Bruno Ruiz lleva Alma de Mar, la sal nacida de la innovación de Aqualia, a la alta cocina del D*na

Tierra de empresas

El chef dianense incorpora las sales gourmet de Aqualia a sus elaboraciones en un taller que ha mostrado cómo la innovación aplicada al agua puede transformarse también en gastronomía

  • Bruno Ruiz en D*na
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ALICANTE. La innovación en la gestión del agua también puede tener sabor. Aqualia lo  ha demostrado este fin de semana en el D*na Festival Dénia 2026, donde la alta cocina y la economía circular se darán la mano a través de Alma de Mar, la línea de sales gourmet desarrollada por la compañía a partir de la valorización de los recursos presentes en el proceso de desalación.

La novena edición del D*na Festival Dénia, que se celebra los días 26 y 27 de septiembre en la Marineta Cassiana, está dedicada este año a compartir el conocimiento gastronómico y reúne a cocineros, productores, restauradores y artesanos alrededor del producto, los oficios y la cocina mediterránea.

En el marco de este festival gastronómico celebrado en la Marineta Cassiana, el chef Bruno Ruiz ha mostrado las posibilidades culinarias de Alma de Mar en el taller “Alma de Mar: la segunda vida de la sal de desalación en la alta cocina local”, celebrado en el Espacio Aqualia. Durante la sesión, Ruiz ha incorporado las sales de Aqualia a sus platos elaborados con boniato, acercando al público un producto en el que confluyen gastronomía, innovación y aprovechamiento sostenible de los recursos.

La propuesta ha encajado especialmente con el espíritu del D*na de este año: llevar el conocimiento fuera de las cocinas y compartir con el público tanto las técnicas como el origen y los procesos que existen detrás de los productos. El festival, comisariado por Quique Dacosta, planteaba precisamente un recorrido por los saberes vinculados a la gastronomía mediterránea a través de talleres, ponencias y showcookings.

Además, durante el evento, Aqualia, en su compromiso con la sostenibilidad medioambiental, ha instalado un punto de agua gratuita y ha entregado bidones y botellas reutilizables en su espacio para concienciar sobre la reducción de plásticos y el consumo responsable de agua.

Del mar a la desaladora y de la desaladora a la mesa

Detrás de Alma de Mar existe un proceso que ejemplifica una nueva forma de entender la desalación: no solo como una tecnología para obtener agua, sino también como una oportunidad para recuperar y poner en valor los recursos que contiene el agua de mar.

Durante la desalación se genera una corriente concentrada en sales, conocida como salmuera, que contiene minerales y otros compuestos aprovechables. A través de proyectos de innovación como Sea4Value, Aqualia trabaja en la recuperación de estos recursos, explorando aplicaciones que van desde las materias primas de interés industrial hasta el ámbito alimentario. Alma de Mar nace precisamente de esta visión de economía circular aplicada al ciclo del agua.

El proceso desarrollado por Aqualia combina técnicas tradicionales de obtención de sal con nuevas tecnologías y aprovecha energía procedente del sol y del viento. Además, al partir del agua previamente tratada durante el proceso de desalación, se obtiene una sal de elevada pureza.

El resultado es Alma de Mar, una gama de sales marinas gourmet concebida para aportar nuevos matices de sabor, textura y color a las elaboraciones culinarias. La gama incluye distintas variedades enriquecidas con ingredientes naturales que permiten llevarlas a diferentes propuestas gastronómicas

Alma de Mar cumple además con la reglamentación técnico-sanitaria aplicable como sal marina virgen y flor de sal, y su marca ha sido registrada en 38 países.

Innovación que genera nuevos recursos

La investigación que ha hecho posible Alma de Mar se desarrolla en el Water and Added Value European (WAVE) Center, el centro de Aqualia dedicado al desarrollo y validación de nuevas tecnologías relacionadas con la desalación, la valorización de salmueras, la recuperación de materias primas y el aprovechamiento de energías renovables. Con más de 3.000 metros cuadrados, el centro funciona como una plataforma para I+D, demostración, formación y transferencia tecnológica.

De este modo, algo tan cotidiano como una pizca de sal permite explicar un concepto mucho más amplio: cómo la innovación puede ayudar a aprovechar mejor cada recurso contenido en el agua y avanzar hacia modelos más circulares y sostenibles.

Su incorporación a las elaboraciones de Bruno Ruiz en el D*na Festival Dénia ofrece ahora la oportunidad de trasladar ese trabajo de investigación desde las instalaciones de innovación hasta un escenario muy diferente: la cocina y, finalmente, el plato.

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