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ENTREVISTA A ENRIQUE MARTÍN, CEEI ELCHE

"La falta de una cultura de financiación sofisticada está lastrando el crecimiento de Elche"

9/12/2017 - 

ELCHE. El abogado Enrique Martín, ex presidente de la patronal Coepa y ex vicepresidente de Cierval, ha anunciado que ya no se presenta a la reelección a la presidencia Centro Europeo de Empresas Innovadoras de Elche (CEEI-Elche). En esta esta entrevista concedida a Alicante Plaza, repasa la situación de la entidad, del emprendimiento y del modelo económico de Elche. En otra parte de la entrevista, repasa la situación de las patronales y la influencia del empresariado de Elche.


-¿Por qué decide no aspirar a un nuevo mandato al frente del CEEI de Elche?

-Hay una cuestión de higiene: no debería prolongarse un mandato más de ocho años en ninguna institución. Ocho años generan ya una fatiga en un doble sentido, la institución con el presidente y el presidente con la institución. Hace falta un nuevo presidente con nuevas ilusiones. A mí me tocó vivir una época complicada: nosotros pasamos del sueño de la Comunitat Valenciana rica, que se lo podía permitir todo, a la terrible situación de ir con subvenciones del Impiva y con papel de la Generalitat, y no aceptarlo ningún banco, consideraban que el riesgo de la Generalitat era inasumible. Tuvimos que avalar al CEEI, el presidente y algunas otras personas, para que el CEEI pudiera sobrevivir. Esa época fue muy dura; ahora estamos en una época distinta, no va a tener, creo, problemas de tesorería; tampoco va a tener ningún problema de posicionamiento, estratégico, porque este Consell, de las que cosas que ha hecho bien, figura la nueva definición del papel de los CEEI en la Comunitat Valenciana. Hace falta gente con más ilusión, con más ganas y capacidad de interlocución para abordar los nuevos retos.

"Hace falta gente con más ilusión, con más ganas y capacidad de interlocución para abordar los nuevos retos en el CEEI"

-¿En qué situación deja los proyectos empresariales que han nacido o desarollado en el CEEI en los últimos años?

-Yo cogí un CEEI que empezaba a tener problemas económicos y llegó a tener los viveros empresariales vacíos. Recordarás la etapa de la tormenta perfecta de la crisis financiera, no había empresarios y nadie que tuviera capacidad para invertir o el mínimo sentido del riesgo para invertir. Entonces, el CEEI pasó una época muy difícil porque además estábamos obligados a competir en precios de mercado, y no podías hacerlo con la oferta privada, con la circunstancia adicional que el CEEI paga unos 75.000 euros al IVACE por el alquiler de los edificios que no son de su propiedad, de modo que financiamos esos edificios, con el alquiler y el mantenimiento. Con el paso de los años, especialmente, los tres últimos, hemos pasado de tener cifras rojas a tener una situación saneada, los viveros llenos y cifras de generación de empresas en crecimiento constante. Más importante que los éxitos, en números de creación de empresas, han sido los casos de fracaso que hemos evitado. 

-Ponga ejemplos..

-Hubo una época en la que la gente que era expulsada con los expedientes de regulación de empleos, se lanzaba al autoemprendimiento; es decir, gente que utilizaba las indemnizaciones por despido para montar bares, tiendas o negocios que no tenían ninguna viabilidad. Y yo me alegro mucho del papel que hizo el CEEI para que mucha de esta gente no perdiera el dinero en vano, que lo guardara hasta que escampara la tormenta. Muchos de ellos, tampoco estaban preparados para ser empresarios. Porque sí que hay una burbuja del emprendimiento.  

-Alicante Plaza entrevistó a Enrique de la Rica que venía a decir que mucha gente confundía emprendimiento con autoempleo...¿Lo comparte?

