El país que celebramos este viernes

Opinión

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Publicado: 07/10/2026 · 06:00
Actualizado: 07/10/2026 · 06:00
  • Mazón y Catalá.
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No puede decirse que no estamos poniendo empeño. El país que celebramos este viernes podrá recorrerse en bicicleta cuando todos sus habitantes, nosotros, estemos apiñados en apenas unas calles del extrarradio con edificios de alturas benidormíes. Cientos, qué digo cientos, miles de apartamentos de una habitación, con cocina abierta al salón y baño con ducha y sin bidé, con una anchura en la que cabrán nuestros brazos bien abiertos y con la fachada bicolor con tonos a elegir. Y en el centro, una rotonda con bandera. Las próximas elecciones decidirán cuál. Sea la que sea, cada 9 d’Octubre sacaremos la Senyera mientras À Punt retransmite los toros de Tordesillas. En el resto del territorio, quienes puedan permitirse una vivienda de protección oficial y los turistas se preguntarán dónde han ido los habitantes de las ciudades, que permanecerán vacías pero bien iluminadas, con el rojo, el ámbar y el verde de los semáforos que no regularán tráfico alguno. Porque a nosotros nos bastará la bicicleta y porque los conductores de patinetes no saben para qué sirven. 

En el país que celebramos este viernes, on la pluja no sap ploure, las tempestades roerán las bases de la primera línea de playa, aunque algún llegará algún gobierno que regule las construcción de viviendas a doscientos metros de la orilla. Mar adentro. Basta con colocar carteles que indiquen por dónde bajan las torrenteras. Es lo que hacen los chilenos con las vías de escape de tsunamis y nadie se pone las manos en la cabeza. El mar recibirá con su cálido, cada vez más, abrazo a los visitantes, que seguirán preguntándose dónde viven sus arrendadores mientras aprenden a la fuerza a dominar las corrientes submarinas en los temporales de levante. Desde las montañas, peladas por falta de cuidado, alguien contará los restos de naufragio. Su refugio será uno de los atractivos turísticos que se podrán divisar con catalejo desde la cubierta de un crucero. También mar adentro, claro. “Si algo bueno tiene el cambio climático, es precisamente la extensión de la temporada turística”, nos recordarán tras los toros de Tordesillas. 

En el arrinconado país que celebraremos este viernes, no obstante, podremos cocinar arroz, o paella, brindaremos con mistela y nos ofrecerán la oportunidad de hacer cola en el centro del campo de Mestalla para un saque de honor. Con traca y a ritmo de Paquito el Chocolatero. Dispondremos de una buena red de supermercados de cercanía,  los alcaldes seguirán encargando informes para saber qué futuro dar a sus ciudades y la presidenta, quizá presidente, de la Comunidad coronará la cima de Aitana cada 9 d’Octubre per ofrenar noves glòries a Espanya. Un anuncio rodado en Ciudad de la Luz con exteriores grabados en Altea, las Torres de Serrano y el castillo de Peñíscola interrumpirá la emisión para recordar a los migrantes digitales que no hay destino mejor en todo el planeta. Siempre que no hayamos llegado a Marte, en cuyo caso habrá que aplaudir que le hayan dedicado a Berlanga un cráter con restos de agua. Pero insistermos en los del destino insuperable. 

Eso, o la utopía de que todo se arregle. Que nunca hay que dejar de creer. 

 

@Faroimpostor 

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