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La Vimacchiata, la cafetería en el corazón de Orihuela que triunfa con un diseño made in Cox

El local, abierto hace apenas unas semanas en el centro histórico, apuesta por un interiorismo cuidado firmado por la diseñadora Laura Gómez, cuyo estudio en Cox comienza a ganar presencia en proyectos comerciales y residenciales de la provincia.

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ORIHUELA.En pleno centro de Orihuela, donde el comercio tradicional busca reinventarse para seguir atrayendo público, una nueva cafetería ha irrumpido con fuerza en el panorama hostelero de la ciudad. Se llama La Vimacchiata y en apenas unas semanas desde su apertura ya ha despertado la curiosidad de vecinos y visitantes. No solo por su oferta gastronómica, sino también por un elemento que se ha convertido en su principal seña de identidad: un interiorismo cuidado al detalle, diseñado por el estudio de la joven interiorista Laura Gómez, con sede en Cox.

El proyecto supone un ejemplo de cómo el diseño puede convertirse en una herramienta para diferenciar un negocio en un contexto cada vez más competitivo. En un momento en el que muchos comercios tradicionales cierran y la hostelería gana protagonismo en las calles del centro histórico, propuestas como esta apuestan por crear espacios con personalidad propia, capaces de atraer al cliente desde el primer vistazo.

De tienda de animales a cafetería con alma italiana

El local que hoy ocupa La Vimacchiata poco tiene que ver con lo que fue hace apenas unos meses. Antes de la reforma era una tienda de animales, un espacio vacío que necesitaba reinventarse por completo para adaptarse a su nuevo uso. El encargo llegó al estudio de Laura Gómez a mediados del pasado verano y, desde entonces, el proyecto se desarrolló a contrarreloj hasta su reciente apertura.

El planteamiento del diseño partía de una idea clara: crear una cafetería con “alma italiana”, pero al mismo tiempo con un ambiente doméstico que invitara a quedarse. El concepto se articula en dos ambientes bien diferenciados dentro del mismo local.

Nada más entrar, el espacio transmite la sensación de un café matutino: tonos cálidos, luz natural y una atmósfera tranquila que recuerda al ritual cotidiano del café con leche. A medida que el cliente avanza hacia el interior, el ambiente cambia y aparece una zona más íntima, concebida como un pequeño salón donde pasar la tarde, conversar o trabajar con calma.

Para lograr esa transición, el proyecto tuvo que adaptarse también a las limitaciones del espacio original. La zona donde hoy se ubica el salón era antes el almacén del local, con ángulos irregulares y recovecos que complicaban el diseño. La solución llegó mediante el uso de textiles, cortinas y elementos de decoración que suavizan la geometría del espacio y aportan armonía.

El resultado es un interior acogedor donde cada detalle —desde la iluminación hasta la acústica— está pensado para mejorar la experiencia del cliente. Y eso, según explica la propia diseñadora, es precisamente la esencia del interiorismo: lograr que el visitante se sienta cómodo incluso sin saber exactamente por qué.

Un diseño que se convierte en reclamo

El impacto del diseño ha sido inmediato. Según relata el propietario del negocio, Vicente Fuentes, muchos visitantes entran en la cafetería atraídos precisamente por su estética.

“Hay gente que entra solo a verla y sale diciendo ‘wow’”, explica. De hecho, durante los primeros días tras la apertura el local se llenó de curiosos que querían descubrir el nuevo espacio.

La apuesta por el diseño no fue casual. Los responsables del negocio tenían claro que necesitaban ayuda profesional para transformar el local, ya que su experiencia está en la hostelería, no en la decoración. “Sabemos llevar un negocio, pero en decoración somos un desastre”, reconoce Fuentes, que asegura que por eso decidieron contar con un estudio especializado.

La inversión para abrir un negocio de estas características no es menor. Según el propio empresario, reformar un local de hostelería desde cero puede situarse fácilmente entre los 150.000 y 170.000 euros, incluso en proyectos con equipamiento limitado.

