La gran exposición de Joaquín Sorolla en el antiguo edificio de Correos de València lleva gafe tras quedar desierto el concurso para un plan que contemple la readaptación de este edificio tan singular (grandilocuente, invasivo y 'kitch') que tuvo que comprar la Generalitat Valenciana al Estado por 24 millones de euros para rescatar Correos de la quiebra, año 2021: esta operación se reprodujo en cadena por media España.
El PP, con Juan Fran Pérez Llorca y la alcaldesa María José Catalá albergaban la esperanza de poder inaugurar la muestra antes de las próximas elecciones autonómicas a través del alquiler de 200 obras procedentes de la Hispany Society de Nueva York, la mayor tenedora de obra de Sorolla. La idea no es nueva porque en 2009 ya se realizó una exposición del pintor valenciano en la Fundación Bancaja, con el expresidente del Consell José Luis Olivas como máximo responsable de entidad financiera. Fue todo un exitazo y se incluyeron 14 paneles de la citada sociedad norteamericana: es raro que vuelva a producirse otro hito de tal magnitud en la Comunidad Valenciana salvo que cuaje lo del edificio de Correos, o Palacio de Comunicaciones, como se prefiera.
Sorolla se convirtió, y ahora va otra vez en vías de ello, en un instrumento político para la cultura de masas. A casi todo el mundo le gustan sus obras que reflejan una sociedad rural, estática, bucólica incluso, que nunca volverá. Conviene no confundir 'quietud' con 'estatismo'. Es un pintor tardo impresionista que conoció el impresionismo de primera mano en su viaje a París de 1885, 22 años después de que se inaugurara el Salón de les “Refusés” con Manet, Pissaro, Cézanne... Fue el comienzo de las vanguardias europeas. La extemporaneidad de Sorolla, que no le resta valor, no se subraya en casi ningún sitio. Como no soy esteta ni historiador del arte me paro aquí so riesgo de que hinchen a 'ostias' los entendidos. O los fanáticos. Suelen coincidir ambas categorías.

Sorolla combina muy bien con el regionalismo identitario sobre el que sustentó por ejemplo la extinta Unión Valenciana de González Lizondo. No digamos ya Lo Rat Penat, que está presente en el comité organizador para esta operación de momento gafada y que va a costar en torno a los 20 millones de euros. No quiero decir que Sorolla sea del gusto solo de los reaccionarios o de los conservadores: es un autor de masas porque resulta muy/muy 'bonito', siempre en la búsqueda de los paraísos perdidos, o a punto de perderse. Obviamente València, y por extensión toda la Comunitat, es hoy otra cosa con serias aspiraciones a situarse en el top de las ciudades más modernas y experimentales de Europa. A la cabeza en tecnología e innovación.
En Alicante también vamos a tener sorollismo tras la sala de exposiciones temporales que se va a inaugurar en Las Cigarreras donde Luis Barcala (confirmado como candidato) reafirmaba el otro día que se ejecutará una muestra sobre Sorolla, además de otros personajes ilustres y desconexos como Marc Chagall (uno de mis genios favoritos) junto con Balenciaga, obras maestras del barroco y así. Todo ello en la Casa de la Misericordia de Las Cigarreras externalizando la contratación y gestión. Hay empresas que se dedican a itinerar arte del mismo modo que hay multinacionales que hacen negocio con los mercadillos medievales, presentes en casi todos pueblos y ciudades del país (todos iguales). No quiero ser agrio: la idea es buena y lo que se ha planificado va a tener un éxito bestial. Cultura para todos, claro que sí.
CODA: Silencio atronador tras la condena de 8 años de cárcel del futbolista Rafa Mir por agresión sexual. Solo sale el asunto en las secciones de deporte, como si la violencia machista no afectara al conjunto de la sociedad. Un extraño “apartheid” que de forma subliminal excluye a los reyes y reyezuelos del deporte rey de determinados delitos. La dirección del Elche C.F se ha limitado a comunicar su despido sin entrar en ningún tipo de valoración: la hinchada más o menos idem; es una cuestión privada... grave error. El machismo agresor anula e incluso mata: lamentablemente, es una pandemia poblada por una legión de machirulos.