Anticiparse para proteger: la reestructuración de deuda como estrategia

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Publicado: 14/10/2026 · 06:00
Actualizado: 14/10/2026 · 06:00
  • Galán & Asociados
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Desde la dirección del área jurídica de Galán & Asociados, y tras más de 40 años de trayectoria acompañando al tejido empresarial, hemos consolidado una propuesta integral que une las áreas jurídica, fiscal, laboral, contable y de consultoría empresarial. Dentro de este modelo multidisciplinar, nuestro equipo legal se posiciona como un pilar de máxima especialización en la provincia, respaldado por una acreditada trayectoria en ámbitos de alta complejidad como son las operaciones de M&A (Fusiones y Adquisiciones) y el Derecho Concursal. En el entorno económico actual, nos movemos bajo la convicción de que el rigor técnico debe ir siempre de la mano de una cercanía honesta para elevar el valor de la abogacía de negocios y ofrecer respuestas sólidas cuando más se necesitan.

Precisamente desde esta posición compartida día a día con nuestros clientes, observamos cómo vivimos en un escenario empresarial donde lo único constante es la velocidad del cambio, la volatilidad de los mercados, la evolución tecnológica y las tensiones geopolíticas que obligan a revisar hoy decisiones que ayer parecían impecables. Una estructura financiera idónea en un contexto determinado puede dejar de serlo cuando el entorno cambia.

Las dificultades financieras rara vez irrumpen sin avisar; casi siempre emiten señales previas. Sin embargo, en el tejido empresarial aún detectamos cierta reticencia a refinanciar o reestructurar, como si dar ese paso equivaliese a admitir un fracaso. En nuestro día a día acompañando a directivos y órganos de administración, comprobamos que el verdadero riesgo no reside en reestructurar la deuda, sino en actuar cuando el margen de maniobra se ha agotado.

Frente a las primeras tensiones de liquidez, la respuesta no siempre requiere acudir de inmediato a marcos concursales. Existe un amplio abanico de acuerdos individuales con entidades financieras, proveedores y acreedores: desde la ampliación de vencimientos y periodos de carencia hasta la revisión de tipos o garantías.

  • Jesús Navarro Buendía -

Ahora bien, cuando la complejidad exige un marco de actuación más global, el Texto Refundido de la Ley Concursal pone a disposición de las empresas un instrumento clave: el plan de reestructuración de deuda. Desde la reforma de 2022, este mecanismo permite intervenir no solo ante la insolvencia inminente o actual, sino de forma preventiva, ante la mera probabilidad de insolvencia. Su principal virtud es articular soluciones donde la negociación individual se queda corta, protegiendo temporalmente a la compañía frente a ejecuciones judiciales y creando un entorno seguro para garantizar su continuidad. En este escenario, el papel de Galán & Asociados es precisamente acompañar a la empresa en cada paso de la negociación, aportando la claridad, transparencia y seguridad jurídica que requiere un momento tan complejo y delicado.

Pero dar este paso a tiempo va más allá de salvaguardar el negocio: es la principal salvaguarda para el propio administrador.

Si las vías de refinanciación o reestructuración no logran revertir la situación y la sociedad se aboca a la insolvencia definitiva, la presentación del concurso de acreedores se vuelve inevitable. Por sí solo, el concurso no conlleva responsabilidad personal. No obstante, si la situación se agrava por no haberse actuado con la diligencia debida o por no atender las obligaciones legales en momentos relevantes, podría derivarse responsabilidad hacia el administrador, con posible afectación a su patrimonio personal. Por ello, en Galán & Asociados nos volcamos en ofrecer un entorno de máxima confianza y honestidad, asesorando de persona a persona para proteger tanto la viabilidad de la compañía como la tranquilidad de quienes la dirigen.

Los datos respaldan la dimensión del reto: según el Colegio de Registradores, en el primer semestre de 2026 se iniciaron 3.096 procedimientos concursales de personas jurídicas en España, cifra prácticamente idéntica a los 3.101 del mismo periodo del año anterior. Las tensiones financieras forman parte de la vida de las empresas, y afrontarlas con rigor es síntoma de buena gestión.

En nuestra Firma entendemos que abordar un plan de reestructuración requiere combinar la máxima solvencia técnica con la empatía y la honestidad que exige un momento crucial. Escuchar, diagnosticar a tiempo y trazar una hoja de ruta transparente es el camino para devolver la tranquilidad al empresario y preservar negocios plenamente viables. Anticiparse no es alarmarse; es, sencillamente, gestionar a tiempo cuando aún se tienen las riendas del futuro.

 

* Jesús Navarro es director del departamento jurídico de Galán & Asociados

 

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