De la limpieza étnica en Cisjordania al funeral de Estado de Ratko Mladić

Opinión

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Publicado: 13/09/2026 · 06:00
Actualizado: 13/09/2026 · 06:00
  • Archivo - El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en una foto de archivo.
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Tras años de titubeos y medias tintas, el Gobierno británico, presidido por el recién estrenado Andy Burnham, ha acusado a Benjamin Netanyahu de estar ejecutando una limpieza étnica en Cisjordania a través de los nuevos asentamientos con el apoyo indisimulado del Ejército, cosa que ya sabíamos todos (salvo Donald Trump y su camarilla). A la iniciativa de Londres se han sumado 10 países europeos, incluida España (que ya estaba).

Se propone una medida simbólica como es el boicot a los productos, agrarios o de otro tipo, elaborados por los colonos judíos que se están incrementando exponencialmente: casi 800.000 incluida Jerusalén Este. Al Gobierno ultra le ha sentado la medida (simbólica insisto) como un tiro y la primera reacción ha sido la de cerrar el consulado británico en Jerusalén Este. Sumemos a este estado de cosas el genocidio de Gaza: siguen matando palestinos todos los días; un goteo incesante. Quieren que se vayan a toda costa (no sé dónde ya que Egipto los tiene vetados; ya ven, la fraternidad árabe por los suelos... además, abandonar Palestina sería una claudicación).

El Gobierno israelí ha ampliado los supuestos de pena de muerte para los palestinos que niegan su existencia. Todo para mayor gozo del ministro ultraortodoxo Ifamar Ben Gur que, según cuentan todas las crónicas de la sección Internacional, es más malo que la quina. Tiene toda la pinta: no hay más que verlo cuando sale en los informativos de TV. Ahora está construyendo un recinto para las ejecuciones, que incluyen unas mirillas para que los familiares de los reos puedan contemplar este macabro espectáculo.

No entiendo tanto horror, tanta intensidad de odio. El diario Haaretz afirmaba esta semana que Netanyahu estaba informado, 10 días antes, de que Hamas estaba gestando la barbarie que finalmente cometió en Gaza con los atentados de octubre de 2023; y el informante era nada más ni nada menos que Emiratos. ¿Se hizo el sordo el gobierno de Netanyahu para así tener el pretexto perfecto de masacrar Gaza? Una hipótesis sucia y maloliente: la perversidad en estado puro.

El polvorín de Oriente Medio, incluida la guerra contra Irán, solo tiene medio remedio: que Trump y Netanyahu pierdan las elecciones y acceda al poder gente medianamente más sensata que amortigüe de paso la intensa ola de antisemitismo que reina en medio mundo (el modista John Galliano fue un notable y penoso precursor hace veinte años). Gente con dos dedos de frente. Personalmente, me encuentro muy apocalíptico últimamente. No me hagan demasiado caso. Y, encima, no soy antisemita.

  • Ratko Mladić

Hace unos escasos días se celebró en Belgrado una especie de funeral de Estado por Ratko Mladić, el 'carnicero' de Bosnia-Herzegovina y responsable directo de la matanza de Sebrenica, y de los excesos cometidos en el cerco a Sarajevo, a las órdenes de Radovan Karadzic. Ambos sentenciados a cadena perpetua por el Tribunal Penal de la Haya por crímenes contra la humanidad.

 

En el citado sepelio hicieron presencia varios ministros del Gobierno (a manos del Partido Progresista) y militares, además de una enorme y alarmante masa de personas. Se me pusieron los pelos como escarpias. Como en las secuencias de la genial película Europa, de Lars Von Trier, y los grupos nazis que con nocturnidad se reunían y ejecutaban el saludo nazi. Bueno toda la película va de los cripto-nazis que pululaban al acabar la guerra y que pervivieron en los años cincuenta, en la Alemania de Adenauer, y en los sesenta. Y rebrotan en Alta Sajonia. ¡¡¡Ay!!!

 

Me horroriza que en Serbia no se haya pasado página: o por lo menos que se esté intentando. ¡Tres ministros en el funeral de Mladić! Y aún pretenden entrar en la UE. Estoy leyendo la novela El Camino, de la neerlandesa Anya Niewierra, donde se explica muy didácticamente cómo se gestaron los conflictos culturales y religiosos a partir de la muerte de Tito en 1980. Todos eran eslavos y hablaban el mismo idioma (serbios, musulmanes y croatas); y acabaron en el mayor baño de sangre de la historia reciente europea. Los serbios escriben cirílico pero Tito impuso en las escuelas las dos grafías para la desaparecida Yugoeslavia.

 

Tengo que volver a Sarajevo.

 

 

CODA: A pesar de los líos jurídicos del estadio de Elda (la propiedad está embargada) espero y deseo que Messi se haga con el club. Estoy seguro que el alcalde Rubén Alfaro, persona templada y hábil, mediarña y pondrá remedio para que se lleve a cabo el aterrizaje del astro argentino.

 

 

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