El Plan General Estructural PGE de Alicante marcará el futuro de la ciudad hasta 2050. El futuro de nuestra salud, calidad de vida, ocupación del suelo, adaptación climática, tener dónde habitar, de qué vamos a vivir, el cuidado de nuestro patrimonio, los equipamientos, servicios, etc…
Aunque inició su camino en pleno agosto, llevamos desde 2025 en una permanente campaña de propaganda edulcorada que nos quiere hacer creer que ese Plan nos construirá, nunca mejor dicho, el mejor de los futuros, aunque en él se diga lo contrario de lo que vivimos cada día.
Me gustaría de verdad, no ver la incoherencia del plan y su falta de fundamento, poder creer en ese futuro mejor. Me gustaría cegarme, tomar la pastilla azul del mundo simulado de Matrix, aceptar la propaganda, disfrutar de la ignorancia segura, sin miedo a la realidad.
Pero en UnirAlacant hemos cometido el atrevimiento de elegir la pastilla roja y asumir la responsabilidad de la verdad. Desde 2025 asistimos a talleres y mesas municipales que llaman participativas, aunque solo son informativas. En ellas se nos quiere convencer que el Plan General es cosa de técnicos que son los que saben qué hacer con la ciudad. Y esa es la primera trampa, la primera falsedad. La ciudadanía debíamos haber sido los protagonistas del debate sobre qué ciudad queremos, y quien tiene la potestad legal para diseñar el modelo de ciudad es el alcalde con su concejal de Urbanismo. Más tarde llegará la decisión al Pleno municipal.
El papel de los técnicos es menor, solo son los que plasman las directrices que se les dan, las decisiones estratégicas que ya se han tomado. Ahora vivimos todavía con el PGOU de 1987. En 2004 se presentó el Plan de Alperi (que él mismo paralizó), en 2010 el Plan de Castedo (que paralizó Valor y terminó judicializado), y ahora tenemos el Plan de Barcala. Al que le parece muy mal los dos anteriores, tal y como queda escrito en el texto del Plan.
Entre tanta palabrería no es fácil entender lo que de verdad quiere hacer con la ciudad. Lo que está claro es que nos presenta un PGE con una suposición de 100.000 nuevos habitantes que vendrán de fuera, con gran ocupación de suelo, con distribución de equipamientos discriminatoria, sin vivienda social en nuevo suelo, que va a ahondar en la desigualdad de barrios y sin afrontar la adaptación al cambio climático.
Igual si le vamos llamando por su nombre: el Plan de Barcala, es decir, su modelo de ciudad, lo vamos entendiendo mejor.
Carmen Sánchez Brufal,
Presidenta UnirAlacant