Del acero a la energía: así se dispara la factura de las obras en la Comunitat Valenciana

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La inflación y la reconstrucción de la Dana presionan al alza los materiales y encarecen la construcción

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VALÈNCIA. Construir cuesta cada vez más, especialmente en la Comunitat Valenciana. Y es que a la escalada generalizada de los precios de materiales, energía y suministros provocada por la inflación, la guerra de Ucrania y la reciente inestabilidad en Oriente Medio, el sector valenciano debe afrontar también un factor extraordinario: la concentración de obras derivada de la reconstrucción tras la Dana. Una doble presión que está tensionando todavía más la demanda de determinados materiales y recursos y, por ende, encareciéndolos aún más.

Para entender la magnitud del problema basta con mirar los datos. Según un informe del Instituto Valenciano de la Edificación (IVE), la subida de los costes se viene produciendo a nivel nacional desde hace años, con alzas que en algunos casos alcanzaron solo en 2025 hasta el 49% en el caso del betún. También crecieron un 30% los costes energéticos, un 13% el aluminio y un 7% el acero, entre otros. A estas subidas, que afectan al conjunto del sector, se añade en la Comunitat Valenciana la carga extraordinaria de la reconstrucción con un elevado volumen de obras concentrado en poco tiempo que ha disparado la demanda de materiales, maquinaria y mano de obra en un mercado con una oferta limitada.

Por tanto, si de media en España, los materiales necesarios para la construcción se encarecieron en 2025 entre un 6% y un 8%, un porcentaje ya de por sí elevado, en la región valenciana, el incremento fue todavía mayor y se situó entre el 18% y el 22%. La diferencia también se aprecia en otros costes: la mano de obra aumentó entre un 10% y un 12% en la Comunitat Valenciana, frente al 4-5% nacional, mientras que la maquinaria se encareció entre un 8% y un 10%, frente al 3-4% en el conjunto de España. 

Esta situación no es baladí. No solo afecta a las empresas constructoras o a la propia Administración, que debe licitar con precios más altos para que los contratos sean viables, sino también al bolsillo del ciudadano. El encarecimiento de materiales, mano de obra y maquinaria se traslada también al precio de la vivienda nueva, las reformas y rehabilitaciones, los alquileres y hasta las obras de mantenimiento de edificios e infraestructuras públicas. De hecho, esta subida de los costes es un factor, de entre muchos otros, que explica por qué acceder a una vivienda nueva resulta cada vez más caro. 

Subidas de hasta un 18% en el acero, los plásticos o la energía

Concretamente, los precios de los principales materiales y costes de la construcción muestran en 2025 una evolución sensiblemente más inflacionista en la Comunitat Valenciana que en el conjunto de España. De hecho, ninguno de los materiales analizados registra caídas en sus precios en la región valenciano, algo que sí sucede en el caso nacional. La diferencia es especialmente acusada en el acero, cuyo precio aumenta un 18% en la autonomía frente a una caída del 4,2% en el índice oficial, lo que supone un diferencial de unos 22 puntos porcentuales, según los datos del IVE. Algo similar sucede con los plásticos, que se encarecen un 18% en territorio valenciano mientras el índice nacional prácticamente no varía, con un descenso del 0,04%, una brecha de 18 puntos.   

También destacan el cerámico, con una subida del 14% en la Comunitat Valenciana frente a una bajada del 3,16% en España, y el vidrio, que aumenta un 16% frente al retroceso nacional del 1,17%. En ambos casos, el diferencial ronda los 17 puntos porcentuales. La energía registra igualmente una fuerte diferencia: aumenta un 18% en la Comunitat, mientras el índice oficial del INE recoge un incremento mucho más moderado, del 1,18%, con una diferencia cercana a los 17 puntos.

Las diferencias son también de doble dígito en otros capítulos. La madera se encarece un 15% en la Comunitat frente al 3,44% en España, con una brecha de alrededor de 11 puntos; los áridos y rocas suben un 14%, frente al 3,45% nacional, unos 10 puntos más; y la mano de obra aumenta un 12% en el ámbito valenciano, frente al 2,49% que recoge el índice oficial, con un diferencial próximo a los 10 puntos porcentuales.

