La seguridad total no existe, el riesgo cero es una de las grandes utopías de las sociedades modernas del bienestar, porque su tolerancia al sufrimiento se acerca, precisamente a eso, a cero. Y ahora que otra vez ha llegado el verano los incendios vuelven a declararse, “dado que no se han apagado en invierno”, principalmente por la mala acción o inacción del hombre, no busquemos falsos chivos expiatorios, y hablemos de dos ideas fuerza, la prevención y el doble uso.
Lo acabamos de ver en Almería, donde un incendio ha provocado una nueva y lamentable tragedia, no sólo por el desastre del ecosistema perdido, esas cientos o miles de hectáreas transformadas en cenizas, acabando con miles de seres vivos, ya sean animales o vegetales, vertebrados o invertebrados, esta vez el fuego, ¡maldita sea!, por el momento (existen aún algún quemado muy grave) se ha llevado por delante la vida de 13 personas, en parte, por culpa de la improvisación.
Ya saben que las actuaciones alrededor de una crisis, de una emergencia o catástrofe, se pueden segmentar (existen diferentes tipificaciones) en tres momentos o fases; primero, los previos, como las actuaciones sobre el inmovilizado o las infraestructuras, por ejemplo el desvío que debía haberse hecho del barranco del Poyo al Nuevo Cauce, o sobre el mobiliario urbano o incluso sobre las personas, preparando y adiestrando a los servicios públicos, e informando a la ciudadanía en general; segundo, el momento concomitante al desastre, el de los rescates, donde se pone a prueba la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia, y se intentarán erradicar o minimizar las bajas personales, y las perdidas materiales; y finalmente el de la recuperación, donde se pretende retornar a una situación lo más similar posible al momento cero
Desde estas líneas volvemos a insistir en la necesidad de prevenir, porque las catástrofes, en este caso naturales, no pueden evitarse, pero con la prevención pueden minimizarse sus daños; también existen las emergencias tecnológicas e industriales, las antrópicas o provocadas por las personas, las sanitarias, etcétera, y alrededor de todas ellas existe la expresión, de que las crisis se resuelven antes de que se produzcan, es por eso que la prevención, la preparación y el adiestramiento son muy necesarios, y en esta cuestión siempre hay un largo recorrido de mejora del servicio de emergencias y de protección civil, un sistema, por cierto, autonómico y civil cuyo principal instrumento pertenece a la Administración Central del Estado y es de naturaleza militar, ergo UME Unidad Militar de Emergencias.
Porque muchos de ustedes que van a irse de vacaciones pronto, o ya lo han hecho, ¿están preparados para las contingencias de este verano?; si van a una zona con bosques, o una urbanización con mucha arboleda, o a un pueblo en una zona rural o montañosa, sabe lo que tiene qué hacer en caso de un incendio forestal, conoce las posibles vías de evacuación, en función de por donde llegue el fuego y como sople el viento, sabe cuál es el contacto de protección civil o emergencias en la zona o territorio, le han explicado o informado de forma proactiva la administración de alguna de estas cuestiones; si en su municipio hay un polígono industrial cerca de su vivienda, sabe qué hacer en caso de una fuga de gas industrial, derrame tóxico o incidentes radiológicos; si se produce un fenómeno climático extremo por viento sea reventón térmico o tromba marítima sabe cómo actuar; etcétera, etcétera, etcétera, ya saben mas vale prevenir que llorar.
Porque después están las actuaciones de rescate y recuperación, que darían para seguir escribiendo líneas y líneas de tinta, pero que no es el propósito de este artículo, la finalidad es hacerles reflexionar sobre su propia seguridad y hacerles recapacitar sobre la idea de la tan necesaria prevención, que exige un pequeño esfuerzo pero con un enorme potencial de retorno; porque si no fíjense el gran éxito técnico del uso del ES-Alert en la Comunidad de Madrid, donde ante situaciones diferentes en el incendio de Lozouela, por una parte confinamiento y por otra evacuación, se supo usar y combinar de forma vital, concomitante y complementaria, desalojando una urbanización, la de San Lázaro en Buitrago de Lozoya, y confinando las proximidades de Buitrago de Lozoya, pedanías de Cinco Villas y Manjirón, gracias a la excelente coordinación de la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 (ASEM112).
La otra idea que me gustaría transmitirles es como en este ámbito tiene un gran desarrollo, eso que se llama, y poca gente entiende (la verdad), “de doble uso”. Este término hace referencia a tecnologías que con un uso (y claro está investigación) estratégico, militar y de seguridad, tiene una posterior utilización en diversos ámbitos de la vida, podríamos decir paisana o civil.
Desde los sistemas de detección temprana de incendios, a través de sistemas de teledetección y Observación Terrestre (Espacio), con constelaciones de satélite enanos (poco más que cajas de zapatos) o radares de Apertura Sintética (SAR), que son satélites que pueden tomar imágenes con gran nitidez de la Tierra por la noche o a través de densas capas de nubes y humo, o coberturas con sensores de espectro óptico e infrarrojo, detectando variaciones térmicas en el terreno para predecir la dirección de un incendio forestal. El propio uso de la Inteligencia Artificial y Analítica de Datos, con la que no solo podemos prever hacia donde se dirige la catástrofe, sino adelantarnos a que se produzca, y prever cuando un incendio o inundación se va a producir con los Algoritmos de modelado predictivo, o uso de Visión por computadora, analizando imágenes de satélite o drones en tiempo real para buscar personas atrapadas o evaluar daños en puentes y carreteras de forma automática, etcétera.
También hay un largo camino de desarrollo y trabajo para mejorar las capacidades de mando, control y comunicación (que en nuestro Ejército desarrollan las transmisiones del cuerpo de ingenieros, como el regimiento de Transmisiones 21 ubicado en Marines) a través de Comunicaciones Satelitales y Redes Resilientes, con sistemas de comunicación satelital (SATCOM), que en los teléfonos modernos serán muy útiles porque proveen internet y telefonía cuando las antenas móviles han caído, o las redes malladas con dispositivos de radios tácticas.
Por supuesto el uso de drones aéreos, marinos y terrestres, en este último caso, por ejemplo, servirían para recuperar a heridos o aislados y rodeados por el fuego, y serían magníficos desarrollos a partir de los que se usan ya para ese fin en el frente ucraniano, para recuperar heridos en medio de los combates sin ayuda de nadie; o también el aprovechamiento de las lecciones aprendidas por el uso de drones marinos para recuperar los pilotos americanos derribados en el golfo pérsico, y ayudar a náufragos y cuasi ahogados o atrapados en corrientes sin arriesgar otras vidas; ...
Ya ven en estos dramas de incendios, terremotos, etcétera, a pesar que vivimos en un mundo globalizado y tecnológico se repite una idea, frente al desastre, a la catástrofe a la emergencia ningún país, grupo ni persona puede estar solo, hay que coordinar y contar con socios, aliados, amigos y vecinos, no se puede hacer frente solo al caos, aunque se esté muy preparado. Porque, tristemente, en eso de que no se debe estar solos, lo sabemos muy bien los valencianos con la catástrofe de la Dana en donde, el pueblo tuvo que salvar al pueblo, con esa marea de un ejército de voluntarios. Esperemos que la próxima vez, nos pille con más preparación, planificación y prevención, y esa tecnología de doble uso, que existe en nuestro tejido industrial y tecnológico al máximo de sus capacidades, y así podremos minimizar los daños materiales, pero sobre todo los humanos.