-Claro, es que no es lo mismo. Si tu hablas del mapa del emprendimiento en la Comunitat Valenciana, verás hay una base muy amplía que actualmente es autoempleo, y los servicios de la administración al autoempleo, como autónomos o personas que abren nuevas tiendas, o establecimientos comerciales, los ofrece una Agencia de Desarrollo Local. En la base del emprendimiento están los CEEI porque llevan un asesoramiento más sofisticado a un empleo que es innovador y que es corporativo, no es el autónomo. Es la persona que tiene un modelo de patente, de utilidad, una estrategia de marketing o el que, como La Tienda de Valentina, es capaz de diseñar un modelo de negocio e-commerce. Por tanto, es un emprendimiento más sofisticado. Y en la cúspide, está la Red de Institutos Tecnológicos, que nunca deberían entrar a la parte de abajo del emprendimiento, y mucho menos en la base. Desgraciadamente, vemos como algunos parques científicos que se dicen empresariales, no peluquerías, pero si academias de idiomas para pagar el suelo que en su día pagaron caro. Esto es absolutamente inaceptable. Lo lógico es que la universidad de dedique a la investigación; los CEEI y los institutos tecnológicos se deben dedicar a la innovación, y el resto, al emprendimiento de supervivencia. Los autónomos deben ser atendidos por otras instancias.

-¿Se queja entonces de la competencia desleal de la universidad?

-Me estoy quejando del solapamiento, que ya ha sido identificado. No puede ser que el dinero que tiene la Generalitat para promover el emprendimiento innovador se disperse en un montón de instituciones, que no están coordinadas entre sí y que se solapan. Qué no saben exactamente cuál es su rol. Soy muy crítico con este Consell, pero no con la decisión que han tomado, que me parece la más inteligente. Si hay un problema de solapamiento o aplicación ineficiente de los recursos, hay que exigir a cada actor o a cada agente del sistema del emprendimiento innovador que cumpla con su rol. La universidad es la i grande, la de la Investigación, no la de la innovación. En todo caso, debe haber una agente que pueda medir el retorno y la eficacia de la inversión que se hace. Este puede ser el papel de los CEEI en la Comunitat Valenciana.  El papel que yo asumí no se parecerá en nada al CEEI que tendrá que liderar el próximo presidente.

"No puede ser que el dinero que tiene la Generalitat para promover el emprendimiento innovador se disperse en un montón de instituciones, que no están coordinadas entre sí y que se solapan"

-Ha mencionado el caso de La Tienda de Valentina. ¿Es el caso de mayor éxito que ha pasado por el CEEI de Elche?

-No. Han pasado otros casos muy potentes, de biotecnología, de robótica...hay muchos. El importante es el último porque es el que más se sabe. Los CEEI llevan más de 25 años, y el de Elche más de 23 años. Tampoco me gusta poner mucho el foco en un emprendedor, sino que hay que hacer un homenaje al emprendimiento en su conjunto, que es compatible con lo que usted está diciendo. Hay que reconocer el éxito individual y reconocer al mismo tiempo, las historias colectivas.

-¿Es Elche una tierra de emprendimiento por naturaleza?

-Elche es una tierra de emprendimiento, pero habría que matizar eso. Elche tiene una época en el siglo XIX, que hace el tránsito de una economía agraria a una industrial, en la que existen materias primas que favorecen la entrada de la industria, la industria de la alpargata, y que posteriormente es capaz de transformarse en la industria del calzado, que atrae a miles inmigrantes en un modelo de negocio que es fácilmente replicable. Quiero decir, replicar el sistema de negocio de una industria química, no lo hubiéramos podido hacer sin estudios universitarios. Sin embargo, un inmigrante murciano o extremeño que entrara en una fábrica de calzado con un modelo de negocio de monocultivo, de mano de obra barata, podía replicar el modelo y competir. Creó un sentido de capitalismo real, de movilidad vertical, de persona humilde que era capaz de superar el estatus de su padre e, incluso, superar el estatus de su familia. Y eso ha generado una cultura. En cuanto a sofistificación y modelo de negocio o preparación de sus elites directivas, quizás Elche no esté en las primeras del ranking de emprendimiento. Sin embargo, por ubicación o por cultura del emprendimiento, por el sentido de riesgo, que es la condición básica del emprendimiento,  Elche está en la parte más alta de la pirámide porque encuentras muy a menudo al empresario con sentido de riesgo para crear un proyecto empresarial perdurable.

