El prolongado silencio del alcalde ilicitano Pablo Ruz sobre la conveniencia o no de construir un aparcamiento subterráneo en el Mercado Central ha desembocado en lo que casi todos ya sabíamos: no habrá parking entre otras cosas porque la obras ya están bastantes avanzadas. Sería de bobos levantar otra vez toda la plaza de Las Flores, emblemática donde las haya, para ejecutar un plan de semejante magnitud.
El PSOE haría bien en callar sobre este asunto porque cuando Alejandro Soler llegó a la Alcaldía en 2011 mantuvo idéntico proyecto que su predecesora, la popular Mercedes Alonso, había lanzado meses antes. La única diferencia es que Alonso pacto con la mercantil Aparcisa y Soler lo quería hacer con otra, negociando incluso con Mercadona el hipermercado que se contemplaba en la planta superior toda vez derruido el viejoedificio, diseñado por el arquitecto municipal Pérez Aracil a finales de los 50 e inaugurado en 1962. “No es de lo que más orgulloso estaba” me confesó hace tiempo su hija Sol Pérez, artista/ceramista. Y amiga.
En la campaña de 2015 tanto PSOE como Compromís centraron buen parte de la misma en la restauración del inmueble y en la oposición radical al emplazamiemto del mercado provisional en pleno ladera del río Vinalopó, pulmón esencial de la ciudad en la Avenida de la Comunidad Valenciana. Se tuvo luego que modificar el Plan General para legalizar esta intervención disruptiva , una salvajada, en suelo de especial protección por su valor medioambiental. Conviene tener memoria. No me acuerdo si la Confederación Hidrográfica del Júcar abrió la boca: bueno, tiro de hemeroteca, dijo que sí y exigió un compromiso firme para desmontar estas instalaciones una vez que estuviera concluido “lo otro”.
Y conviene recordar que transurrieron dos mandatos, 2015-2023, sin que nadie, incluido el PP, dijera nada. La única preocupación entonces era negociar con Aparcisa la rescisión del contrato. Incluso un destacado militante de Compromís me aseguró que las cosas seguirían igual, consolidando el mercado provisional, y reconviertiendo el antiguo mercado en centro cultural o algo así, derribando el inmueble de 1962.

- El alcalde Pablo Ruz en un pleno - Foto: RAFA MOLINA
Ha hecho bien Ruz esgrimieno algo así como unos informes de la Conselleria de Cultura que casi nadie ha visto. Pero la oposición, erre que erre, quiere un nuevo parking subterráno en la zona que va de Radio Elche a la plaza del Sagrado Corazón de Jesús. Es decir, fomentar el uso del vehículo privado para llegar al centro de la ciudad cuando hay una red de autobuses bastante completa. Y, encima, ya hay parkings alternativos muy próximos al Mercado Central cuyos usuarios provienen fundamentalmente del centro, incluyendo la Avenida Reina Victoria y adyacentes: basta con cruzar la pasarela que va desde dicha avenida al edificio consistorial y fomentar una práctica tan cardiosaludable como es la de caminar. Y proporcionar opciones para las personas con movilidad reducida.
El desaguisado que está cocinando don Ruz es instalar el nuevo Conservatorio de Música en el solar contiguo al colegio Candalix y las Harineras Serrano, en el corazón del palmeral histórico. Un solar abarrotado ahora de coches (y gorrillas). ¿Donde van a aparcar los papás que llevan a sus hijos a estudiar música? ¿Quedará espacio para los coches, y ciudadanos en general, que llevan a sus retoños al colegio Candalix? Los socialistas ya han lanzado una idea más que razonable: recolocar el nuevo conservatorio en la Avenida de la Unesco, junto al colegio Clara Campoamor, en terrenos contiguos a la UMH. Basta que la Universidad quiera, que tiene que querer.
Y, añado yo, construir en el solar de Candalix un parking en semisótano con un precio político (pongamos 20 ó 30 céntimos la hora) y de paso negociar con la Harinera Serrano su traslado, como en día se hizo en Alicante con las Harineras Bufort; aunque ahora el alcalde Luis Barcala no sabe qué hacer con los edificios. Bastante tiene con aguantar los caprichos de los ultras como el tralado del consulado de Argelia en la calle Pintor Velázquez al Puerto. Los 'moros' cuanto más lejos, mejor.