Es bien sabido que España es miembro de la Unión Europea, concretamente desde 1986. 40 años después, son todavía muchas las preguntas que surgen al respecto: ¿cómo afecta al ciudadano promedio ser parte de la Unión? ¿Qué hace o qué ha hecho la UE por nosotros durante estas cuatro décadas? ¿Qué futuro le espera a esta organización de países y a nosotros mismos como Estado Miembro?
A través de este artículo, responderemos a esas cuestiones que ya se planteaban nuestros antepasados cuando dimos inicio a nuestra andadura en la UE, y que aún a día de hoy, muchas siguen sin tener una respuesta consolidada. Además, nos centraremos especialmente en comprender el impacto, progreso y proyección de la relación España–UE en un contexto regional, el de nuestra Comunidad Valenciana, desde la perspectiva de una asociación europeísta de jóvenes como es Equipo Europa.
Cuatro décadas después de la adhesión de España a la Unión Europea, el impacto en la Comunitat Valenciana ha sido profundo, aunque no siempre plenamente identificado como tal por la ciudadanía. Infraestructuras, modernización industrial, apoyo al sector agrícola o impulso al turismo tienen, en muchos casos, un claro sello europeo. Basta observar cómo la financiación comunitaria ha contribuido a una gran cantidad de proyectos: desde la digitalización sanitaria con la aplicación GVA+Salut hasta la rehabilitación energética de edificios públicos o la reparación de cauces urbanos tras episodios de DANA, con una inversión europea que ha llegado a cubrir hasta el 95% del coste.
Sin embargo, el desafío actual no pasa solo por seguir recibiendo estos beneficios, sino por hacerlos visibles, acercando Europa al día a día de las personas. Para ello, reforzar los canales de comunicación y participación mediante medidas concretas, campañas institucionales que expliquen de forma clara en qué proyectos se invierten los fondos europeos, señalización visible en infraestructuras financiadas por la UE, y plataformas digitales autonómicas que permitan consultar de manera sencilla las ayudas disponibles y los proyectos en marcha son herramientas clave para lograr ese objetivo.
Además, resulta fundamental traducir el lenguaje institucional, en muchas ocasiones confuso y poco claro, a formatos accesibles y fomentar espacios de diálogo reales. En este sentido, se pueden impulsar iniciativas como charlas y talleres en centros educativos y universidades, simulaciones de toma de decisiones europeas, o foros ciudadanos donde se debatan políticas comunitarias con impacto local. La implicación de la juventud es especialmente estratégica; programas como Erasmus+ ya han demostrado su eficacia, con miles de estudiantes movilizados cada año, como los más de 2.000 previstos en la Universitat de València, pero su alcance puede ampliarse mediante actividades locales que permitan experimentar Europa sin salir del territorio.
Al mismo tiempo, la financiación europea continúa siendo uno de los principales motores de transformación. Los fondos Next Generation EU están permitiendo numerosos avances, como la creación de 117 centros de formación digital para adultos, apoyo a la innovación empresarial con millones de euros destinados a I+D, impulso de la agricultura de precisión o planes de movilidad sostenible como el de la ciudad de Alicante para reducir emisiones y mejorar el transporte público.
No obstante, sigue existiendo margen para mejorar el acceso a estas oportunidades, especialmente entre pequeñas entidades, pymes y colectivos locales. Para ello, es imprescindible desarrollar medidas de acompañamiento.
Algunas de las propuestas más sonadas incluyen oficinas de asesoramiento municipal, simplificación administrativa, formación práctica sobre cómo solicitar fondos europeos y redes de colaboración entre administraciones, empresas y sociedad civil, entre otros.
En este proceso, organizaciones como la nuestra, Equipo Europa, desempeñan un papel fundamental, actuando como puente entre las instituciones y la ciudadanía. Esta labor se materializa en iniciativas concretas como la organización de simulaciones del Parlamento Europeo (MEU) en universidades, charlas sobre oportunidades europeas como Erasmus+ o los fondos Next Generation EU, y campañas de divulgación como #EuropaEnMiRegión para visibilizar el impacto real de la UE. Además, se impulsan encuentros con eurodiputados, debates abiertos sobre el futuro de Europa y colaboraciones con ayuntamientos y centros educativos, acercando la Unión Europea de forma práctica y comprensible a la ciudadanía.
Cuatro décadas después, las preguntas siguen vigentes, pero la respuesta es clara: la Unión Europea ya forma parte de nuestra vida cotidiana, aunque muchas veces no seamos conscientes. Como se ha visto, ha transformado nuestro territorio, nuestras oportunidades y nuestro futuro. El reto ahora no es qué hace Europa por nosotros, sino cuánto somos capaces de verla y comprenderla. En la Comunitat Valenciana, hacerla visible es clave, y de ahí iniciativas como Equipo Europa resultan imprescindibles para visibilizarla, no solo entre la población joven, sino entre el conjunto de la ciudadanía. Porque el futuro de la Unión no se decidirá solo en las instituciones, sino en la capacidad de la ciudadanía para reconocerla como propia.
Realizado por los miembros de la dirección regional de Equipo Europa Comunitat Valenciana: José Enrique Cuéllar Soriano Sergio Cueto Galipienso Álex Ríos Fidalgo Triana García Tomás