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LA OPINIÓN PUBLICADA

Un Consell escatológico

Publicado: 13/06/2026 · 06:00
Actualizado: 13/06/2026 · 06:00
  • El expresident de la Generalitat, Carlos Mazón, junto a Susana Camarero y José Antonio Rovira.
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Es una pena que el expresident de la Generalitat, Carlos Mazón, haya logrado eludir la entrega a la jueza de la Dana de sus mensajes de WhatsApp del día 29 de octubre de 2024. Ello arrojaría más luz sobre lo sucedido aquel día. Y precisamente por esa razón es por la que Mazón se resiste, cual gato panza arriba, a aportar dichos mensajes.

Como sucedáneo, esta semana hemos podido acceder a los mensajes que intercambió la vicepresidenta, Susana Camarero, entre los cuales los que se enviaron en un grupo del Consell, en el que participaban todos los consellers, el entonces president de la Generalitat y otros altos cargos. Y el balance es: Mazón aparece a primera hora de la mañana para dar instrucciones, consistentes sobre todo en centrarse en la repercusión mediática de la información emitida desde el Consell: “Vamos a inundar de datos a los medios hoy vale? Desprende sensación de estar alerta que te cagas. Y a la gente le calma. Qué es lo importante” (sic).

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Es interesante esta intervención de Mazón, a las ocho y cuarto de la mañana, porque deja clarísima cuál fue, desde el primer hasta el último día, su prioridad al frente del Consell: la propaganda vehiculada a través de los medios. Las cosas se hacen no porque sean útiles o necesarias, sino porque parezca que lo son. Podríamos matizar este balance aludiendo a la preocupación del expresident por calmar a la gente, pero claro, el problema es que justo después de estos mensajes Mazón desaparece de ese grupo de WhatsApp, y de la escena pública, durante horas y horas. Con lo cual cabría concluir que la “sensación de estar alerta que te cagas”, más que calmar a la gente, lo que hizo fue calmarle a él, a Mazón, tanto que ya pudo pasar de esa molestia de las inundaciones y dedicarse en cuerpo y alma, y con la debida calma, pausadamente, a su reunión inacabable con Maribel Vilaplana, que manifiestamente le interesaba más.

Una vez desaparecido el president, el resto del Consell procede a emitir datos, pero tampoco muchos. No parece que los consellers se esmeren por aplicar la orden de su superior, porque durante toda la tarde no hay apenas mensajes; apenas uno de Vicente Martínez Mus sobre los problemas en Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana, a media tarde. Más o menos cuando Mazón llega al Cecopi, el chat se reactiva por fin. Es decir: durante las horas cruciales en las que se producen las inundaciones, los miembros del Consell no envían información a su grupo de referencia para coordinarse. Y no es porque estuvieran muy ocupados con la respuesta a las inundaciones; porque tampoco informaron a la población, ni participaron en eventuales rescates o medidas preventivas o de respuesta, ni nada de nada. Se produjo un llamativo apagón institucional que se extendió como lo hizo la inacabable reunión del Cecopi en la que tampoco se decidía nada, como ya explicamos pormenorizadamente en un artículo académico desarrollado desde el Grupo Mediaflows.

En resumen: el Consell no se preparó para lo que venía, no reaccionó cuando llegaron las inundaciones, y ni siquiera cumplió la orden postrera de su jefe antes de irse a otros menesteres; posiblemente porque muchos de los consellers igualmente estaban ocupados con otras tareas de índole personal, como el entonces conseller de Educación, José Antonio Rovira, que se marchó a Alicante abandonando los colegios e institutos de Valencia a su suerte; o la vicepresidenta Susana Camarero, que se fue tranquilamente a una entrega de premios como si lo que estaba sucediendo, y de lo que ya tenía información al respecto, no fuera con ella.

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Es interesante ver también el cierre de este chat. Por un lado, la entonces portavoz del Consell y consellera de Hacienda, Ruth Merino (ex de Ciudadanos), es la única que pone de manifiesto que las cosas no están funcionando bien, alertando de las dificultades del servicio 112 de Emergencias. Por contraste, tenemos de nuevo a José Antonio Rovira, es de suponer que desde su casa, o dondequiera que estuviera solazándose con su tarde libre en Alicante, preocupado por lo importante: la izquierda ya había comenzado su “campañita”. Y para ello, el conseller aportaba al grupo de control del Consell un tuit (desgraciadamente borrado) de @ActibiciVlc, una cuenta satírica de X (antes Twitter) inicialmente centrada en la obsesión de la derecha valenciana contra el carril bici, pero que ha evolucionado con el tiempo hacia una crítica más generalizada de la turistificación masiva y el gusto por el mal gusto que comparten Consell y alcaldesa de Valencia (con iniciativas tan logradas como la falla de Nino Bravo o el ridículo mini-Gulliver pagado por el IVO a cambio de construir en un parque de Tendetes, y que supondrá verter cemento en una de las zonas del Jardín del Turia más genuinamente naturales y agradables para pasear).

  • La entonces portavoz del Consell y consellera de Hacienda, Ruth Merino. 

Pues bien: el 29 de octubre, el día de la Dana, a una hora a la que es imposible que los miembros del Consell, a pesar de lo frívolos e irresponsables que demostraron ser, no fueran conscientes de la gravedad de lo sucedido, esa es la preocupación del conseller: “denunciar” que una cuenta de X les criticaba por, total, haber pasado de todo ese día mientras morían cientos de personas y la Dana arrasaba la provincia de Valencia. ¿El resultado? Pues un ascenso, naturalmente. Rovira es hoy conseller de Hacienda, en sustitución, precisamente, de Ruth Merino, apartada por Mazón desde ese mismo día.

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