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Lo que pudo ser la sede de la UA en la calle San Fernando: Alicante, sin glamour

Publicado: 03/05/2026 · 08:29
Actualizado: 03/05/2026 · 08:29
  • SEDE San Fernando, 40
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Esta semana hemos conocido que la histórica sede de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, en la calle San Fernando de Alicante, propiedad del Banco Sabadell, y hasta ahora gestionada por la Universidad de Alicante, vuelve a la entidad catalana. No sabemos qué hará el Sabadell en el futuro más inmediato con este edificio, pero la marcha de la UA del inmueble es una oportunidad perdida, pese a que la gestión de la UA contribuyó, y mucho, a dinamizar la zona, no solo con la multitud de actos que se han hecho, sino por el servicio que prestaba a muchos estudiantes como sala de estudio o como aula de alumnos seniors.

Al Sabadell hay que agradecerle el gesto (la cesión era, además, gratuita, a cambio del mantenimiento), en su día, de ceder el inmueble a la universidad, allá en 2015, cuando el banco se quedó con la extinta CAM por el módico precio de un euro. El gesto tuvo todavía mayor justificación cuando el Sabadell decidió fijar su sede social en la ciudad de Alicante con motivo del procés catalán. Las oficinas centrales de la Avenida Óscar Esplá se convirtieron en la sede oficial de la entidad, mientras que San Fernando estaba en manos de la UA y se dedicaba a otros menesteres y ampliaba tanto la oferta cultural como tecnológica.

No hay que olvidar que en sus primeros años de cesión, la sede de la calle San Fernando acogió el acto embrionario de lo que fue y es ahora la nueva Facultad de Medicina de la UA (allí pronunció Palomar las mágicas intenciones de recuperar los estudios), o que posteriormente se instaló allí el proyecto Alicante Open Future, con el hub El Ático, de la mano de Telefónica, que durante unos años acogió startups y muchas actividades relacionadas con el emprendimiento y la financiación para nuevos proyectos empresariales. Todo aquello acabó (o se dejó perder) en 2023, mientras asistíamos, en paralelo, a la muerte del Distrito Digital y, por lo tanto, la pérdida de Alicante como player en materia de innovación e implantación de nuevas tecnologías (por subvencionado que estuviera). La propia Fundación Ellis, llamada a tener más protagonismo, también se refugió en la propia UA —y en alguna dependencia de lo que fue el Distrito Digital—, pero sin el protagonismo de antaño, pese a que la IA ha ido avanzando y colándose en nuestro día a día como una herramienta ineludible.

Aduce la rectora de la UA, Amparo Navarro, que la marcha de la UA de la calle San Fernando obedece a "criterios tanto de racionalización económica como de prestación de servicios, justo en el momento en el que expiraba el convenio de cesión firmado con el Banco en 2015". Yo siempre he pensado que al histórico edificio se le pudo sacar más provecho del que le sacó la entidad académica y que la UA debía haber permanecido allí con más intensidad, si cabe (además de proveer de una sala de estudios en el centro de la ciudad, algo que no cunde, o de acoger a los estudiantes de la Universidad Permanente).

La UA debió exprimir las relaciones con la Generalitat, Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Alicante para no solo seguir, sino para dar más contenido a la sede de San Fernando, una de las pocas calles de la ciudad en las que los centros culturales ejercen de oxígeno al turismo de ocio. ¿Que el edificio necesita una reforma? Todo era plantearlo, o conocer las intenciones de la propiedad. Si la Fundación Banco Sabadell viene con aires de hacer cosas, pues bienvenidas sean; pero si el objetivo es mantener aquello abierto y que los estudiantes puedan seguir haciendo uso de la biblioteca, pronto caerá uno de los peones culturales de la cultura de la calle San Fernando. Es algo que ni la UA ni el resto de instituciones que habitan en la ciudad se lo pueden permitir, sobre todo, si echamos la vista atrás y recordamos que algunos deliraban porque (casi toda) la inversión cultural se quedaba en el cap i casal.

Si supiéramos que hay algún proyecto para el antiguo Cine Ideal, callaríamos y esperaríamos acontecimientos. Pero han sido tantas las promesas culturales que perder la sede de San Fernando 40 es como despedir a un hijo cuando deja el hogar familiar (mira que con los tiempos que corren eso cuesta). Ojalá le vaya bien. Pero no es el caso sobre todo por la incertidumbre que se abre sobre el futuro del inmueble. Veremos en los próximos meses si alguien respira. Pero lo triste es que la ejemplar UA, que siempre hizo de la cultura una bandera, no solo en la ciudad de Alicante, sino allí donde tiene sedes —lo que siempre le ha dado una ventaja competitiva a la hora de captar estudiantes—, deje perder un edificio tan estratégico como ese y pensar que coste era (solo) el mantenimiento. Cuesta creer.

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