Por favor, que alguien de los suyos le diga a Sánchez que ha sido presidente del gobierno casi ocho años y que aún lo sigue siendo.
¿O quizá es que nadie se atreve a hacerlo?
Al día siguiente de las terribles inundaciones de la Safor y la Marina Alta, apareció él, el presidente del Gobierno de España. Se colocó delante de un micrófono y reclamó infraestructuras para evitar estas desgracias. ¿Reclamó? ¿A quién reclamó? Pues si les digo la verdad, no tengo ni idea.
Detrás de él, aparecían la ministra/candidata, Diana Morant, el ministro Marlaska, del que prefiero no hacer ningún comentario y, como no, la delegada del Gobierno/ bicandidata, Pilar Bernabé. Sí, la representante del gobierno de Sánchez en nuestra región, que no quiso venir a la comisión de la Dana. La representante del gobierno de Sánchez, del que depende la CHJ, cuyos responsables también se negaron a dar explicaciones en las Cortes Valencianas.
Pero volvamos a Sánchez, detrás de un micrófono, reclamando infraestructuras.
Alguien debería decirle al presidente del Gobierno que hay municipios que llevan años reclamando infraestructuras hidráulicas a la Confederación Hidrográfica del Júcar precisamente en las cuencas del río Girona y en otros barrancos de la zona.
Más concretamente, hay un documento teórico de la CHJ en el que se recoge que determinadas actuaciones reducirían más de un 70% el riesgo. La CHJ disponía de un estudio que evaluaba soluciones estructurales para reducir el riesgo en dicha cuenca.
Como diría el todavía, esperemos que por poco tiempo, presidente del Gobierno: ¿La Confederación Hidrográfica de quien depende?... Pues eso.
Y ahora Sánchez nos sale reclamando.
Las inundaciones de la Safor y la Marina Alta vuelven a poner sobre la mesa, por desgracia, la misma pregunta. ¿Por qué España sigue sin las infraestructuras hidráulicas que necesita?
Las imágenes que nos deja la última dana en la Safor y la Marina Alta son las de una tragedia que va mucho más allá de las cifras. Son viviendas anegadas, carreteras destrozadas, explotaciones agrícolas arruinadas y familias que ven como el esfuerzo de toda una vida queda bajo el agua. Ante semejante desastre, la prioridad debe ser atender a los afectados, restablecer la normalidad y garantizar que nadie se quede atrás. Pero, una vez atendida la emergencia, hay una pregunta que no podemos eludir: ¿qué se ha hecho para prevenir estas inundaciones y qué obras siguen pendientes?
Por tanto, Sánchez reclama y yo pregunto.
La pregunta que debe responder el Gobierno de Pedro Sánchez es sencilla: ¿se han ejecutado, con la diligencia necesaria, todas las actuaciones de competencia estatal que los estudios técnicos consideran prioritarias para proteger a estas comarcas?
Las obras pendientes también deben rendir cuentas.
La política hidráulica no puede limitarse a anuncios, documentos y promesas de inversión. Una obra anunciada no protege una vivienda; una partida presupuestaria sin ejecutar no evita que un barranco se desborde. La protección efectiva llega cuando los proyectos se tramitan, se financian, se construyen y se mantienen.
Sr. presidente, Vox sí reclama, Vox si exige. Es necesario defender una política hidráulica nacional que priorice las infraestructuras, la interconexión cuando resulte viable, el almacenamiento y la utilización eficiente de los recursos hídricos. También es imprescindible mantener los cauces y barrancos, estudiar las zonas inundables y ejecutar las obras de defensa que los informes técnicos justifiquen.
Sr. presidente, Vox sí exige hablar de responsabilidad política, de inversión pública y de una planificación hidráulica que esté a la altura de las necesidades reales de los españoles.
Vox sí reclama.