Tierra de empresas

El Club de las Buenas Decisiones de la UA reúne en Bonnysa a referentes empresariales para analizar los desafíos de la empresa familiar

Con el respado de Aefa y Cuatrecasas

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ALICANTE.- La empresa familiar volvió a situarse en el centro del debate económico en la provincia con la celebración de una jornada en las instalaciones de Bonnysa Agroalimentaria, en Mutxamel. El encuentro reunió a directivos de compañías familiares de distintos sectores, representantes institucionales y especialistas en gobernanza para analizar los principales retos que afronta este modelo empresarial, que constituye la base del tejido productivo alicantino.

La sesión contó con la participación de representantes de Bonnysa, Gibeller Promociones Maisa y Alzis, así como de Aefa y del despacho Cuatrecasas, en una jornada que combinó experiencia empresarial y reflexión estratégica.

 

El peso estructural del modelo familiar

Juan José Castón, director de Aefa, recordó durante la apertura que la empresa familiar no es un modelo residual, sino mayoritario. En la provincia de Alicante, aproximadamente el 94% del tejido empresarial es de carácter familiar. A nivel nacional, estas compañías generan en torno al 85% del empleo privado y aportan cerca del 80% del valor añadido bruto.

“Estamos hablando del auténtico pilar de nuestra economía”, subrayó, insistiendo en la necesidad de profesionalizar estructuras y anticipar procesos como la sucesión generacional. También puso el acento en la importancia de estrechar la colaboración entre universidad y empresa para preparar a las nuevas generaciones ante los desafíos específicos de este modelo empresarial.

 

Experiencias desde sectores clave de la provincia

La mesa redonda reunió a perfiles con trayectorias consolidadas en distintos sectores estratégicos del territorio.

Jorge Brotons Baeza, director comercial de Bonnysa, destacó el valor diferencial de la visión a largo plazo en el sector agroalimentario, especialmente en un contexto de volatilidad e incertidumbre. El arraigo a la tierra y el compromiso con la calidad fueron señalados como elementos centrales del modelo.

Desde Gibeller, Mayte Torregrosa, directora de Relaciones Públicas y Marketing y miembro del comité de dirección, subrayó la responsabilidad intergeneracional y el vínculo con el territorio como factores que explican la continuidad de una compañía centenaria.

En el ámbito inmobiliario, Mónica Fernández Aracil, directora en Promociones Maisa, puso el foco en la necesidad de evolucionar hacia estructuras más profesionalizadas sin perder la esencia familiar, especialmente en empresas que ya transitan por la tercera generación.

Por su parte, Jaime Rubí Montes, director general de Alzis, incidió en el reto de integrar cultura familiar y gestión profesional, combinando valores fundacionales con un modelo competitivo y sostenible.

Gobernanza y prevención de conflictos

Uno de los asuntos más analizados fue la gobernanza. Los participantes coincidieron en que muchas empresas familiares funcionan con solvencia en la gestión del negocio, pero pueden encontrar dificultades cuando no están claramente delimitadas las relaciones entre familia, propiedad y empresa.

La falta de reglas claras en cuestiones como la incorporación de familiares, la política de dividendos o la resolución de bloqueos societarios puede convertirse en un factor de riesgo para la continuidad.

En este contexto, el protocolo familiar fue presentado como una herramienta preventiva clave.

El protocolo familiar, pieza estratégica

La segunda parte de la jornada incluyó una sesión específica sobre protocolo familiar impartida por Marta Máñez, socia de Cuatrecasas, y Sergio Ruiz, consejero de la firma.

Durante su intervención se explicó que el protocolo no es un simple documento formal, sino un instrumento estratégico que permite ordenar la convivencia entre familia, propiedad y empresa, establecer criterios objetivos y anticipar escenarios complejos, especialmente en materia de sucesión.

Entre las cuestiones que puede regular se encuentran la composición de los órganos de administración, los requisitos para la incorporación de familiares, la transmisión de participaciones o los mecanismos de salida de socios.

Los ponentes insistieron en que no existen modelos estándar y que cada familia empresaria debe adaptar el protocolo a su realidad concreta.

Profesionalización y relevo generacional

La sucesión generacional fue otro de los puntos críticos abordados. Muchas empresas familiares no superan el tránsito entre generaciones por conflictos internos más que por problemas económicos.

Planificar con antelación, dialogar y establecer reglas claras se identificaron como factores determinantes para garantizar la continuidad.

La jornada concluyó con una visita a las instalaciones de Bonnysa, reforzando el carácter práctico del encuentro.

Tradición, arraigo y competitividad

La conclusión compartida fue clara: la empresa familiar sigue siendo un elemento esencial para la estabilidad económica y el empleo en la provincia. Su fortaleza reside en la visión a largo plazo, el compromiso territorial y la capacidad de adaptación.

No obstante, su sostenibilidad futura pasa por avanzar en profesionalización, estructurar la gobernanza y anticipar los procesos de relevo generacional.

En un entorno marcado por la transformación tecnológica y la incertidumbre global, la empresa familiar alicantina afronta el reto de seguir creciendo sin perder la identidad que la ha consolidado como motor económico del territorio.

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