Desde hace ya bastantes años que sigo el proceso de confección de las listas electorales al Congreso y a otras convocatorias con una sana equidistancia y con bastantes dosis de escepticismo. No he citado a propósito el Senado porque soy agnóstico con esta institución como en su día lo era Ciudadanos: ¿Alguien se acuerda de Albert Rivera? ¿O de su mano derecha Juan Carlos Girauta que en un triple salto mortal de jeta ha desembocado en Vox nada más ni nada menos que como eurodiputado?
Yo creo, todos creemos, que en la listas electorales debe ir gente cualificada, con vocación, y, sobre todo con cierto currículum de vida laboral para tener un punto de retorno en caso de que las cosas se tuerzan como es el caso de unas elecciones anticipadas. Margarita Robles o Carlos Cuerpo son dos excelentes ejemplos de gente hiper-cualificada. O Cayetana Álvarez de Toledo, la Bicha Mayor de la progresía, que además de aristócrata es muy culta y más lista que el hambre. Obvio al resto de ministros del PSOE a propósito, sobre todo a José Manuel Albares, que se ha hecho la un monumental lío con el asalto a Ceuta, y con la presencia de fragatas y un buque marroquí en aguas territoriales españolas, y sobre los informes previos del CNI alertando días antes de lo que se estaba cociendo; lo mismo que Marlaska.
Pero ojo, también un parado o un desahuciado de su vivienda tiene derecho a ir en una lista electoral si son plenamente conscientes de que la cosa es temporal. O una cajera de un supermercado. O....Lo contrario sería una democracia aristocrática en la que solo podrían acceder altos funcionarios del Estado (Cuerpo), jueces en excedencia (Robles), empresarios, banqueros o ricachones. O cónyuge de un inmobiliario/rentista muy desahogado como le ha ocurrido a la dimitada portavoz del PSOE Montse Mínguez.
Me gusta observar las puñaladas que se dan en el PSOE para ir en puestos de salida. Hay que leer hoy la crónica de Miquel González y el pollo alejandrino que hay montado. Y en el PSOE valenciano, PSPV, también. No sé si matan por el sueldo de un congresista o por la erótica del poder; o un combi de ambos factores. Sí que veo bastante mediocridad (salvemos a Arcadi España) tal y como lo ve Jorge Valdano en El País Y muchos personajillos que si no fuera por la política vivirían como muertos de hambre; grosso modo. Eso se comprueba mejor en concejales y diputados provinciales, también autonómicos. Los 'listos'. En Madrid pasan más desapercibidos salvo que seas un lumbreras, y aún así.
En el PP no hay puñaladas simplemente porque cojean de democracia interna o exhiben menos las presiones de los unos yde los otros. Pero también les corroe gente mediocre, sin oficio ni beneficio. Ni les cuento de Vox donde hay una hiper-centralización de Abascal y su núcleo duro; quien tose no sale en la foto o lo lanzan directamente a la hoguera de la indiferencia. Los ultras funcionan solo en modo “sí bwoana”.

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Igual estoy un poco pesimista. Julio Anguita, que falleció hace algunos años, se instaló en su puesto de maestro cuando dejó la política para pasmo de muchos y sorpresa de otros tantos: el impulsor de Izquierda Unida y ex alcalde de Córdoba se negó en redondo a aceptar cualquier otra cosa, y eso que el PP, Jose María Aznar, lo hubiera recolocado con sumo gusto en cualquier cosa: una puerta giratoria como dios manda. Pues fue que no y que no. Yolanda Díaz anda detrás de una portalada giratoria, la dirección de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, tras socarrarse en lo suyo y tras la 'merdé' que se ha montado con el Frente Amplio.
Pero quien pegó la campanada fue Gerardo Iglesias, otro de los impulsores de IU, que tras su carrera política regresó a su puesto en la mina, en Asturias: “He venido de Madrid con una mano delante y otra detrás; de algo hay que comer” le confesaba a Évole hace ya un tiempito. Ya se me han acabado los ejemplos que seguro que hay más.
No somos nadie.
CODA: Hay “Frente común” en Canarias y en la Comunidad Valenciana donde se han unido Compromís, Podemos y Esquerra Unida y algún grupúsculo marginal. También en el Senado se ha agrupado el PSOE con el resto de fuerzas a su izquierda en un buen número de provincias. Bien. O regular, no sé: siempre tengo dicho que en política 2+2 no son necesariamente 4, menos aún con la Ley d'Hont. Aritmética que puede funcionar o no. Según sople el viento. Está por ver la ganancia que van a obtener los de Baldoví y Mónica Oltra.