Ángel Gómez, el hombre que levantó un imperio sanitario

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Publicado: 18/10/2026 · 06:00
Actualizado: 18/10/2026 · 06:00
  • Ángel Gómez Navarro.
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Muchas veces, el mundo es injusto. Nada ni nadie te salva de nada. Hoy me toca referirme a un amigo, y a un aliado: Ángel Gómez Navarro, el impulsor del grupo hospitalario IMED, que nos ha dejado este sábado tras una corta, pero fulminante, enfermedad. Él lo tuvo todo: las mejores manos y los mejores profesionales para salvarlo, y ni siquiera ha podido ser. Para que vean. Nadie en esta vida tiene un salvoconducto para hacer frente a estos imprevistos. Pero todo, a veces, no es suficiente. Esta vez le ha tocado a Ángel; mañana le puede tocar a cualquiera, por luchador que sea.

Y Ángel Gómez fue, sobre todo, un luchador. Un luchador que aprovechó una oportunidad y que, gracias a ella, ha creado un grupo hospitalario nacido en la comarca de la Marina Baixa, que tiene seis hospitales, otros tantos centros específicos y policlínicas, y que en breve tendrá otros dos más. Y no pequeños: los futuros hospitales de Alicante y Barcelona.

Ángel Gómez era de una familia modesta de la Vila Joiosa. Fue al instituto público de su municipio y a la universidad pública de Alicante. Allí se formó. Después creció profesionalmente en un grupo sanitario en Benidorm y adquirió la formación necesaria para lanzarse a la aventura. Es verdad que tuvo un soporte que no todos tienen: el capital para crear ese grupo lo tenía en casa, pero eso no es garantía de nada. Puedes tener el dinero y dilapidarlo. Él hizo todo lo contrario: convenció al capital y aprovechó la ocasión que se le presentaba. Y no fue un camino de rosas.

Recuerdo las vicisitudes que tuvo que pasar para que le dieran la licencia del primer hospital, el de Benidorm. Para que vean lo que ocurre cuando eres un jugador inesperado en este sector, el sanitario, como en otros. Cuando eres molesto para el establishment, no solo no te quieren, sino que te ponen todos los obstáculos posibles. Y eso hizo la Conselleria de Sanidad de aquella época: torpedeó el hospital de Benidorm todo lo que pudo, hasta que obtuvo la licencia por silencio administrativo tres años después. Daba igual que fuera una inversión importante, que generara puestos de trabajo, etc. Eran otros tiempos.

El Hospital de Levante de Benidorm nació, creció y se consolidó. Por una sencilla razón: aquel joven vilero, ya afincado en Benidorm, había convencido a los suyos de que era una buena oportunidad de negocio. Y vaya que lo fue. Siete años más tarde nacía el segundo hospital, el de Elche, en un sitio estratégico: el parque empresarial, a una distancia suficiente para atender a los clientes de Elche y también a los de Alicante.

Y desde entonces, Ángel, con su equipo, fue alternando oportunidades de mercado —viejas clínicas que habían cerrado— con la apertura de policlínicas, la mayoría en zonas del litoral, donde estaban los residentes europeos y sus pólizas de seguro, un sector clave en su crecimiento. Después vino el centro de radioterapia de Murcia, donde IMED ganó el concurso a sus competidores: la instalación estuvo a punto durante mucho tiempo, pero abrió cuando el político de turno quiso.

  • Ángel Gómez Navarro. -

Más tarde llegó el salto a València: primero, con el hospital de Burjassot; más tarde, con las céntricas instalaciones de la calle Colón. Entre medias, el fallido proyecto del Asilo de Benalúa de Alicante, donde los astros burocráticos pusieron todos los palos posibles. ¿Fue un fracaso? Pues diría que fue una oportunidad. De allí se fue a Vistahermosa, donde en breve verá la luz el nuevo proyecto de Alicante. No exento de polémica, es verdad. Pero no solo urbanística: algún día se sabrá la verdad de todo aquello.

Y Barcelona. El gran estreno fuera de su radio de acción. Lástima, no lo verá, pero seguro que los profesionales de la casa a quienes encomendó la empresa no le fallarán. Será un éxito. Como Alicante. ¿La razón? Cuando estás acostumbrado a lidiar con todos los palos en la rueda, sales adelante. Mejor o peor, pero sales, y con el tiempo llegan los frutos. Ese es el gran éxito de Ángel Gómez Navarro, y estoy seguro de que lo disfrutará allí donde esté. Luchar y no resignarse. Una pena que no pudiera hacerlo frente a la enfermedad. Pero siempre quedarán su recuerdo, y sobre todo,  su enorme talento: poner en marcha un pequeño monstruo, como ya es IMED Hospitales, con seis hospitales —que serán ocho— y 3.000 trabajadores, en un mundo tan competitivo como la sanidad privada, con grandes corporaciones respaldadas por fondos de inversión.

Hay muchas historias de éxito empresarial. Pero pocas como la de Ángel Gómez Navarro en un sector como la sanidad. No pudo ver su gran sueño —esa gran corporación sanitaria que soñó y para la que trabajaba—. Pero estoy seguro de que lo verá allí donde esté. Te lo contaremos. 

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