En este caso, el reto consistía en equilibrar diseño y presupuesto, buscando soluciones creativas que mantuvieran la personalidad del espacio sin disparar los costes.

Laura Gómez, una interiorista emergente desde Cox

Detrás del diseño de La Vimacchiata está Laura Gómez, interiorista de 30 años que dirige su propio estudio en Cox desde hace aproximadamente dos años. Su trayectoria, sin embargo, comenzó antes, vinculada al mundo de la decoración y el textil dentro de un entorno familiar relacionado con ese sector.

Tras estudiar diseño de interiores en Orihuela, se incorporó a un estudio especializado donde llegó a coordinar el departamento de interiorismo. Durante esa etapa también recibió uno de los premios a los mejores ciclos formativos de la Comunidad Valenciana, un reconocimiento que consolidó su apuesta por el diseño como profesión.

Con el tiempo decidió dar el paso y abrir su propio estudio, con el objetivo de poder participar en los proyectos desde el inicio y no solo en la fase decorativa. “Siempre me apetecía llegar antes al proyecto, poder diseñarlo completo”, explica.

Actualmente trabaja junto a otro profesional en el estudio, apoyándose además en la infraestructura logística de la empresa familiar, lo que facilita la gestión de materiales y pedidos.

Viviendas, restaurantes y oficinas: una cartera diversa

Aunque La Vimacchiata es uno de sus proyectos comerciales más visibles en Orihuela, la mayor parte de los encargos del estudio siguen siendo residenciales. Reformas de viviendas, obra nueva o villas con piscina forman parte de su actividad habitual.

Entre sus trabajos recientes destaca también el diseño de un despacho de abogados en la calle Bazán de Alicante, un proyecto en el que el objetivo era crear un espacio sereno que transmitiera confianza al cliente desde el primer momento.

  • Un estudio de abogados, en Alicante, diseñado por Laura Gómez. -

Además, el estudio trabaja actualmente en varias viviendas unifamiliares y reformas integrales en distintos puntos de la provincia, incluyendo proyectos en localidades como Benissa.

Uno de los elementos distintivos de su metodología es el uso intensivo de infografías y visualizaciones 3D, herramientas que permiten al cliente ver el resultado final antes de iniciar la obra. Esta fase digital facilita la toma de decisiones y reduce errores durante la ejecución del proyecto.

Diseño para revitalizar el comercio local

Más allá de la estética, la diseñadora defiende el papel del interiorismo como herramienta para revitalizar el comercio urbano. Un espacio bien pensado puede despertar la curiosidad del cliente, invitarle a entrar y generar una primera impresión positiva.

En el caso de una cafetería, por ejemplo, el diseño puede contribuir a crear una atmósfera cómoda para conversar o trabajar, algo que cada vez valoran más los clientes. Esa experiencia, combinada con una buena oferta gastronómica, puede marcar la diferencia frente a otros locales.

La Vimacchiata parece haber entendido bien esa lógica. En apenas dos semanas desde su apertura, el negocio ya ha comenzado a fidelizar a clientes habituales, mientras el efecto novedad sigue atrayendo a nuevos visitantes.

Además, el proyecto contempla futuras mejoras, como la instalación de una terraza en el exterior que aproveche la ubicación peatonal del local, un espacio que podría reforzar aún más su atractivo en los meses de verano.

Un crecimiento paso a paso

Para Laura Gómez, el objetivo de su estudio no es crecer de forma acelerada, sino hacerlo de manera gradual para mantener el control creativo de los proyectos. “Prefiero crecer poco a poco”, explica, convencida de que la cercanía con el cliente y el cuidado del detalle son claves para consolidar su trayectoria.

La Vimacchiata representa, en ese sentido, uno de los proyectos que mejor refleja esa filosofía: un espacio donde diseño, hostelería y experiencia del cliente se combinan para crear algo más que una simple cafetería.

En una ciudad donde cada vez resulta más difícil abrir un negocio y hacerlo destacar, esta nueva propuesta demuestra que el diseño puede convertirse en un aliado decisivo. Y, en este caso, además, con sello local: un proyecto pensado en Orihuela y diseñado desde Cox.

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