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LA OPINIÓN PUBLICADA

El Papa abochorna al Emperador

Publicado: 18/04/2026 · 06:00
Actualizado: 18/04/2026 · 06:00
  • El Papa León XIV.
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Nadie puede superar a Pedro Sánchez en generar la inquina de Donald Trump... ¿Nadie? No del todo. Hay una persona que ha ocupado la atención de la Administración Trump en un grado con el que Pedro Sánchez no se atreve a soñar: el Papa de Roma, León XIV, el estadounidense (y peruano) Robert Prevost.

No puede decirse que el papado haya sido, históricamente, una fuerza del progresismo internacional. Pero es cierto que la Iglesia Católica, en el siglo XX y tras sus relativos desbarres con el fascismo mussoliniano, vivió un impulso reformista, canalizado mediante el Concilio Vaticano II, que se extendió a lo largo de tres papados sucesivos: Juan XXIII, Pablo VI y el brevísimo Juan Pablo I. Eso cambió con el largo papado de Juan Pablo II y su sucesor, Benedicto XVI, ambos papados conservadores. A ellos le sucedieron dos Papas del ala reformista de la Iglesia, ambos provenientes de Latinoamérica: Francisco I (Argentina) y el actual León XIV (Perú, aunque de origen estadounidense).

Estos cambios expresan claramente dónde está la vitalidad de la Iglesia Católica actualmente, y también el impulso reformista: en países en vías de desarrollo, con graves problemas de desigualdad, y donde además la Iglesia Católica compite con las diversas iglesias evangélicas, la mayoría de las cuales adoptan un tinte netamente conservador. Por contraposición, en América, en Asia y en África la Iglesia Católica suele adoptar un carácter progresista, cercano a las clases populares. En Europa... hay de todo, pero la cosa está bastante más "gentrificada".

En el medio podría ubicarse la Iglesia Católica de Estados Unidos, que compite con el "melting pot" de confesiones religiosas de ese país, y que integra en su seno sensibilidades muy diferentes. El catolicismo es visto por parte de algunos cristianos conservadores muy prominentes de Estados Unidos como la confesión religiosa idónea para fundar una especie de "religión nacional" estadounidense, ante la imposibilidad de decantarse, en su lugar, por alguna de las múltiples confesiones evangélicas, de Elvis o de Star Wars que pululan por el territorio. De hecho, el propio vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, es católico, convertido en 2019. Pero también es la religión de millones de estadounidenses de ascendencia italiana, irlandesa y más recientemente latina, en general con otra sensibilidad más cercana a la del actual pontífice.

  • El presidente de EEUU, Donald Trump -

Prevost, León XIV, no sólo es el sucesor de Francisco, sino el continuador de su estrategia. Pero lo es con un estilo mucho más apacible y calmado que el de Francisco. Es, además, el primer Papa estadounidense, razón por la cual Donald Trump (que previamente había coqueteado con que le nombrasen Papa a él, difundiendo imágenes de IA, en una de sus habituales payasadas) le acogió inicialmente con simpatía (qué remedio, no vas a criticar que nombren Papa a alguien de tu país por primera vez). Pero la simpatía le duró poco, pues Prevost ha demostrado que, aunque sea en apariencia apacible, eso no significa que esté dispuesto -nunca mejor dicho- a comulgar con determinadas ruedas de molino. Así, León XIV se ha instituido en la principal voz que internacionalmente se ha opuesto, con claridad y firmeza crecientes, a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Ha aprovechado, además, para llevar a cabo una visita a Argelia donde ha entrado en una mezquita, un gesto inequívoco de concordia con el Islam.

Todo ello, en definitiva, ha histerizado a la Administración Trump, que -siguiendo el lenguaje bíblico que tanto les gusta- se ha hecho carne: ha descubierto su mortalidad en términos diplomáticos y militares, ante una guerra impopular en la que no han alcanzado por ahora ninguno de sus objetivos, han creado el germen de una crisis global (que tendrá consecuencias electorales en las elecciones de noviembre) y observan cómo "la comunidad internacional", que habitualmente designaba a Estados Unidos y sus lacayos, se les está desmoronando a ojos vista, producto tanto de las chulerías, desprecios y amenazas de la Administración Trump a lo largo de este segundo mandato como de la decadencia de Estados Unidos como poder hegemónico y, finalmente, de la extraordinaria impopularidad internacional de sus dirigentes. Véase, muy recientemente, cómo la visita de JD Vance y el mensaje de Trump para apoyar a Viktor Orbán en Hungría han contribuido a ahondar en su estrepitosa derrota electoral, mientras otros dirigentes ultraderechistas, como Giorgia Meloni, deciden emular a Pedro Sánchez visto el beneficio electoral que esto reporta (mientras Vox se queda estancado en las encuestas, y sinceramente dudo mucho que su lamentable lacayismo con Trump e Israel no tenga nada que ver en ello).

  • Pete Hegseth. -

No es que el actual Papa sea muy original en oponerse a un conflicto bélico manifiestamente injusto y desproporcionado como este; también sus antecesores conservadores lo hacían, como Juan Pablo II con la guerra de Irak de 2003. Es lo que se espera de un líder moral del que se espera compasión y empatía con los más desfavorecidos y la renuncia a la violencia. Las Cruzadas quedan muy atrás... pero no para la extraordinaria combinación de fanatismo e ignorancia que es la Administración Trump (nadie mejor que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, que se pasa la vida hablando de Cruzadas, muerte y plagas bíblicas y acaba citando frases de la película Pulp Fiction como si fuesen el Evangelio; frases que el personaje de Samuel L. Jackson profiere previamente a asesinar a sus víctimas).

Para ellos, que el Papa les enmiende la plana así es un problema de primer orden, a muchos niveles. Por la presencia del catolicismo en Estados Unidos (20% de la población), también entre los votantes republicanos; por su visibilidad a nivel mundial, por no tratarse en términos convencionales de un político del que se pueda decir que defiende los intereses de otro país, o que quiere quedarse con el petróleo que aspira a robar Trump. Y porque ello ataca a la línea de flotación del proyecto de "recristianización nacional" del movimiento MAGA, una de cuyas líneas prioritarias, como comentaba anteriormente, consiste en apropiarse del catolicismo. Ahora la cosa ha derivado en la intención de montar un Antipapa que se ajuste a sus necesidades en Estados Unidos, como hizo en la Edad Media el rey de Francia con los Papas de Avignon. La verdad, en pro del espectáculo, estaría muy bien que lo hicieran. Lástima que Hulk Hogan haya muerto, sería el candidato ideal.

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