Opinión

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AL OTRO LADO DE LA COLINA

Aguas procelosas en la post-globalización

Publicado: 16/05/2026 · 06:00
Actualizado: 16/05/2026 · 06:00
  • Imagen de archivo.
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No les voy a hablar de forma figurada sobre lo agitado que se está poniendo la globalización, que también, les voy a hablar precisamente de cómo las aguas, los mares, los estrechos, en estos tiempos, de profundos cambios de la globalización, hacia un nuevo orden mundial, están poniendo cada vez más complicada la navegación marítima a través de ellos.

El tema es muy importante, nuestra prosperidad entre otras cosas depende de ello. En los últimos tiempos se ha puesto en evidencia la peligrosidad de la navegación. Por ejemplo, durante bastantes décadas, desde la mitad del siglo XX hasta casi el fin de la primera década del XXI, hablar de piratería era propio de películas, modernas como Los piratas del Caribe, con Johnny Deep/capitán Jack Sparrow, o películas más clásicas con Burt Lancaster o incluso en blanco y negro con Errol Flynn, o incluso propio de los cómics de Asterix y Obelix. Nadie podía imaginarse que se podían revivir imágenes de piratas en los telediarios. En la actualidad hay tantos incidentes de piratería que ya ni son noticia.

Porque entre otros problemas que tenemos, en este mundo tan regulado es el vacío legal penal que existe en las aguas internacionales. Aunque existen diferentes iniciativas para que esta situación cambie, aquí entraríamos en el debate de la jurisdicción universal, pero existen países, como España, que para el delito tipificado como narcotráfico, por ejemplo, se considera competente cuando el destino y el pabellón del barco son españoles. Y recuerden cómo la persecución de este delito ha provocado fatalmente en los últimos años varios asesinatos y caídos en acto de servicio de la Guardia Civil.

Con la globalización y sobre todo esta segunda parte o etapa de la misma, que podríamos llamar post-globalización, el mundo es más asimétrico que nunca, en lo global es bipolar, pero en lo regional es multilateral, con importantes liderazgos como pretende la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 de los USA. Y esa asimetría provoca claras distorsiones en el orden y la seguridad mundial, en todos los ámbitos, también por supuesto en el entorno marino, por donde navega el 80 % del comercio global.

Es así como en el mar aparecen checkpoints (puntos de control) o choke points (puntos de estrangulamiento), como Malaca, Ormuz, Suez, Bab el-Mandeb, Gibraltar o Bósforo y Dardanelos, todos ellos estrechos o canales, de gran importancia, donde se evidencia la fragilidad del actual orden/desorden mundial, y sus largas cadenas de suministros, que empobrecen, en general, a las clases medias y obreras de los países occidentales, por la deslocalización industrial y agropecuaria, pero que no resisten la menor perturbación, desafío o crisis. Estamos en un sistema frágil e inestable.

Puede ser un barco que derrapa y bloquea un canal, como ocurrió con el barco Ever Given de la naviera Evergreen en Suez, una escasez de lluvias en Panamá, provocada por el episodio del Niño que genera problemas en los lagos y esclusas interiores del canal y una disminución de tráfico de barcos (cada tránsito de un buque consume aproximadamente 200 millones de litros de agua dulce que se vierten al mar), o unos piratas que actúan en el golfo de Aden a la entrada del estrecho del Bab el-Mandeb, todos estos episodios ponen en crisis al sistema, y se intensifican sobre todo desde que los soviéticos y norteamericanos dejaron de controlar sus respectivas áreas de influencia al acabarse la Guerra Fría, y desaparecer la URSS. Los USA aunque en un principio pudieron parecer los gendarmes del mundo, con el inicio del siglo XXI, evidenciaron sus debilidades, más visibles desde la crisis del 2008 de las subprime, y no fueron capaces del todo de mantener el orden en el entorno marítimo, hasta nuestros días, que con motivo de la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz ha puesto al mundo y a la economía patas arriba (perdón por la expresión).

Hay muchos más desafíos que surgen en los mares, además de los ya adelantados, como los sabotajes o “accidentes” en los cables de internet transoceánicos, auténtica columna vertebral de la red, pues transporta más del 90 % del tráfico internacional de datos, y que como hemos visto en el mar Báltico en los años 2023 y 2024, con sospechosos accidentes de barcos rusos y chinos que los rompen, es una red muy vulnerable. O como la vulnerabilidad del ecosistema marino, por la cantidad de contaminantes que producimos, y como ejemplo el actual desastre ecológico de la isla iraní de Kharg con un enorme vertido de petróleo al mar. Por supuesto, otra de las amenazas, y que España sufre especialmente, son los tráfico ilícitos de todo tipo, desde la droga a los seres humanos, en una nueva especie de traficantes, es decir, negreros 2.0, una vergüenza, contra los que parece que no tiene todo el éxito que deseamos el Estado de Derecho. Porque estos nuevos narcos-negreros usan todo tipo de tácticas, medios y recursos económicos, humanos y materiales, ante los que nuestros Guardias Civiles, tristemente, caen en actos de servicio, víctimas muchas veces de un sistema que, ante la colisión de derechos, parece elegir los derechos de los delincuentes y narcos a los derechos de los Guardias y Policías, por lo que el resto de la ciudadanía, imagínense, se queda totalmente indefensa.

Y como ya habrán intuido, si tienen interés en que, ya sea a través de la Comunidad internacional o a través de los Estados soberanos, se estabilice y ordene la navegación por los mares, e incremente la seguridad marítima, se requiere más poder, más fuerza y potencia de fuego, no sólo en lo material, que también, sino por supuesto en las fuerzas morales, la voluntad de vencer, sin ambages, e imponer el imperio de la ley, pues éste debe ser la consigna de todos nuestros responsables políticos, Porque da la impresión de que a algunos les tiembla el pulso, esperemos que a Xi Jinping y a Donald J. Trump, no les haya temblado mucho a la hora de ponerse de acuerdo en reabrir el estrecho de Ormuz.

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