El polígono de La Canal de Alcoy, game over

Opinión

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Publicado: 25/09/2026 · 06:00
Actualizado: 25/09/2026 · 06:00
  • Actividad que los ecologistas realizaron en la zona de La Canal.
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El informe desfavorable de la Conselleria de Medi Ambient al proyecto industrial Alcoy Sur, en la zona de La Canal, no es una buena noticia. Se mire por donde se mire. El dictamen es un golpe letal para la única posibilidad de que Alcoy pudiera disponer de un terreno que, por sus condiciones y superficie, garantizase el futuro industrial de la ciudad. La falta de alternativa convierte el informe en la sentencia final del futuro económico de Alcoy. Por eso resulta sorprendente el entusiasmo con el que una parte de la sociedad alcoyana, vicealcalde incluido, ha recibido el informe.

La coincidencia temporal entre la difusión de ese documento sobre La Canal por parte de los ecologistas y el anuncio, apenas unos días después en voz del alcalde, de otro informe contrario a la posible recalificación de esos terrenos prevista en el nuevo Plan General, hace sospechar que alguien ha jugado con las cartas marcadas. En política nada es casual. Y Antonio Francés ha demostrado, a lo largo de su extensa trayectoria, ser un jugador de ventaja.

El nuevo Plan General planteaba rebajar la protección de los terrenos de la zona de amortiguación de impacto de la Font Roja, que pasarían de la máxima protección a la categoría de suelo no urbanizable común. Ese cambio no convertía automáticamente La Canal en suelo industrial, pero dejaba abierta la posibilidad de estudiar una futura recalificación.

Ahora, según ha anunciado el alcalde, la Conselleria rechaza esa modificación de la protección. Si ese criterio impide avanzar hacia un uso industrial, el proyecto Alcoy Sur es inviable.

La decisión de la Conselleria es contraria al Plan General aprobado por el PSOE y Ciudadanos. Por eso resulta asombrosa la laxitud con la que el mismísimo alcalde ha recibido ese informe y ha dado carpetazo al proyecto Alcoy Sur. Su primera reacción ha sido recordar que existen terrenos por desarrollar en el término municipal y que podría generarse suelo industrial compartido con otros municipios. Pero esas opciones llevan años sobre la mesa y todavía no han dado respuesta a las necesidades de las empresas.

Las alternativas a La Canal deben evaluarse con datos, no con declaraciones. Y los hechos, hasta ahora, no invitan al optimismo. La zona de Pagos presenta interrogantes sobre su disponibilidad y sus posibilidades de desarrollo, hasta el punto de que sus propietarios han planteado convertirla en un huerto solar. Mientras, la opción comarcal depende de un difícil consenso sobre su ubicación, tanto por la superficie necesaria como por la aceptación de los vecinos.

Por todo ello, la negativa de la Conselleria exige del Ayuntamiento una petición urgente de explicaciones al Gobierno autonómico: ¿qué ha motivado su cambio de criterio? Ya tarda la corporación en celebrar un pleno extraordinario. Ya tarda la oposición en reclamarlo. La situación exige, además, una reflexión urgente del conjunto de la sociedad sobre qué va a ser de una ciudad condenada a no poder desarrollar actividad económica. Y también cabe preguntarse cómo la cuna de la industria en el territorio valenciano acepta de forma tan dócil la cuenta atrás de la progresiva desaparición de su industria.

Por otro lado, no pueden eludirse los errores de quienes han promovido Alcoy Sur. Un proyecto de esta trascendencia exigía una estrategia técnica, política y comunicativa mucho más sólida. En lugar de aprender de los errores del pasado, sus impulsores no han explicado con suficiente detalle cómo se protegerían los espacios naturales y los acuíferos, ni han logrado un compromiso firme de la Generalitat para financiar y ejecutar una actuación íntegramente pública. Tampoco han conseguido construir un respaldo social capaz de contrarrestar las objeciones planteadas. La importancia del proyecto exigía más rigor, más transparencia y una mejor defensa de su viabilidad.

La gestión, una vez más, ha sido un despropósito que acabaremos pagando todos. Los partidarios y los detractores de La Canal. Todos, a excepción, claro, del águila perdicera, la culebrera europea, la cogujada montesina, la alondra totovía y la curruca rabilarga. Es decir, las especies de aves que, junto a las gramíneas y los matorrales arborescentes, podrán seguir poblando La Canal. Su porvenir, visto lo visto, importa más que el de una ciudad media que difícilmente puede entenderse si no es por su histórico carácter industrial. Algún día habrá que explicárselo a las familias que ven a sus hijos partir hacia otros puntos en busca de oportunidades para desarrollar su proyecto vital.

 

Juan Enrique Ruiz es periodista y profesor

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