Opinión

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Si Sánchez convoca elecciones, Pérez Llorca debe imitarlo

Publicado: 26/05/2026 · 06:00
Actualizado: 26/05/2026 · 06:00
  • El presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca.
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En política lo que parece imposible es una variante en su ecuación. En todos los corrillos, salvo en los sedientos de relevo y poder, se daba por hecho que Pedro Sánchez iba a aguantar hasta final de legislatura. Sin embargo, esa incógnita matemática la han despejado los nacionalistas, aquellos que todo el mundo sabía que iban a terminar resolviendo el problema. Disyuntiva que pocas veces quieren atajar, porque aunque parezca que tienen un papel activo en la política española, la realidad es que no les gusta torear sino ver todo desde la barrera y dar la estocada final cuando el toro ya está malherido y renqueante. Pedro Sánchez no está en las últimas; la legislatura, sí. Son dos cosas distintas. Quien resistió a su partido, resistirá también a la democracia española.

Se ha equivocado Pedro Sánchez siguiendo la estrategia de Mariano Rajoy de dejarse llevar en volandas por un tiempo que a veces no todo lo cura. Lo que ocurre es que esa locura se agrava si uno no se sienta en el rincón de pensar. No ha sabido parar a tiempo. Pueden obligarlo a parar, a que ese reloj que tendría que haber bloqueado empiece a contar a marchas forzadas. Suenan los tambores de guerra electoral; los sherpas nacionalistas que llevan acompañando al presidente del Gobierno toda la legislatura se han rebelado cuando han llegado a la cima.

Esas posibles elecciones pueden generar una avalancha que transforme la orografía de la montaña. Lo saben en el PNV, por eso Aitor Esteban ha soltado el brazo al PSOE. Los mismos que abrazaron a Sánchez en 2018 porque les prometieron algo a cambio, ahora le clavan un puñal. No es por un sentido de la responsabilidad o por cierta higiene democrática, es por mero pragmatismo utilitarista; que se lo digan a Ábalos, que presentó la ponencia de la moción de censura para liberar a las instituciones de la indecencia que acusaba a Mariano Rajoy.

En ese tornado, los peones de la partida de ajedrez deben actuar, no moviéndose como un peón sino como una reina para indagar en lo desconocido. Los presidentes autonómicos, los barones que conforman el planeta España, deben girar su órbita hacia el sol que más calienta. Hablábamos la semana pasada de si Juanfran Pérez Llorca podría ser president, y se ha abierto la veda más que nunca. En el caso de que se convoquen elecciones generales, el president de la Generalitat debe convocar los comicios autonómicos haciéndolos coincidir. Debe aprovechar la baza que le proporciona el Estatuto de Autonomía. El caso de ZP ha dado un impulso sin precedentes al Partido Popular a nivel nacional; si se convocaran elecciones, el bloqueo existencial del PSOE sumado a la marcha renqueante de las marcas blancas de Podemos, seguramente Feijóo llegaría a La Moncloa. Cuando Pedro Sánchez convocó en 2019 elecciones generales, Ximo Puig se agarró al rebufo y le salió bien la jugada. La política se hace aprovechando estos caprichos del destino. La suerte hay que buscarla. Fortuna que, de materializarse, no acompañará a Compromís, pues estas combinaciones suelen fortalecer el bipartidismo y pasar factura al regionalismo.

No es nuevo; a lo largo de la historia democrática reciente, muchas elecciones generales han ido a la par de votaciones autonómicas. Andalucía es experta en esta variable, que ha hecho coincidir sus urnas con las nacionales en 1986, 1996, 2004 y 2008; en todas ellas el partido en el gobierno salió beneficiado.

Pérez Llorca debe saber que lo importante no es llegar al poder sino mantenerlo, y se perpetúa sabiendo jugar al ajedrez.

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