Asimismo, el betún y los productos bituminosos suben un 20%, frente al 11,2% nacional, casi 9 puntos más; el aluminio se encarece un 17%, frente al 10,62% en España, con una diferencia de unos 6 puntos; y el cobre aumenta un 18%, frente al 15,27% del índice oficial, alrededor de 3 puntos más.

Esta disparidad entre los precios se explica en gran parte por cómo el IPC nacional y autonómico reflejan y amplifican estos incrementos. "La variación anual 2025 nacional fue del +2,9% mientras que la autonómica de +3,2%, lo que supone un diferencial de aproximadamente +0,3%, atribuyendo el INE la diferencia a la presión regional en materiales de construcción y servicios de transporte ligados a la reconstrucción post Dana", constata el documento.

¿Cuándo comenzó todo?

En cualquier caso, esta escalada no comenzó con la Dana ni tampoco es un fenómeno exclusivamente valenciano. Lo que sí es cierto es que la reconstrucción tras la catástrofe ha agudizado aún más la presión alcista en el caso valenciano. Así, según refleja otro informe de la Cátedra Observatorio de la Vivienda de la Universitat Politècnica de València (UPV), durante más de una década, entre 2008 y 2020, los costes de construcción en España mantuvieron una evolución relativamente estable, con incrementos anuales de entre el 2% y el 5%. "Ese equilibrio se rompió con la pandemia, cuando el cierre de fábricas y las interrupciones del transporte redujeron la oferta de materiales justo en el momento en que la recuperación económica disparaba la demanda", destaca.

En este sentido, la gran subido comenzó en septiembre de 2021, el IVE elevó un 13% su Módulo Básico de Edificación, el indicador que refleja el coste de referencia de construir un metro cuadrado, pasando de 605 a 685 euros. Fue el mayor incremento registrado en una sola actualización del indicador. Un año después, los materiales de construcción residencial ya eran un 26,7% más caros que en enero de 2019 y el acero había llegado a encarecerse un 84%. 

  • Obras de reconstrucción en el barranco del Poyo en Paiporta. -

La guerra de Ucrania añadió después una nueva presión sobre un mercado ya tensionado. En 2022, los costes aumentaron un 12,7%, acumulando una subida del 34,6% entre 2019 y 2022. La crisis energética agravó además el coste de materiales como el cemento, el hormigón, el vidrio y los productos cerámicos. En mayo de 2023, los precios de la energía todavía eran un 38% superiores a los de 2020 y, tras una ligera corrección del 0,9% en 2023, volvieron a crecer un 4,2% en 2024 y un 5,46% en 2025, señala el estudio de la Cátedra.

Es sobre este escenario ya tensionado cuando llega la Dana y el problema se agudiza. Y es que la reconstrucción ha conllevado una elevada demanda de materiales, maquinaria y mano de obra en un periodo reducido, generando cuellos de botella logísticos y de oferta que han elevado los precios significativamente por encima de la media nacional. El resultado es que una subida que ya afectaba al conjunto del sector adquiere una dimensión adicional en el territorio valenciano.

Unas alzas que todavía se arrastran en 2026 y que han acabado chocando con los precios fijados en muchos contratos públicos. Las constructoras advierten de que, en algunos casos, las cantidades establecidas por la Administración ya no se corresponden con los costes reales del mercado, lo que está dificultando la viabilidad de las obras. El problema empieza a reflejarse en las licitaciones: 118 obras han quedado desiertas desde el pasado mes de enero y otras 178 solo han recibido una oferta, una señal de que cada vez más concursos públicos pierden atractivo para las empresas. 

Pero, además, el encarecimiento de la construcción tiene un impacto directo en uno de los grandes problemas actuales: el acceso a la vivienda. Si cuesta más construir, también resulta más difícil sacar al mercado vivienda nueva a precios asequibles. El aumento del coste de los materiales, la energía y la mano de obra acaba trasladándose a los presupuestos de las promociones y añade presión a los precios. Cierto es que este factor no explica por sí solo la crisis de vivienda, pero es una pieza más dentro del complicado puzzle de causas que explican la actual emergencia habitacional. 

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