ALICANTE. La ciudad de Alicante es desde hace ya muchos años uno de los destinos más identificables del litoral mediterráneo, con unos atributos (el sol resplandeciente durante casi todo el año, que le confiere una luz propia, el azul del mar, sus kilométricas playas de arena fina...) que conforman una imagen más que reconocible para los viajeros. Una suerte de 'postal' muy atractiva, sin duda, pero que no resume todo lo que ofrece la ciudad. Basta con quedarse un poco más para descubrir un destino que no solo se visita, sino que se vive, y cuya experiencia va mucho más allá de sus playas.
La capital alicantina ha sabido construir en los últimos tiempos una propuesta turística basada en el equilibrio: tradición y modernidad, descanso y actividad, cultura y ocio al aire libre. El mar sigue siendo su gran carta de presentación, con sus aguas cristalinas y su arena fina, pero también el punto de partida de una experiencia diversa, pensada para distintos ritmos y perfiles de visitante. A Alicante se llega atraído por el mar. Y se vuelve, casi siempre, por todo lo demás.

- Caseta de Antonyo Marest, en la playa de San Juan de Alicante -
- Foto: ALICANTE CITY AND BEACH
Identidad gastronómica
La gastronomía es uno de los grandes atractivos de Alicante y una de sus señas de identidad. La ciudad ofrece una cocina profundamente ligada al producto local y a la tradición mediterránea, donde conviven recetas de siempre con propuestas contemporáneas, elaboradas a partir de pescados, mariscos, verduras y productos frescos de proximidad. A esa base se suman elaboraciones con fuerte arraigo, como los calderos, las cocas o los salazones, junto a una repostería tradicional en la que destacan el turrón y las toñas. La experiencia se completa con una cuidada selección de vinos con denominación de origen que refuerzan la identidad gastronómica.
Pero sin duda, el gran protagonista es el arroz. Presente en una amplia variedad de recetas, con sabores que miran tanto al mar como al interior, este plato que en Alicante se prepara de incontables maneras distintas, se ha convertido en uno de los principales símbolos culinarios de la ciudad y en una seña de identidad que define la manera de entender la cocina alicantina.

- El arroz, plato por antonomasia de la cocina de Alicante -
- Foto: ALICANTE CITY AND BEACH
Rincones de postal
Y antes, o después, de sentarse a la mesa, la ciudad invita a ser recorrida a pie. Desde el casco antiguo, con sus coloridas calles e históricas fachadas, hasta los caminos que ascienden hacia el icónico Castillo de Santa Bárbara, fortaleza milenaria que se ha convertido en uno de los grandes referentes patrimoniales del Mediterráneo (se trata del monumento más visitado de la Comunitat Valenciana, con cerca de un millón de personas al año) y mirador privilegiado sobre la bahía. A sus pies, plazas y barrios donde la vida cotidiana se mezcla con siglos de historia.

- La Explanada, uno de los iconos más reconocibles de Alicante -
- Foto: ALICANTE CITY AND BEACH
El recorrido se completa con una completa red de espacios culturales que permiten sumergirse en el pasado y el presente de la ciudad: museos dedicados al arte contemporáneo, a la arqueología o a las bellas artes; enclaves urbanos como la Explanada de España, el puerto o la Plaza del Ayuntamiento; y referentes patrimoniales como la Basílica de Santa María y la Concatedral de San Nicolás, que forman parte de manera natural de la vida cotidiana del centro histórico. Espacios que jalonan una ciudad accesible y cómoda de recorrer, pensada para disfrutarla sin prisas y descubrirla paso a paso.
Actividad todo el año
Alicante mantiene una actividad constante más allá de la temporada estival, lo que explica que reciba miles de visitantes todos los meses del año. Más allá de sus fiestas tradicionales, con las Hogueras de San Juan como gran referente, el recorrido cultural se mantiene vivo durante todo el año con una programación diversa y accesible en museos, exposiciones y espacios patrimoniales. A la actual programación se unirá muy pronto el Museo Internacional de las Cigarreras. Concebido con vocación de referencia nacional e internacional, el nuevo espacio acogerá prestigiosas exposiciones temporales, con fondos como la colección privada de la Casa de Alba y obras de artistas como Sorolla, Balenciaga o Chagall.

- La cabeza de la Venus recién descubierta en Alicante -
- Foto: ALICANTE CITY AND BEACH
Y la ciudad suma, además, nuevas joyas a su oferta cultural y patrimonial, como es el caso del importante hallazgo de la cabeza romana de mármol blanco de altísima calidad y gran belleza, localizada en La Almadraba, que ya se conoce como La Venus de Alicante. Una pieza de valor incalculable por su valor tanto histórico como artístico que data de entre los siglos I y II d. C. (época del alto imperio romano). Con un excelente estado de conservación, la Venus muy pronto podrá ser disfrutada en un museo de la ciudad de Alicante.
Grandes eventos
Pero es que la oferta sigue. Del 8 al 17 de enero de 2027, la ciudad volverá a ser Puerto de Salida de The Ocean Race, una de las pruebas de vela oceánica más exigentes del mundo, que partirá desde el puerto de Alicante por sexta vez consecutiva. La cita reforzará su proyección internacional y su vínculo con el mar, la innovación y la sostenibilidad, con un amplio programa de actividades para visitantes y público local en torno al puerto.

- Vista de la isla de Tabarca, frente a la costa de Alicante -
- Foto: ALICANTE CITY AND BEACH
La luz, uno de los atributos más identificativos de Alicante, ha convertido a la ciudad en un enclave especialmente atractivo para la creación audiovisual. Su variedad de localizaciones y el benigno clima durante prácticamente todo el año han propiciado la llegada de producciones nacionales e internacionales, con los estudios de Ciudad de la Luz como uno de los grandes motores de esta proyección cinematográfica.
En resumen, la realidad que ofrece Alicante tras esa postal que todos conocen seduce desde la experiencia. Mar, cultura, gastronomía y ocio se combinan en una ciudad pensada para ser recorrida, saboreada y vivida con calma. Un destino completo, cercano y auténtico en el que los visitantes pueden experimentar por sí mismos que lo mejor de un viaje no es la primera imagen, sino todo lo que viene después.