"Elche está en la parte más alta de la pirámide del emprendimiento porque encuentras al empresario con sentido de riesgo para crear un proyecto empresarial perdurable"

-En Elche, hay unas empresas, que empezaron como startups, y que ahora son proyectos ya conocidos, que le han dado mucho nombre a la ciudad...

-Elche es una ciudad que hace tiempo que identificó un problema: no podía depender del calzado, sobre todo por ser una industria muy sujeta a los bajos costes de otros países, y tenía que emigrar a otros modelos. Hubo un tiempo que ya no podía competir por precio, lo tenía que hacer por valor, por marca. Las generaciones de primeros empresarios fueron sustituidas por hijos con estudios universitarios. Una ciudad eminentemente obrera, se convirtió en una ciudad universitaria. Tenemos tres universidades, aunque sea crítico con su aportación, son muy relevantes, aportan valor a la ciudad y a su reflexión. Todo esto da lugar a un fenómeno de emprendimiento más sofisticado, que apuesta por nuevas áreas empresariales, nuevas tecnologías y nuevas economías porque los hijos ya no son los padres, han estudiado ingeniería.

-La clave está en que la sociedad ilicitana es muy versátil ante los movimientos económicos...

-Sí, la sociedad es versátil. El elemento más importante de una sociedad emprendendora es un elemento cultural, interior, y que sea audaz. Y ese sentido del riesgo, a veces irracional, está en la ciudad y pese que todas las nuevas generaciones han estudiado en la universidad, la pregunta es ¿por qué Elche no acaba de diversificarse del todo? El problema es que teniendo el territorio, la cultura y habiendo dinero, no tenemos una cultura de inversión sofisticada, no tenemos una financiación para este tipo de modelos. La financiación en Elche es al 70% -80% bancaria y eso es incompatible con los nuevos modelos de negocio y necesitamos otro tipo de financiación diferente...como los business angels o los fondos de capital riesgo. Esa falta de financiación sofisticada está lastrando mucho las posibilidades de la ciudad.

"Una empresario auténtico, en negocios de nueva economía, debe ser una persona acostumbrada a la incertidumbre como paradigma"

-La mayoría de las empresas de la provincia ya están en manos de capital extranjero...

-Los empresarios que han tenido éxito están diversificando su riesgo. Algunos invierten en fondos de capital riesgo, que tienen un enfoque a empresas con mucha rentabilidad y mucho riesgo; otros están invirtiendo en inmuebles...lo que estoy diciendo es que todavía no existe una cultura de emprendimiento innovador y una cultura de financiación del emprendimiento. Esa cultura exige aceptar el hermano del riesgo empresarial, y el hermano del riesgo de la inversión es el fracaso de la inversión. Cualquier persona que quiere hacer una inversión debe aceptar que puede perder el dinero. Una empresario auténtico, en negocios de nueva economía, debe ser una persona acostumbrada a la incertidumbre como paradigma. La incertidumbre económica-financiera en Elche no está suficientemente desarrollada. Lo estuvo más en la primera generación de empresarios que en la segunda. La segunda está acostumbrada a vivir bien; la primera no tenía nada que perder. 

"EN ELCHE, YA HAY UNA COSA QUE SE HA HECHO, Y MUY BIEN: PLANTEAR LA INTEGRACIÓN DE LA UNIVERSIDAD EN EL PARQUE EMPRESARIAL"

-Le gustan los proyectos que tiene diseñados la ciudad de Elche para seguir con la senda del emprendimiento...

-Elche, con el nuevo alcalde, ha empezado un proceso de reflexión estratégica, no sé dónde llegará porque todavía no tenemos los primeros resultados. Pero ya hay una cosa que se ha hecho, y muy bien: plantear la integración de la universidad en el parque empresarial. Ya sólo esa idea justifica parte de las políticas municipales. Es una idea muy atractiva, que rompe ese puente entre la generación de conocimiento y la aplicación industrial para convertirlo en empleo y riqueza.  Siempre lo he defendido que todo el conocimiento que genera la universidad no vale nada si no un empresario no  convierte en un producto o en un servicio. No vale nada. Para la universidad, los empresarios somos imprescindibles. Y también es verdad lo que se dice desde la universidad: los empresarios sin el conocimiento no pueden competir en una sociedad cada vez más globalizada en el que el conocimiento se convierte en una commodity

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