CASTELLÓ. La campaña citrícola en la Comunitat Valenciana retoma el pulso tras el paso de la Dana y afronta diciembre, la principal parte de la recolección de la variedad castellonense de la clemenules, con una alta demanda, precios estables y poca presión del exterior. La catástrofe en València frenó la actividad en las zonas afectadas en su primera semana pero las compras no se han visto interrumpidas desde entonces y desde finales de noviembre se ha reactivado el ritmo y las ventas, según los últimos informes de la Conselleria de Agricultura.
Los balances oficiales de la última semana de noviembre y la primera de diciembre indican que a pesar de la Dana, que redujo el aforo valenciano en 300.000 toneladas, la demanda "ha permanecido estable", fundamentalmente en las variedades de clemenules y navelina. Y en las fechas actuales destaca que el sector trabaja "con completa normalidad en la recolección", mencionando el impulso de los tratos en la clemenules, que es la variedad reina de Castellón.
Además, la citricultura afronta este mes clave tras la paz social lograda en el sector de manipuladoras, que ha evitado una huelga en los almacenes en plena campaña.
El secretario general de la Unió Llauradora, Carles Peris, destaca el buen comportamiento de la demanda y estima que la cosecha de la clemenules finalizará antes de acabar este mes de diciembre. También informa que los precios, tal como también indican los datos de la lonja de València y de la conselleria, se encuentran en cifras similares a las del año pasado. Así, por un kilo de clemenules en origen se está pagando 0,42 euros.
Peris resalta que en esta primera fase de campaña la competencia en la UE de países de fuera está siendo baja, y valora que la bajada de las temperaturas ayuda a incrementar el consumo de cítricos en los mercados del centro de Europa.