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la firma alicantina imprime musselblomma, hecha con plástico reciclado del mar

Dentro de TexAthenea: así se fabrica (en Villena) la colección más sostenible de Ikea

1/03/2020 - 

VILLENA. La multinacional sueca del mueble Ikea acaba de lanzar su colección más sostenible: Musselblomma. Un exclusivo y limitado surtido de complementos (bolsa, cojín y mantel) elaborados con plástico recuperado del mar y reciclado para convertirlo de nuevo en poliéster, con el que la firma quiere lanzar un mensaje de cuidado del medio ambiente a costa del beneficio: la colección se comercializa a margen cero, lo que significa que Ikea no gana nada por las ventas.

Y como lo importante es el mensaje, la multinacional sueca ha elegido al mejor partner posible para crear la colección. No solo porque sea una empresa alicantina, y por tanto se mantenga el vínculo con el Mediterráneo (de donde se extrae el plástico utilizado y en cuyos mercados, España e Italia, se ha empezado a vender), sino porque, si de sostenibilidad se trata, Tex Athenea puede explicar unas cuantas cosas. La firma ubicada en Villena utiliza desde hace años biomasa para generar energía, cuenta con la instalación de autoconsumo eléctrico más grande de la Comunitat, depura el agua residual de sus procesos y está desarrollando una tecnología que reduce un 70% el consumo hídrico en sus procesos.

Visitamos la fábrica de Tex Athenea (Premio Alfil a la Sostenibilidad en 2019) de la mano de la directora de Ikea València, Carmen Spinola, y el director de Producto de la firma textil y segunda generación de la familia fundadora, Raúl Ribera. La planta, de 76.000 metros cuadrados en total, se alza en el polígono El Rubial, a la salida de Villena hacia Caudete. Con varias naves donde teje, confecciona, abotona y, sobre todo, imprime, que es su auténtica especialidad, Tex Athenea combina el carácter de una empresa familiar con la innovación de las empresas de vanguardia en su especialidad.

Spinola explica que "Musselblomma es nuestra primera colección hecha exclusivamente con plástico reciclado, recuperado del mar por pescadores valencianos, y creada por una diseñadora valenciana, lo cual nos llena de orgullo". En realidad, los pescadores no han salido a 'pescar' plástico, sino que han colaborado con Ikea apartando los residuos que normalmente se quedan enganchados en sus redes. "Ha sido un éxito absoluto y estamos casi sin stock, por lo que en abril haremos el segundo lanzamiento, en principio también para España e Italia".

De momento, este año está previsto que de las máquinas de impresión digital de Tex Athenea salgan 58.000 cojines, 65.000 bolsas y 23.000 manteles. Es decir, 146.000 artículos en total. Pero la acogida es tal que Ikea ya piensa en ampliar la familia Musselblomma y los mercados donde se pondrá a la venta. La 'estrella' de la colección es la bolsa, un mensaje contra el uso irresponsable del plástico, y que en principio era el único artículo previsto. Luego la idea evolucionó hacia otros artículos relacionados con la vida al aire libre tan propia del Mediterráneo. Para esta primera tirada se ha completado el plástico marino con botellas PET para fabricar el hilo, pero la intención de Ikea es que para la segunda tirada todo el material sea plástico rescatado del mar.

En la visita nos acompaña Inma Bermúdez, la diseñadora española (valenciana de adopción) que ha alumbrado el diseño de la colección. "Acortamos mucho los tiempos del proyecto, que normalmente para algo así suele durar dos años, y sacamos adelante el diseño en mes y medio, y la producción en tres meses. Todo se ideó en el último trimestre del año pasado". La bolsa no tiene ni cremallera ni velcro para favorecer su reciclaje posterior, y se recurrió al plegado como el de las fundas de almohada. En cuanto a los colores, "hemos usado los tonos verdes del mar y añadimos coral para darle luz".

Carmen Spinola, directora de Ikea València, explica el concepto de Musselblomma. Foto: RAFA MOLINA

Musselblomma se traduce como prístina, un alga que habitualmente se compacta tanto como para no dejar pasar el oxígeno. Una idea que Ikea y Bermúdez quieren trasladar a los consumidores: "Queremos concienciar a la gente sobre el mal uso del plástico, porque una botella PET tarda 1.000 años en desaparecer". La diseñadora explica que, además, "sólo el 10% del plástico que hay en el mar es reciclable". El que se ha convertido en esta colección se vende a 12 euros en el caso del mantel, a 5 euros si es la bolsa, a 4 euros el cojín grande y a 3,5 euros el pequeño.

Ecoestampación

Tex Athenea se cree la sostenibilidad. No es una pose: la empresa prefiere imprimir menos metros por hora a cambio de reducir el consumo de agua. La firma está desarrollando una tecnología de impresión digital que reduce un 70% el gasto de agua respecto a la estampación digital clásica, y que no tiene ni punto de comparación con el coste hídrico de la estampación tradicional (además, más limitada en cuanto a colores y repetición de formas), que también mantienen de forma testimonial. Así, con tecnología valenciana, están desarrollando la 'ecoestampación', que saca 500 metros de tela a la hora (la normal llega a 2.500) con mucha menos agua. 

El volteo de los cojines se hace de momento a mano; en unas semanas se automatizará. Foto: RAFA MOLINA

La empresa tiene una caldera donde convierte en energía los restos de poda de la zona (se arrojan trocitos de pino al horno y el calor se aprovecha para mover maquinaria), una cubierta solar del tamaño de cuatro campos de fútbol con 2,77 MW de potencia que ha reducido en un 30% su huella de carbono (en las horas centrales del día, hasta el 80% de la energía que usa Tex Athenea proviene del sol), una depuradora para el agua de retorno de sus estampaciones... y ahora está investigando cómo obtener tintes vegetales naturales. "El tomillo saca una espléndida gama de dorados", explica su director general, Eliseo Ribera. Al final, todo en la planta villenense remite a la idea de economía circular, y no solo la forma de los tornos por donde pasan sus telas.

La empresa, que factura más de 50 millones de euros al año y ha crecido de forma exponencial en los últimos años, está en constante evolución: en unas semanas recibirá nueva maquinaria y reordenará los procesos productivos para reducir los desplazamientos dentro de su complejo. No solo trabaja para Ikea: si usted tiene en su hogar sábanas, manteles o cualquier otro producto textil de Zara, El Corte Inglés o Carrefour, es muy posible que se haya estampado en Villena.

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