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el mubag y la fundación daurel reunen 70 de piezas de autores como renoir, sorolla o casanova 

La mujer, de objeto a sujeto: la revolución de lo cotidiano en la pintura de entresiglos

3/12/2021 - 

ALICANTE. Mujer pintando, de Josep y Lluís Masriera (padre e hijo), no plasma solo un bonito paisaje donde una mujer está pintando al aire libre la belleza de la naturaleza. No es solo eso porque, a finales del siglo XIX, las mujeres no pintaban oleos sobre lienzo y ahí es lo que se aprecia en el cuadro. Esas técnicas se aprendían en escuelas a las que ellas no tenían acceso y su disciplina era más bien la acuarela. En ello está, por tanto, lo transgresor de esta obra que hoy parecería inocente.

Lo mismo ocurre con Segadora, de Ramón Martí i Alsina, quien acudió a Francia de luna de miel y no se sorprendió con la belleza sensual de la mujer parisina sino con la rotundidad y firmeza de la mujer trabajadora. Su pintura lanzó así una visión partícipe, no tan idealizada, que la mostraba en el ámbito del trabajo. La mujer conquistaba terreno desde lo cotidiano. "Vemos la conquista del exterior con la mujer en los teatros, asistiendo a representaciones que muchas veces están creadas específicamente para ellas, y las vemos también como parte activa de esos espectáculos, como en el Café Cantante de Canals", explica Helena Alonso, comisaria de la exposición que se puede ver en el Mubag hasta el 27 de marzo.

Mujeres: entre Renoir y Sorolla reúne más de setenta piezas de autores como Pierre-Auguste Renoir, Joaquín Sorolla, Lorenzo Casanova, Ramón Casas o los citados Masriera y Martí. Obras entre las que encontramos pinturas y esculturas de las que 64 forman parte de la colección personal de Fran Daurel y se atesoran en las tres sedes de su fundación, mientras que otras siete proceden del Museo Diocesano de Barcelona. Una muestra que forma un diálogo con el propio museo y su colección, ya que muchos de estos autores coinciden o eran coetáneos de los artistas que se pueden ver en el resto de salas del Mubag. 

La exposición trata de hacer un repaso a esas pequeñas revoluciones que suponían la incorporación de la mujer a situaciones en las que no solía ser partícipe de forma activa. Del mismo modo, lo contrasta con otras más habituales. Una manera de presentar al público, de la forma más realista posible, ese universo femenino de finales del siglo XIX y principios del XX. Siempre desde un punto de vista masculino, claro, ya que eso era lo habitual en la época. De hecho, en la muestra no hay ninguna autora más allá de esa plenarista retratada por Josep y Lluís Masriera. "Podemos ver a la mujer en varios ámbitos como es el desnudo, la intelectualidad, el deporte o el campo, el trabajo, el retrato...", describe la comisaria.

La mujer, en el campo, sale a buscar el conocimiento a través del deporte. "Lo vemos en Descanso de los ciclistas, de Ramón Casas, que plasma uno de los deportes de mayor auge en ese momento y a la mujer, que se une a esta nueva moda", afirma Alonso. Poco a poco, la mujer se apodera de su ocio y, en algunas ocasiones, incluso de sus vidas. Es el caso de La chica de Monmartre, de Santiago Rusiñol. "Una modelo que decidió dejar a su familia y su vida acomodada para vivir esa efervescencia que se está produciendo en Monmartre", explica sobre esa misma mujer que se puede ver en obras de otros grandes pintores del momento. 

Desnudo en el diván amarillo, uno de los escasos desnudos pintados por Sorolla, es el máximo exponente de este ámbito en la muestra. Por su parte, Gitana es el lienzo que representa en esta exposición al alicantino Lorenzo Casanova. Una pieza en la que plasma a una vendedora ambulante, con cestas, en plena jornada laboral. Y es que, además de incorporarse a las nuevas esferas industriales, la mujer continuaba desarrollando labores ligadas a las tareas tradicionales como la venta, pesca, agricultura o el cuidado de animales. 

Unos tiempos en los que, a pesar de las dificultades, la mujer siempre ha sabido permanecer vinculad a la naturaleza. "Tanto durante como después de la I Guerra Mundial, que surgió por el progreso tecnológico", apunta la comisaria. Esa es la idea que Renoir plasma en Femme et jeune fille dans un paysage, que muestra a una mujer vinculada a la naturaleza y conocedora de unos valores que ha de transmitir a las generaciones venideras. Esa idea utópica de la Arcadia soñada. "Una necesidad de volver a los valores clásicos de Grecia y Roma que lleva a muchos de los autores del momento a transitar constantemente de la vanguardia a lo más clásico, y viceversa", explica Alonso.

Una ruta que muestra así a la mujer intelectual, trabajadora, urbana, que es dueña de su ocio y su tiempo libre, y que introduce al público en esas escenas también a través de la música. Con una playlist en Spotify que se puede escuchar durante la exposición y tras la visita, con el mismo nombre de la muestra, y que da buena muestra de la importancia de la música en relación al proceso creativo de los autores. 

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