Comunitat Valenciana

FORO PLAZA

Turismo, campo, vivienda y sector verde piden estrategia y liderazgo para ordenar el crecimiento del territorio valenciano

Desayuno “Empresas y territorio: cuidar la materia prima de turismo, agricultura, urbanismo y economía circular”

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VALÈNCIA. El crecimiento económico y el atractivo de la Comunitat Valenciana como lugar para vivir y desarrollar actividad están situando el territorio en el centro del debate. Sectores como el turismo, la industria, la agricultura o el urbanismo coinciden en la necesidad de ordenar ese crecimiento y de avanzar hacia una estrategia común, con un liderazgo claro, que permita aprovechar el potencial existente sin generar desequilibrios. Así se plasmó en el primer desayuno de Foro Plaza, una iniciativa para debatir acerca de realidad actual del territorio y la economía de la Comunitat Valenciana y Murcia.

En el encuentro, celebrado en el Hotel SH Valencia Palace, participaron la directora de Sustentabilidad y Calidad de Anecoop, Mari Carmen Morales; el director general corporativo de Nealis, José Luis Vilar; el director de Innovación de Ainia, Andrés Pascual; la directora de Producción de Vicky Foods, Gloria Fernández; la fundadora de Leckman Urbanistas, Blanca Marín; el profesor e investigador de la Universitat de València, José María Nácher Escriche; el director general de Simetría, Carlos Muñoz Duque; el CEO de Consultia Travel, Juan Manuel Baixauli; el CEO de Green Urban Data, Alejandro Carbonell; el director de Comunicación y Relaciones Externas del Roig Arena, Pedro Ortiz; y el director general adjunto y director territorial este de Banco Sabadell, Fernando Canós, con la moderación del periodista y coordinador del Foro Plaza, Eugenio Mallol.

Más allá de diagnósticos sectoriales, el debate giró en torno a una idea central: la necesidad de construir una visión estratégica común que permita alinear intereses de sectores tan dispares, reducir fricciones y aprovechar el potencial del territorio sin comprometer su equilibrio, algo especialmente relevante en una comunidad que se ha convertido en uno de los principales polos de atracción de actividad económica y población en España. Una preocupación a la que sumó la falta de liderazgo de la mencionada estrategia.

Una visión compartida para un territorio en transformación

El moderador, Eugenio Mallol, situó desde el inicio esa doble mirada entre urgencia y planificación. "Estamos obligados a pensar qué modelo de Comunitat Valenciana queremos a 2040, pero también a responder a un contexto que cambia cada tres meses", señaló, poniendo sobre la mesa la dificultad de conjugar estrategia y acción inmediata. Esa tensión entre el corto y el largo plazo atravesó todas las intervenciones, en las que se puso de manifiesto que el territorio ha dejado de ser un mero soporte físico para convertirse en un elemento clave en la generación de bienestar, competitividad y cohesión social, especialmente en un entorno mediterráneo donde las relaciones personales y la proximidad siguen teniendo un peso determinante.

En este sentido, el profesor de la Universitat de València, José María Nácher, defendió una visión profundamente ligada a lo social. "El punto de partida de cualquier humano son las conversaciones cara a cara", subrayó, antes de añadir que "no somos conscientes de que la importancia de tener un contexto inmediato y próximo es absolutamente necesaria. Todos los que estamos aquí, lo que hacemos bien es generar hábitat". A su juicio, la Comunitat Valenciana cuenta con una notable capacidad para generar sociedad civil y dinamismo económico, aunque advirtió de una debilidad estructural relevante a tener en cuenta para el crecimiento del territorio: la dificultad para retener el talento, el relevo generacional tanto en lo público como en lo privado y la necesidad de la inmigración para abordar la situación.

Esa reflexión conectó con el análisis de Juan Manuel Baixauli, CEO de Consultia Travel, quien planteó la necesidad de redefinir la estrategia turística desde una perspectiva más selectiva y orientada al valor. "La pregunta no es cuántos turistas queremos, sino quién queremos que venga para que no sea depredador del territorio", afirmó, "Que exista el recurso no quiere decir que exista el producto", reflexionaba, lo que ponía de relieve la importancia de transformar los activos del territorio en propuestas diferenciadas y sostenibles. "La escuela Berklee genera un gran tráfico de familias, también vienen desportistas por las escuelas de tenis. En función del cebo que se ponga, vendrá un tipo de gente. Es una estrategia de cobranding. Es traerte al líder de aquello que quieres promover", señalaba.

