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tribuna invitada / OPINIÓN

Metaverso, a la conquista de un Nuevo Mundo

20/12/2021 - 

Cuando en el siglo XVI se comenzó masivamente la exploración por los europeos de lo que después se llamaría América, y se constató que era un nuevo continente y no Asia, la denominación que se le daba era la del “Nuevo Mundo”. Se había encontrado una nueva tierra, cuatro veces más grande que Europa y que por tanto ampliaba sus horizontes y daba oportunidades nuevas a muchas personas. Miles aceptaron el reto.

Ahora nos encontramos en el umbral de otro "Nuevo Mundo" y aunque ya existía, Zuckerberg lo ha puesto en boca de todos: el Metaverso. A él no se va con carabelas sino con ordenadores y gafas de realidad virtual. Hubo unos primeros exploradores que intentaron colonizar ese nuevo territorio en el año 2006 -creado por la compañía Linden Lab- al que llamaron Second Life. Se abrieron tiendas, se vendieron terrenos virtuales, se montaron embajadas y algún periódico creó avatares digitales para que informaran sobre este mundo en una columna diaria. Miles de usuarios crearon objetos virtuales, atraídos por la posibilidad de hacerse ricos en Linden $, la moneda que se manejaba y que se podía cambiar luego por dinero real.


Sin embargo, Second Life llegó muy pronto. Fue como esos primeros exploradores que entraron en pequeños grupos y fracasaron antes de que crecieran sus primeras cosechas. Second Life no era accesible por los móviles (el primer iPhone no se lanzó hasta 2007) que entonces no tenían suficiente memoria para cargar sus gráficos y las conexiones no eran tan veloces para que la experiencia de uso fuese satisfactoria. Hoy es un universo casi deshabitado en el que subsisten algunos miles de usuarios, y aunque en 2018 seguía generando unos 65 millones de dólares en objetos virtuales, se estima que llegó a tener un PIB valorado en 500 millones de dólares.

El Metaverso con el que sueña Zuckerberg, que incluso ha renombrado como Meta a su empresa madre, estará basado en realidad virtual (RV) y es accesible desde conexiones a alta velocidad tanto por fibra óptica como por 5G desde móviles. Además, los nuevos mundos virtuales han de tener al menos tres características: deben ser inmersivos; se ha de poder interactuar con ellos y han de ser interoperables (entre plataformas y terminales). Todo lo anterior se ha probado masivamente en juegos como Fornite o los de Roblox, juegos de los denominados MMORPG (Massive Multiplayer Online Role Playing Game) en los que miles, millones de usuarios interactúan durante horas en mundos generados digitalmente y que tienen sus propias reglas. Sin embargo, ¿bastarán la realidad virtual y las mejores capacidades tecnológicas para hacer posible lo que no se consiguió en el primer intento de Second Life hace más de diez años?

Estamos en el umbral de un nuevo equilibrio también para nuestra vida que propone el binomio realidad-virtualidad. Pero hará falta algo más para convencernos de que podremos vivir, trabajar y relacionarnos de un modo distinto al que hasta ahora hemos experimentado.

Lo que es indudable es que el “Nuevo Mundo” encierra riquezas potenciales que  Bloomberg ha valorado en 800.000 millones de dólares para los próximos años y empresas como Facebook, Microsoft, Nvidia, XR Space, etc ya están presentando sus primeros planes y prototipos. Intuimos sus tendencias por movimientos como el que realizó Facebook en el 2019 al comprar la start-up CTRL Lab, centrada en las interfaces neuronales, es decir el control de dispositivos electrónicos a través de una pulsera que lee señales cerebrales.

Personalmente pienso que las grandes revoluciones tecnológicas nacen de la hipótesis, el “accidente” y sobre todo la colaboración. Como en el “Nuevo Mundo”, un universo virtual compartido se construye cuando las personas se “aventuran” a descubrir el verdadero valor de su experiencia y sus usos. Creemos en un universo abierto y no en un territorio creado por una sola empresa como lo fue Second Life. Iniciativas como Bloktopia y Decentraland, entre otras, están creando modelos con gran potencial haciendo uso de tecnologías descentralizadas para ello.

Películas y series como Black Mirror (2011-2019); Real Player One (2018); Los sustitutos (2009) o Matrix (1999) nos mostraban distopías de estos mundos virtuales cuando dejan de ser abiertos. Los romanos y los medievales en sus mapas, a partir de los bordes no explorados ponían la frase “Hic Sunt Leones” o “Hic sunt dracones” (aquí haya leones, o dragones) para disuadir a los menos osados y retar a los intrépidos.

Con leones o dragones, estamos ante el nacimiento de una nueva versión del mundo virtual ahora con más recursos y tecnologías disponibles que en anteriores intentos. ¿Sobrevivirá el Metaverso a esta “Second Life''?

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