cuenta, "pero alrededor de ellas también sufren los efectos de la violencia contra la mujer". ¿Qué pasa con esas vidas después del minuto de silencio, de las noticias, de ser un número en una estadística y todas esas manifestaciones sociales de repulsa? Ese era el interrogante que se planteaba al iniciar el proyecto.

“La vida sigue y la gente se queda con ese trauma, ¿de qué manera les afecta el asesinato de una mujer en su entorno más cercano?”, se pregunta. Castelló ha querido que el personaje principal fuera precisamente la mejor amiga de una víctima “para no utilizar un parentesco y poner un poco de distancia”. Aún así, a Sabina y Lola, sus personajes, los define como “hermanas del alma”.

Toda la novela transcurre en el apartamento de pintura de Sabina, la pintora. Ella es una madrileña que se afincó en Peñíscola hace muchos años, enamorada del Mediterráneo. “A partir del asesinato de su mejor amiga, le afecta un trastorno de estrés postraumático muy fuerte y sufre agorafobia, viviendo encerrada durante dieciocho meses y un día”, cuenta.

Fue un reto escribirla, asegura, “porque la sensación de claustrofobia que vive la protagonista, de alguna manera, la estaba viviendo yo durante los ocho meses que tardé en escribir la novela”. Con esa base crea un particular juego de muñecas rusas, “ella está encerrada en sí misma, lo está en el apartamento, y este se enmarca en lo único que le da un poco de vida, Peñíscola”.

La ciudad castellonense se convierte en un personaje más retratado a través de los estímulos que ofrece al personaje. El mar, la brisa, los ruidos de la calle… Una ciudad que la misma Castelló conoció hace unos años en vacaciones “y me encantó”. “Más allá de los aspectos turísticos más evidentes, me atrajo la parte histórica”, apunta sobre la que califica un bálsamo para una dura historia.

La novela pretende que el lector perciba Peñíscola desde la particular visión de la protagonista, “que la cuenta y vive como parte de su alma”. La ciudad se cuela a través de las ventanas, del olor a mar y café o de los cuadros que ella pinta. Construye así un retrato indirecto a través de los sentimientos de la protagonista.

Peñíscola se convierte “en el útero para Sabina: donde se siente arropada y segura”. Allí donde esta pintora ha decidido vivir y desarrollar su carrera, acabará sintiéndose angustiada y desamparada ante el crimen de su amiga y que considera injustamente resuelto tras la liberación del ex marido, autor del asesinato.

“Ella se cuestiona si debería haber hecho algo, porque sabía del maltrato”, indica. Además, tras la decisión judicial, “se siente desamparada, enloquece, y siente que se puede matar impunemente y que no pasa nada”. Con ese camino que emprende, Castelló pretende suscitar el debate con el lector “¿es justicia o venganza? Y sobre todo, el sentir que, como piensa Sabina, sale muy barato matar a una mujer en este país”.

Regreso a Peñíscola

Castelló volverá a Peñíscola próximamente para retratar las diversas calles que la inspiraron para crear los escenarios de su novela. Ese material le servirá para mantener viva la novela a través de redes sociales. Igual que prepara una performance para la presentación en Castellón.

Promoción aparte, tiene más novelas guardadas en el cajón. “Tengo tres thrillers más y una juvenil, y sigo trabajando en ello porque es una labor de constancia que ahora empieza a ver la luz”. Ella, firme defensora de ese pico y pala, cree que no hay que parar y escribir todos los días, asimilándolo con la rutina de cualquier otro trabajo.

Con esa idea, espera llegar a “ser muy viejecita y haber escrito una novela por año”. Muchas de ellas, quizás de misterio, aunque lo de poner etiquetas la lleva “loca”. “No es novela negra al uso, tiene historia de amor, thriller… Me gusta decir que he acuñado la novela protesta, en la que desarrollo la subjetividad que como periodista no he podido hacer”.

Al final, concluye que “son historias contemporáneas, que le pueden pasar mañana mismo al vecino de al lado o a la señora que le compras el pan”. “Siempre”, añade, “con un toque de misterio y cuidando mismo que los personajes tengan profundidad, arañando los sentimientos”. Torbellinos de sentimientos que reflejen esos cambios que “demuestran que no somos planos”, concluye.

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