De la planificación a la ejecución: los cuellos de botella

Desde el ámbito de la innovación, Andrés Pascual, director de Innovación de Ainia, puso el acento en la colaboración y la visión a largo plazo como elementos imprescindibles. "Cuidar tiene una connotación a largo plazo y de colaboración entre todos, sin renunciar a la actividad económica", explicó, defendiendo que "el reto está en ser suficientemente inteligentes para encontrar una visión integrada". En este sentido, subrayó que existen oportunidades claras generadas por el contexto geopolítico. "Toda buena estrategia requiere un buen análisis interno y hay que poner el foco en lo que queremos y no queremos hacer. Para que eso se materialice y se convierta en realidad, tenemos que dar impulso a proyectos estratégicos. Dar unas tramitaciones aceleradas, una financiación especial. Y hay mecanismos para llevarlo a cabo", recordaba.

Sin embargo, ese potencial choca con limitaciones estructurales, especialmente en el ámbito urbanístico. Blanca Marín, fundadora de Leckman Urbanistas, advirtió de que “una licencia de obra en Valencia cuesta más conseguirla que construir un edificio”, una frase que resume la complejidad administrativa a la que se enfrentan empresas y promotores. Además, señaló que "cuando tenemos estrategia, no hay quien la lidere", evidenciando una falta de dirección clara que dificulta la ejecución de proyectos y genera incertidumbre en el desarrollo del territorio, pese a que existen herramientas y marcos normativos que podrían facilitarlo si se aplicaran con mayor agilidad.

En esta línea, el director general corporativo de Nealis, José Luis Vilar, puso el foco en la presión demográfica como uno de los principales factores que están reconfigurando el territorio y condicionando cualquier estrategia de futuro. "Antes de decidir qué quiero ser, tengo que decir dónde estoy", señaló, para contextualizar un escenario en el que España sigue creciendo en población pese al descenso del saldo vegetativo, impulsado por una fuerte llegada de población extranjera con perfiles diversos, desde residentes internacionales hasta trabajadores deslocalizados. "El 90% de la población se concentra en un 5% del territorio, en grandes polos como Madrid, Barcelona y Valencia", explicó, advirtiendo de que esta concentración está generando una presión creciente sobre el suelo, los servicios y la vivienda.

En este sentido, alertó de un desajuste estructural entre oferta y demanda. "Cada año se crean 250.000 viviendas y solo se construyen 100.000", lo que agrava el problema de acceso. "Antes el debate era qué queremos ser, y ahora la realidad nos está arrollando”, añadió, para concluir que “no necesitamos generar demanda, sino oferta", algo que, a su juicio, exige una administración capaz de planificar a largo plazo y responder con mayor agilidad a un contexto que seguirá intensificándose.

Sectores clave ante el reto del equilibrio

En el ámbito de las infraestructuras, el director general de Simetría, Carlos Muñoz, subrayó su papel clave tanto para el bienestar ciudadano como para el crecimiento económico, recordando que "la sociedad, para tener sus cuotas de bienestar, necesita infraestructuras". En este sentido, apuntó que, aunque las necesidades están claras, su desarrollo depende en gran medida de la capacidad de coordinación de las administraciones públicas, ya que "los tiempos de planificación y ejecución son muy largos". Como ejemplo, destacó el impulso que recibieron las infraestructuras sanitarias durante la pandemia gracias a los fondos europeos, aunque advirtió de que "hacen falta más" y de que será necesario seguir movilizando recursos, lo que exige una mayor coordinación entre el Gobierno central y el autonómico, además de reforzar la colaboración público-privada.

En cuanto a las infraestructuras de transporte, Muñoz señaló que la situación es similar, con importantes oportunidades de crecimiento pero también con limitaciones evidentes. "Tenemos unas infraestructuras básicas que están colapsadas y necesitan aumentar su capacidad”, afirmó, en referencia a redes clave que no están evolucionando al ritmo que exige el crecimiento del territorio. Aunque reconoció avances como el desarrollo del puerto o el Corredor Mediterráneo, advirtió de que este último tendrá un impacto limitado frente al aumento previsto del transporte por carretera, lo que obliga a abordar actuaciones como la ampliación de la AP-7 o la V-30. En este contexto, insistió en la necesidad de consenso político para planificar a largo plazo y captar fondos, pero también en afrontar un reto estructural: el mantenimiento de las infraestructuras. "Hay una parte que nunca se va a financiar y depende de nuestros presupuestos", señaló, planteando la posibilidad de implantar fórmulas como el pago por uso con carácter finalista para garantizar su conservación.

