ORIHUELA. El movimiento de Luis Quesada despeja una incógnita pero abre definitivamente otra en el PSOE de Orihuela. El actual secretario general de la agrupación socialista confirmó ayer que se presentará a las primarias para optar a la Alcaldía en 2027, una decisión que, en la práctica, obliga a Antonio Zapata a concurrir también al proceso interno si quiere encabezar la candidatura socialista.
El escenario cobra especial relevancia porque Zapata es el candidato preferido por la dirección del PSPV que encabeza Diana Morant para intentar recuperar la Alcaldía de Orihuela. La posibilidad de articular una candidatura de consenso y evitar una batalla interna se complica después de que Quesada haya rechazado apartarse y haya formalizado públicamente sus aspiraciones.
Este diario trató de contactar este viernes con Antonio Zapata, sin éxito, para conocer si estaba dispuesto a dar el paso y enfrentarse a Quesada en unas primarias. Por el momento, el exconcejal no ha anunciado públicamente su candidatura, pero la decisión del secretario general local estrecha considerablemente sus opciones: si quiere ser el alcaldable socialista en 2027, tendrá que medirse con Quesada entre la militancia. El lunes vence el plazo para registrar la candidatura. Después hay una semana para recoger los avales.
El pulso quedó ya patente este jueves en la reunión de la Comisión Ejecutiva Local del PSOE de Orihuela. Quesada acudió al encuentro con la intención de recabar el respaldo del órgano a su candidatura, pero no consiguió la unanimidad, ya que dos integrantes se posicionaron en contra y defendieron precisamente la necesidad de alcanzar un acuerdo con Zapata.
Pese a ello, Quesada decidió continuar. Este viernes, coincidiendo con la apertura oficial del proceso de primarias, compareció arropado por militantes y familiares para confirmar que optará a convertirse en candidato a la Alcaldía. “Hoy quiero anunciar que este que os habla da un paso adelante. Presento mi candidatura para ser el candidato del PSOE a la Alcaldía de Orihuela”, proclamó.
Quesada descarta apartarse
Su discurso dejó además pocos resquicios para una retirada posterior. Quesada aseguró afrontar el proceso con “responsabilidad, determinación y, sobre todo, con una enorme ilusión” y reivindicó su intención de construir una alternativa para gobernar el municipio.
El secretario general trató, al mismo tiempo, de rebajar la carga de confrontación interna que supone su decisión. Aseguró que afronta las primarias con “absoluto respeto” hacia el resto de compañeros y dejó abierta la puerta a que aparezcan otros aspirantes. Sin embargo, lanzó un mensaje inequívocamente electoral: “Nuestro objetivo no puede ser simplemente ganar unas primarias, ese no es el objetivo. El objetivo es ganar Orihuela”.
La propia nota difundida por el PSOE oriolano después de la comparecencia señala que Quesada desconoce por ahora si habrá más candidatos y defiende que el proceso debe desarrollarse “con normalidad” y servir para fortalecer al partido.
Pero la incógnita tiene, fundamentalmente, un nombre: Antonio Zapata. El exconcejal es la alternativa a Quesada que cuenta con las preferencias de la dirección de Diana Morant, por lo que su eventual candidatura convertiría las primarias de Orihuela en un pulso que trasciende a la propia agrupación local.
La unidad, después de las primarias
Consciente de ese escenario, Quesada dedicó buena parte de su intervención a reivindicar la unidad del PSOE una vez concluya el proceso. “Después de este proceso tenemos que estar todos. Las primarias deben servir para fortalecernos, para salir más unidos y para preparar el PSOE de Orihuela para el reto que tenemos por delante”, afirmó.
También trató de proyectar su candidatura más allá de las fronteras del partido. El dirigente socialista aseguró que quiere dirigirse a quienes nunca han votado al PSOE, a los indecisos y a los ciudadanos “decepcionados con la política”. “No quiero pedirles un cheque en blanco. Quiero ganarme su confianza con trabajo, con seriedad y con un proyecto útil para la vida de la gente”, señaló.
Entre sus prioridades situó la limpieza y el mantenimiento de las calles, la calidad de los servicios públicos, las oportunidades para los jóvenes y la atención a las pedanías y Orihuela Costa, con la premisa de que “nadie se sienta un vecino de segunda” por el lugar del municipio en el que reside.
Así, la pelota queda ahora en el tejado de Zapata. Lo que hasta este viernes podía resolverse mediante un acuerdo interno tiene ya un candidato declarado que no muestra intención de retirarse. Si el dirigente preferido por la dirección de Morant quiere encabezar la papeleta socialista en las municipales de 2027, el camino pasa ahora por presentar su candidatura y disputar a Quesada el respaldo de los militantes del PSOE de Orihuela.