Hace diez años, había quien no entendió nuestra locura de saltar de la lánguida prensa de papel a un proyecto periodístico digital: Alicante Plaza. Era comenzar de cero. Es verdad que lo hicimos con un grupo editorial, Ediciones Plaza, que, con su buque insignia, Valencia Plaza, ya comenzaba a marcar la agenda de aquel nuevo gobierno que había llegado en 2015 a la Generalitat Valenciana. Algunos saltamos de las grandes cabeceras; a otros los reencontramos en este bendito oficio de informar e ilusionar con algo nuevo. No fue fácil, cuando ya has cumplido los cuarenta, convencer a los que comienzan una aventura de este tipo de que lo vamos a hacer mejor. En esa época, lo de los sueldos ni se discutía: vendíamos ilusión y diferencia. Mucha diferencia, hasta el punto de que nuestro lema fundacional fue Otra forma de contar la realidad. A ello veníamos y con ello nos hemos guiado hasta llegar a este décimo aniversario. No importaba el tamaño; importaba el soporte y, sobre todo, contar aquello que otros no hacían. Y llegar a todas las latitudes de la provincia.
Ese modesto equipo que empezó en una oficina en la céntrica avenida Alfonso El Sabio, era como unos albañiles en la oscuridad, que pican una pared en busca del hueco necesario que nos diera capacidad de atracción, notoriedad e ingresos. Me acuerdo de publicar muchas noticias económicas y políticas... hasta que un día nos llamaron de una gran empresa. "¿Qué hacéis publicando eso?", nos preguntaron. Ese fue nuestro primer acierto y una señal de notoriedad. No porque fuera una gran exclusiva, sino porque habíamos sacado algo a lo que pocos estaban acostumbrados: las tripas informativas de una gran compañía, que estaba en venta; algo poco habitual en Alicante y que solo podías leer en la prensa salmón de Madrid. Y es verdad que antes habíamos publicado el divorcio económico de una saga familiar, pero la noticia solo tuvo más lecturas de las habituales hasta que un crimen destapó el verdadero drama interno que vivían.
Después ya salió el concurso de acreedores de una famosa escuela de negocios de Alicante, lo cual nos situó en el mapa y, más tarde, otros asuntos que nos convirtieron en un elemento indispensable de la oferta informativa, con las clásicas fotogalerías de eventos, con noticias económicas de los clubes deportivos, las aperturas de nuevos negocios, las inversiones de los hoteleros, las adjudicaciones de contratos, etcétera. Y así hemos configurado una oferta informativa que siempre ha tenido un mismo denominador común: primar la información económica y empresarial, poniendo en valor aquellos proyectos que destacan por su crecimiento o innovación, así como la diferenciación de contenidos y de productos.
Vino la pandemia y pudimos trabajar. Desde casa, pero al 100% (algo que siempre agradeceremos), y buscando historias diferentes. Y, tras la pandemia, llegaron más productos específicos. Así nació el anuario Emprendedores, un volumen cuya finalidad es incluir todas las iniciativas empresariales que nacen, con el foco en las universidades y ayudadas por instituciones centradas en el apoyo, con vocación de dar una visión de toda la Comunitat Valenciana. Y, un año más tarde, el anuario Tierra de Empresas, que recoge las grandes cifras macroeconómicas de la provincia y la visión de empresas y organizaciones patronales. En medio, también logramos consumar algo que siempre hemos exhibido: que Elche tuviera su propia cabecera, aunque para nosotros sus noticias, si son trascendentes, siempre van a la portada y en el lugar que se merecen. Como la cultura, la innovación y los deportes.
Hemos cumplido diez años, cuando al principio no nos daban ni dos años de vida. Ahora vamos a por otros diez. ¿Por qué? Porque somos un equipo que cree en lo que hace y así lo ejecuta. Todos somos y hemos sido importantes: desde el director y la gerencia, pasando por el departamento comercial, redactores, corresponsales o colaboradores de opinión. Y porque siempre hemos tenido el respaldo de Ediciones Plaza (y de sus accionistas), que siempre ha tenido la determinación no solo de crear, sino también de potenciar la información que se genera en las comarcas y empresas de Alicante, algo que es y debe ser un instrumento de vertebración territorial. Y porque los anunciantes también han creído en este proyecto como vehículo informativo. Hemos intentado crear una oferta en la que ganáramos las dos partes. Así que gracias a todos. Aquí no hay nombres y apellidos. Esto es un éxito colectivo, el éxito de un territorio que muestra lo mejor de sí a través de las informaciones que se elaboran cada día. Siéntanse parte de él. Todos y todas.