Opinión

Opinión

Orihuela devorando a su Cámara de Comercio

Publicado: 27/03/2026 ·06:00
Actualizado: 27/03/2026 · 06:00
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

Hace poco comentaba con el director de este medio digital la desgraciadamente no tan extraña situación del municipio de Orihuela, ciudad principal de la comarca de la Vega Baja alicantina de cuya capitalidad, sin embargo, hace mucho que se vio descabalgada por la mayor y más intensa iniciativa de otros municipios en prácticamente todos los campos y sectores sociales y de actividad. Y el problema de Orihuela, algo que los oriolanos sabemos y reconocemos, aun con cierta y lógica vergüenza, pero sin propósito de enmienda aparente, es que nos complacemos periódicamente con esto tan negro y goyesco de ser Saturno devorando permanentemente a su hijo.

Este 27 de marzo cumplirá 125 años de existencia la Cámara de Comercio e Industria de Orihuela, institución que hoy añade “y de Servicios” -originalmente “y de Navegación”- a esa denominación, fundada en 1901 por la iniciativa de varios comerciantes e industriales oriolanos que vieron la oportunidad de defender corporativamente su sector de actividad mediante la herramienta creada en España solo unos años antes, en 1886, con el decreto fundacional de estas corporaciones de derecho público. Desde entonces ha estado presente en la vida económica y social del municipio desplegando incluso su influencia a toda la comarca, al menos más por voluntad que posiblemente de manera real.

La Cámara de Orihuela es una de las cinco instituciones de este tipo de la Comunidad Valenciana. Junto a las de las tres capitales de provincia, Alicante, Valencia y Castellón, solo Alcoy y Orihuela cuentan con una Cámara propia desde finales del siglo XIX: la primera por su peso industrial en el sector, sobre todo, textil; la segunda desde principios del siglo XX por la relevancia del la producción y comercio fundamentalmente agrícola. Pero posiblemente no haya institución cameral hoy más ignorada por su sociedad civil y peor tratada por sus representantes locales que la de Orihuela, a quien en su 125 aniversario su propio Ayuntamiento negaba en enero pasado el reconocimiento solicitado mediante una moción del grupo municipal de Ciudadanos dirigida al Pleno y rechazada por la mayoría del Partido Popular y Vox. La excusa, completamente vaga: que la propuesta de iniciarse un expediente para otorgar la Medalla de Oro de la Ciudad a la Cámara de Orihuela correspondía solo y exclusivamente al alcalde de la ciudad, y no al Pleno municipal. A fecha de hoy, justo en la del aniversario del siglo y cuarto de la constitución de la Cámara de Comercio de Orihuela, nadie desde el Gobierno local de Orihuela, mucho menos su alcalde, ha tenido a bien felicitar, y felicitarse, públicamente por la presencia de 125 años de Cámara de Comercio en Orihuela.

Esa falta de reconocimiento en la ciudad a una de sus instituciones centenarias desde sus poderes públicos municipales no es más que la muestra de esa Orihuela atávica y emponzoñada que se retuerce sobre sí misma incómoda ante quien le señala el camino para progresar cuando ello supone salir del ensimismamiento y la autocomplacencia. Que tiene instrumentos para avanzar, como lo es la Cámara de Comercio, pero prefiere ignorarla cuando además de haber aportado al desarrollo de la ciudad durante más de un siglo, denuncia desde hace años la desidia y el abandono por quienes gestionan como autoridad municipal una ciudad cada vez más pobre, más pequeña y más apartada del resto. Y es que ese es el pecado por el que quien hoy gobierna Orihuela no tendrá el más mínimo detalle con la Cámara de Orihuela en el 125 aniversario de su creación: que la institución no se ha plegado al poder político con sonrisas y aplausos facilones sino que ha reclamado no ya que se gestione bien, sino que simplemente se gestione en materia de promoción comercial y de atención al sector, en la posibilidad de un desarrollo industrial moderno y de emprendimiento en la ciudad y su entorno. En el objetivo, en suma, de generar riqueza para el conjunto de los oriolanos. Porque cuando en Orihuela Saturno no consiente que su hijo le cante las verdades, lo que hace Saturno es devorarlo sin piedad.

La Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Orihuela no necesita realmente reconocimientos públicos, pero sí los merece como institución por mucho que al alcalde de hoy no le guste el presidente actual. Porque ni eso es lo que importa ni parece que el primero haya entendido su papel institucional como primer representante municipal frente a otra institución, la de la Cámara porque sus respectivos alcaldes y presidentes vienen conviviendo desde hace 125 años, mejor o peor, pero siempre con la debida lealtad institucional, como harán los que estén en esos cargos en el futuro. Cuando menos, con la mínima educación que impone cumplimentar a quien cumple años.

Felicidades, en todo caso, y por si sirve de algo, a la Cámara de Comercio de Orihuela.

Recibe toda la actualidad
Alicante Plaza

Recibe toda la actualidad de Alicante Plaza en tu correo