ORIHUELA. La formación municipalista Cambiemos Orihuela ha denunciado que el tradicional mercado ambulante de los martes y viernes de Orihuela corre el riesgo de desaparecer tras la decisión de la Concejalía de Mercados de trasladarlo a la Plaza de la Trinidad, una medida que, según aseguran, se ha adoptado sin el acuerdo de los mercaderes.
Desde el grupo político critican que el cambio se haya comunicado a los propios vendedores con apenas unos días de margen, una forma de proceder que consideran una muestra de “desconsideración y maltrato” hacia quienes mantienen el mercado con su actividad diaria.
Cambiemos Orihuela recuerda que este mercado ya ha sufrido varios traslados en los últimos años. El último de ellos se produjo desde el Paseo Calvo Sotelo con la promesa de que regresaría a ese emplazamiento una vez finalizadas las obras de rehabilitación, que supuestamente contemplaban espacios habilitados para su instalación. Sin embargo, según denuncian, ese compromiso no se ha cumplido.
Desde entonces, el mercado se ha instalado en el inicio de la calle Mayor, junto a la plaza Ramón Sijé, un enclave que, según la formación, ha contribuido a dinamizar una de las zonas más emblemáticas del casco histórico.
El concejal de Cambiemos Orihuela, Quique Montero, considera que la decisión de trasladar nuevamente el mercado responde más a la improvisación que a una planificación real. “Estamos ante otro ejemplo de gestión sin rumbo, en la que no se tiene en cuenta ni a los mercaderes ni al impacto que estas decisiones tienen sobre el comercio local y la vida del casco histórico”, ha señalado.
En este sentido, Montero advierte de que cambiar de ubicación a vendedores que ya han fidelizado a su clientela implica, en la práctica, obligarles a empezar de nuevo en la Plaza de la Trinidad.
Ante esta situación, la formación exige que antes de ejecutar cualquier traslado se abra un proceso de diálogo con los mercaderes para alcanzar una solución consensuada. Asimismo, alertan de que decisiones adoptadas sin acuerdo pueden provocar una pérdida progresiva de puestos y, en último término, la desaparición del mercado ambulante.