Por su parte, la directora de Sostenibilidad y Calidad de Anecoop, Mari Carmen Morales, puso el foco en el papel del sector agroalimentario como base del territorio, especialmente en entornos rurales donde "las cooperativas son el motor". En su intervención incidió en la necesidad de mejorar la productividad "para hacer más con menos" a través de la formación de los agricultores, la eficiencia en el uso de recursos y el desarrollo de infraestructuras adecuadas, más allá del transporte por carretera. Sin embargo, advirtió de un problema de fondo. "La agricultura está denostada y no atraemos nuevos agricultores”, lo que pone en riesgo el relevo generacional y puede acabar derivando en la entrada de fondos de inversión en un sector que calificó de estratégico para la seguridad alimentaria. En este contexto, defendió la necesidad de una visión compartida del territorio y lanzó una pregunta clave. "¿Quién lidera la gestión estratégica compartida?". Además, subrayó que la sostenibilidad debe abordarse desde una perspectiva integral -no solo medioambiental- y reclamó la creación de un marco común con indicadores que permitan medir su impacto en todos los ámbitos.

En el ámbito industrial, la directora de Producción de Vicky Foods, Gloria Fernández, enmarcó el momento actual en un proceso de reindustrialización y transformación tecnológica que obliga a “hacer más con menos” y a ganar competitividad con los recursos disponibles. No obstante, advirtió de que este proceso requiere una visión cohesionada y a largo plazo que hoy no siempre existe: “Trabajamos a corto plazo, pero las decisiones son a largo plazo, y no podemos depender de cambios regulatorios cada cuatro años”, señaló, apuntando a la falta de coordinación como uno de los principales obstáculos. Entre los retos más inmediatos destacó la dificultad para atraer y retener talento en oficios industriales, así como la sensación de que "la realidad nos arrolla" en un contexto global cada vez más exigente. A ello se suma, según explicó, la falta de claridad normativa -con cambios constantes e incluso "incongruencias" en la regulación- y problemas estructurales como el absentismo laboral, que en su caso supera el 10%, lo que impacta directamente en la capacidad productiva y en la competitividad de las empresas.

Por su parte, el director de Comunicación y Relaciones Externas del Roig Arena, Pedro Ortiz, destacó el papel de las nuevas infraestructuras como dinamizadoras del territorio y como ejemplo de integración urbana y proyección internacional. A apenas seis meses de su apertura, explicó que el recinto nació con la vocación de cubrir una carencia -un espacio para grandes eventos con capacidad para hasta 20.000 personas- y con una clara apuesta por minimizar su impacto en el entorno, integrándose entre barrios y apostando por soluciones como la carga y descarga subterránea. Además, subrayó la voluntad de reforzar la identidad local, incorporando oferta gastronómica vinculada al territorio. En cuanto a la demanda, reconoció que el público está siendo más internacional de lo previsto. "Está viniendo mucho perfil extranjero a determinados conciertos", con asistentes de distintos países europeos, lo que sitúa a València en la competencia directa con grandes ciudades. "La gente quiere ir a eventos", afirmó, convencido de que, con una planificación adecuada, este tipo de infraestructuras puede generar un impacto económico relevante y sostenido.

En esta línea, el director general adjunto y director territorial este de Banco Sabadell, Fernando Canós, insistió en la necesidad de liderazgo para ordenar el crecimiento del territorio, especialmente en un contexto marcado por déficits en infraestructuras clave como la energía o el transporte. "Todos hablan de Málaga. ¿Por qué ellos van por delante? Porque hay un líder que lor promueve", afirmó, subrayando que alguien debe "coger la bandera" para impulsar una estrategia clara. Canós advirtió de que actualmente "crece más el contenido que el continente", es decir, la actividad económica avanza más rápido que las infraestructuras que la sostienen, lo que genera tensiones y limita el desarrollo. En este sentido, planteó la necesidad de anticiparse con inversiones y planificación, poniendo como ejemplo cuestiones concretas como el coste y despliegue de infraestructuras vinculadas a la movilidad eléctrica.

Por su parte, el CEO de Green Urban Data, Alejandro Carbonell, puso el foco en la tensión entre desarrollo económico y sostenibilidad, advirtiendo de que el riesgo climático es una realidad conocida pero difícil de encajar en las decisiones de crecimiento. “Sabemos que hay un riesgo, pero choca con el avance económico”, señaló, planteando el dilema de fondo sobre hasta qué punto deben limitarse actividades como la construcción de vivienda o el desarrollo turístico. En este sentido, abogó por abordar el debate "desde la sinceridad", definiendo prioridades claras y estableciendo líneas rojas compartidas. Asimismo, criticó la falta de herramientas y claridad en el marco europeo. "Europa lo pone más complicado, pero no lo ha explicado bien ni ha dado recursos", lo que, a su juicio, genera incertidumbre y favorece interpretaciones interesadas de la realidad.

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